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Todos
los países del mundo poseen días festivos en los que celebran algún evento
importante sucedido en el pasado histórico de cada región, las personas se
avocan a celebrar de diversas formas días que representan momentos
sumamente definitivos en la formación del carácter nacional de un país, y
también hay celebraciones basadas en rituales ancestrales en donde el
hombre moderno encuentra relación con el pasado primitivo, dejando salir
todos sus instintos durante el lapso de los días de fiestas.Las
celebraciones religiosas también cumplen con la función de recordatorio de
los días en que fue fundada la idea que guía sus creencias, al igual que
se recuerdan momentos y pasajes importantes dentro de la conformación de
cada religión en el planeta, algunos devotos se inclinan a celebrar
dedicando ese momento al recogimiento espiritual cumpliendo con el
verdadero sentido que su creencia expone, pero hay también quienes
aprovechan estos días de jubilo para dar rienda suelta a sus necesidades
físicas, dejándose llevar por tendencias materialistas y olvidan el
sentido espiritual de la celebración. Dentro de la doctrina espirita
existen también días festivos en donde remembramos momentos importantes de
la codificación espirita, recordamos recientemente el cumplimiento de los
150 años de la publicación de El Libro de Los Espiritus, también
recordamos y celebramos los 200 años del natalicio del maestro Allan
Kardec y así sucesivamente.
Lo cierto es que los aspectos celebrados a diferencia del resto de la
sociedad, se refieren a eventos en donde se toma en cuenta la
preponderancia del hecho moral, científico o filosofico del evento, y no
del carácter material que sigue siendo efímero a los ojos del espirita,
estas celebraciones nos ayudan a recordar los pasos seguidos en función
del establecimiento del conocimiento actual y de su importancia para el
mejoramiento de nuestra condición espiritual.
En este sentido, antes que dedicarnos a descansar, a esparcirnos de
forma inadecuada, de tomar vacaciones y dedicarnos al consumo excesivo de
alimentos y bebidas, antes incluso de recluirnos en claustros y
mantenernos en el cumplimiento de rituales que en su mayoría no son
comprendido por quienes los llevan a cabo, nos dedicamos en estas fechas a
la búsqueda del entendimiento, instruyéndonos y practicando a la vez la
caridad y la fraternidad que nuestro maestro Jesús nos enseñó.
Los días festivos de la fe cristiana son muy variados, cubren diferentes
estapas de la conformación de la religión y sobre todo recuerdan los
momentos claves en que el divino maestro dejo sus enseñanzas mas
importantes, en estos días en especial, miles de creyentes se dedican a
recordar el suplicio y desencarnación de Jesús, pero se olvidan lo mas
importante que debería ser el punto de atención principal en este evento,
y es el mensaje y la lección que maestro nos lego a través de su ejemplo
máximo.
Los carnavales, a diferencia de otras celebraciones, carece de un sentido
verdadero e importante, teniendo su origen en las celebraciones realizadas
en honor al dios griego Dionisio en la antigua Grecia, ha sido modificado
y adecuado a los caracteres de las diversas naciones y sociedades que lo
celebran, pero aun así tienen y mantienen el mismo sentido banal en
cualquiera de sus versiones, pues en estos días las personas abiertamente
liberan las ataduras sociales y se entregan al goce material y a los
excesos de toda clase, siendo el sexo, el alcohol y las drogas los
protagonistas principales de estas fiestas.
El mundo encarnado se entrega pues a estos excesos, pero lo que no pueden
reconocer es que en el mundo espiritual de bajo tenor moral y vibratorio
consiguen sus comparsas que les guían y manipulan sin darse cuenta,
orientándolos siempre hacia los mas complejos compromisos con la ley
divina y envolviéndolos en procesos vampirizadores y obsesivos de difícil
solución.
Siempre que el objetivo de las celebraciones no sea el de elevar la
condición del espíritu estará siempre ligada a las franjas mas bajas de la
moralidad, distorsionando los objetivos y llevando al hombre al desvío de
sus compromisos con la ley de nuestro Padre.
Es necesario pues, determinar claramente el beneficio de entregarse a
celebraciones que no generen verdaderos beneficios a nuestro avance
espiritual, pues la vida en la esfera material no es sino un paraíso para
las perversiones y para la maldad, y es nuestro deber y nuestra necesidad
el poder sortear las influencias de lo físico y elevar nuestro
conocimiento, cumpliendo con el objetivo real de nuestra encarnación que
es el progreso.
El cuerpo necesita reposo, pero en el exceso de los vicios materiales,
mentales y morales, esta el origen de todos nuestros males, no perdamos
esta oportunidad de mejorar, es bueno recordar eventos del pasado que
ayudan a dirigir nuestro presente y a preparar nuestro futuro, pero no
quedemos a la deriva en celebraciones vacías que no dejan beneficios
reales a nuestro patrimonio espiritual, pues la única y verdadera
celebración que debemos llevar a acabo es la de la misión cumplida,
haciendo siempre el bien y eliminando el mal de nuestro propios corazones.
Por: Edgar Navarro
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