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BREVES COMENTARIOS
La epilepsia es tan antigua como el hombre. Se sabe de legislaciones a
respecto de pacientes epilépticos en el código de Hammurabi y en la
antigua Grecia se le llamaba "la enfermedad sagrada", pues debido a la
característica súbita e inesperada del fenómeno se creía que los dioses o
demonios poseían el cuerpo del enfermo.
"Del griego deriva el término epilepsia que significa "ser tomado desde
arriba". Hipócrates, padre de la Medicina escribió "A respecto de la
enfermedad sagrada", y cuatro siglos antes de nuestra era dijo que no era
más sagrada que cualquier otra y que tenia su asiento en el cerebro. En
Roma se le llamó la "enfermedad comicial", pues el hecho de que alguno de
los asistentes tuviese una convulsión era una señal de suspender las
elecciones".
Portadores de epilepsia sufren con el estigma, el prejuicio, la vergüenza
y e miedo a lo desconocido. La epilepsia es una enfermedad cerebral
caracterizada por convulsiones que van desde las casi imperceptibles hasta
aquella graves y frecuentes. La Organización Mundial de la Salud estima
que cerca de 50 millones de personas en el mundo son portadores de
epilepsia, siendo que de éstas, 40 millones están en países
subdesarrollados. A pesar de este escenario alarmante, la organización
afirma que 70% de los nuevos casos diagnosticados pueden ser tratados con
éxito, siempre que la medicación sea usada de forma correcta.
(1)El tratamiento preferencial para la epilepsia
es el medicamentoso. El uso de las drogas anticonvulsivas es eficaz de 70%
a 80% de los casos. Para los pacientes con epilepsia refractaria las
drogas anticonvulsivas (20% a 30% de los casos), el tratamiento indicado
es el cirúrgico. Dependiendo del tipo de epilepsia, la cirugía puede ser
exitosa en hasta 80% de esos pacientes. La operación se desarrolló,
principalmente, a partir de los años 80 con el avance de la tecnología en
los exámenes de imágenes. La resonancia magnética estructural y la
funcional (SPECT), además de la vigilancia en vídeo, permiten hacer un
diagnóstico exacto del foco epiléptico. Pero, a pesar de la tecnología
medica actual "Es como disparar en la oscuridad y esperar que la diana sea
acertada". Es así que el neurólogo Ley Sander, profesor del Departamento
de Epilepsia Clínica y Experimental del University College London, define
el tratamiento de la epilepsia.
"En todos los países, la epilepsia representa un problema importante de
salud pública, no solamente por su elevada incidencia, sino también por la
repercusión de la enfermedad, la recurrencia de sus crisis, además del
sufrimiento de los propios pacientes debido a las restricciones sociales
que la gran mayoría de las veces son injustificadas", afirma el neurólogo
Jesus Gomez-Placencia, MD, PhD, Profesor titular, Dep. de Neurociencias de
la Universidad de Guadalajara, en México.(2)
Fue Hipócrates (alrededor de 460-375aC) - tal vez influido por Atreya,
padre de la medicina hindú (y que vivió 500 años antes), quien pasó a
afirmar que la epilepsia no tenía un origen divino, sagrado o demoníaco,
sino que el cerebro era responsable por esa enfermedad. Y apenas muchos
años después, Galeno (129 -hacia 200 DC) hizo la primera clasificación de
diferentes formas de la enfermedad.(3) A
pesar de las afirmaciones de Hipócrates y Galeno, las creencias sobre la
epilepsia como posesión, maldición o castigo perpetuaron durante mucho
tiempo.
La epilepsia, bajo la óptica del Espiritismo, es una enfermedad
neurológica, como cualquier otra enfermedad que puede alterar el organismo
humano, por eso mismo debe ser tratada con los especialistas de la
medicina terrena. A propósito, algunos estudiantes del Instituto
Politécnico de México (IPN) crearon un dispositivo que disminuye los
ataque de epilepsia, consonante informa el instituto de la Ciudad de
México. "Con el objetivo de contribuir para mejorar la calidad de vida de
las personas que sufren de epilepsia, estudiantes crearon el Saceryd, que
reduce la frecuencia y la intensidad de las crisis por medio de estímulos
eléctricos"(4). En los Estados Unidos, ya
existe un aparato semejante.
No hay duda de que la terapéutica espiritista podrá ayudar en la
recuperación del equilibrio físico del enfermo, si es administrada
adecuadamente, sin nunca dispensar la asistencia médica. Pero, muchas
personas confunden las crisis epilépticas con síntomas obsesivos o
mediumnidad a ser desarrollada, lo que es un grave error. Aún hoy, en
pleno Siglo XXI -despecho de todas las proezas de la medicina - muchos
centros espiritas e iglesias de otros diversos credos, sobre todo en
Brasil, tratan con la epilepsia - como si esta fuese originada de
"incorporaciones de espíritus de muertos", de "posesiones por el demonio"
etc... Hasta hace muy poco tiempo atrás, en todo el mundo, los ataques
epilépticos, las convulsiones cerebrales, el histerismo, las enfermedades
en general, eran tratadas casi que exclusivamente con "pases magnéticos" o
"exorcismos", muchas veces violentísimos y deshumanos.
La epilepsia no es obsesión, muy de vez en cuando ésta puede, a veces,
presentarse con los síntomas de la epilepsia, y el epiléptico puede ser
portador de un proceso obsesivo. De ahí la confusión que muchas veces es
hecha entre una cosa y otra. El concepto que existe en el medio
espiritista de que los epilépticos son médiums que debería desarrollar sus
mediumnidades es completamente equivocado.
Esa patología muy raramente ocurre por meras alteraciones en el encéfalo(5),
como son las que proceden de golpes en la cabeza generalmente, es
enfermedad del alma, independiente del cuerpo físico, que apenas registra,
en ese caso, las acciones reflejas. Pues la epilepsia tiene relación con
problemas espirituales. El recuerdo de esta o esa falta grave que queda
enraizada en el Espíritu sin que haya tenido oportunidad de desahogo o
corrección, crea en la mente un estado patológico que se clasifica como
zona de remordimiento provocando distonías diversas de una encarnación a
otra.
El cuerpo procede del cuerpo, pero hay influencia enorme de la conciencia
del reencarnado, moldando su propio cuerpo, influyendo los genes de la
hereditariedad con el disturbio relacionado a la causa progresa en el
aprovechamiento de la Ley de Dios para que el Espíritu no escape a su
destino doloroso, pero intransferible y necesario. En el libro "Missionários
da Luz", cap. 12, André Luiz nos narra innumeras experiencias en cuyo
Espíritu reencarnado pide que sean alteradas ciertas condiciones físicas
para que pueda vencer sus pruebas redentoras.
La epilepsia es una enfermedad neurológica y tiene matrices cerebrales
para que ocurra. Pero, muchos factores pueden provocar esas alteraciones
cerebrales y, entre ellas, está la causa espiritual. La gran contribución
del Espiritismo en ese área es indicar causas espirituales directas e
indirectas. En el libro A Gênese, en el capítulo XIV, Allan Kardec enseña
que una obsesión intensa (fuerte interdependencia entre el obsesor y el
obsesado) y prolongada puede generar lesiones orgánicas a través de los
fluidos espirituales "viciados": "Tales fluidos actúan sobre el
perispíritu, y este, a su vez, reacciona sobre el organismo material con
el cual está en contacto molecular. (...) si los fluidos malos fueran
permanentes y enérgicos, podrán determinar desordenes físicas: ciertas
molestias no tienen otra causa sino ésta(6).
El Maestro de Lyon reconoce en El Libro de los Espíritus, cuestiones
481-483, que una influencia espiritual obsesiva puede causar una lesión
neurológica, epiléptica y propone que el método de la obsesión puede
llevar a la cura del paciente".(7)
La epilepsia tiene muchas relaciones con mecanismos naturales de las
pruebas y expiaciones, en el contexto de las causas actuales y anteriores
de nuestras aflicciones. Así, a pesar de que la epilepsia tiene una causa
orgánica, la influencia espiritual para que ella ocurra no pode ser
ignorada. Según narra André Luiz un caso en el cual durante "una
convulsión epiléptica el obsesor uniéndose a Pedro, seguido de convulsión
generalizada tónico-clónica, con relajamiento de esfínteres. El mentor
Aulus afirma ser posesión completa o epilepsia esencial y analiza que, en
el sector físico, Pedro está inconsciente, no se acordará de lo ocurrido,
mas está atento en espíritu, archivando ocurrencia e enriqueciéndose."(8)
Después de lo ocurrido, después de la oración y el pase ocurre la
separación del desencarnado, termina la convulsión y Pedro entra en un
sueño profundo. "Con la terapia des-obsesiva exitosa, será posible
terminar con los ataques de "posesión", mas Pedro sufrirá los reflejos del
desequilibrio en que se involucró, a expresase en los fenómenos más leves
de la epilepsia secundaria que emergerán por algún tiempo, ante recuerdos
más fuertes de la lucha actual hasta el reajuste integral del perispíritu
(reflejo condicionado)"(9). Ese caso
demuestra que, a pesar de tratarse de obsesión, no ocurrió la
manifestación del obsesor después de la convulsión, ciertamente debido al
pase aplicado durante la convulsión, que produjo la separación del
espíritu desencarnado. Se infiere pues, ante la presente exposición, que
los cuadros de epilepsia pueden ser provocados por obsesión también, tanto
cuando existen casos sin acción de desencarnados y casos mixtos.
Independientemente del caso, con o sin envolvimiento obsesivo, hay
necesidad de uso de medicación de la medicina académica, considerándose
obvio que la terapia desobsesiva es altamente eficaz, debiendo ser usada
como preconiza la obra kardecista.
Jorge Hessen
E-Mail: jorgehessen@gmail.com
Site: http://meuwebsite.com.br/jorgehessen
FONTES:
1- Disponible en Accedido el 10/10/2005
2- Disponible en www.cerebromente.org.br/ n04/doenca/epilepsy/epilepsy.htm
Accedido el 26/10/2005
3- Disponible en Accedido el 10/102005
4- Publicado en el periódico O ESTADO DE S. PAULO, VIDA &, lunes,
17/10/2005, A13
5- El encéfalo o cerebro, terminación principal aumentada del sistema
nervioso central, ocupa el cráneo o caja encefálica. El término latino
cerebrum ha sido usado de varias formas. De u modo general significa
encéfalo; también ha sido utilizado para indicar, específicamente, el
prosencéfalo y el mesencéfalo. El adjetivo cerebral es de él derivado.
Encéfalo, a su vez, es de origen griega (enkép- halos). Términos como
encefalitis - que significa inflamación del encéfalo son de él
provenientes.
6- Kardec, Allan. A Gênese, Rio de Janeiro: Ed. FEB, 2004, Cap.XIV
7- Kardec, Allan. O Livro dos Espíritos, Rio [de Janeiro]: Ed. FEB, 2000,
Questões 481-483
8- Xavier, Francisco Cândido. Nos Domínios da Mediunidade, Rio de Janeiro:
Ed. FEB, 1997, Cap 9 |