|
Investigaciones y estudios vienen comprobando los beneficios, tanto
mentales como físicos del acto de perdonar. Entrevistamos al Dr. Fred
Luskin, autor de El Poder del Perdón, que estudia el asunto hace más de
cuatro años.
Camilla Salmazi
Según
el diccionario (Diccionario Michaelis) la palabra perdón significa
“conocer perdón, absorber, remitir (culpa, deuda, pena, etc), disculpar y
respetar”. ¡Sí! El acto de perdonar envuelve todo eso y aun mucho más.
Investigaciones y estudios vienen siendo desarrollados en estos últimos
años para mostrar y comprobar el poder y los beneficios del perdón. Sin
embargo, no es justo decir que solamente ahora el mundo está dándose
cuenta del poder del perdón. En el aspecto científico, tal vez, pero
creencia y religiones ya predican la importancia del perdón hace muchos,
muchos años, principalmente como un acto importante para la salud del
espíritu.
El año pasado, Charlotte Van Oyen Witvliet, profesora de psicología del
Hope College, en Michigan, EUA, y sus colegas, hicieron una experiencia
con 71 voluntarios. En ella, fue pedido a ellos que se acordasen de alguna
herida antigua, algo que los hubiese hecho sufrir. En ese instante, fue
registrado el aumento de la presión sanguínea, de los latidos cardíacos y
de la tensión muscular, reacciones idénticas a las que ocurren cuando las
personas sienten rabia. Y cuando fue pedido que ellos se imaginasen
entendiendo y perdonando a las personas que les habían hecho mal, ellos se
mostraron más calmado, y con presión y latidos menores.
La cuestión principal, sin embargo, es que el acto de perdonar no es una
de las tareas más fáciles para nosotros, los seres humanos. Tribus,
sociedades, países, familias y amigos ya trabajan y aun entablan batallas,
y verdaderas guerras, por causa de diferencias entre las personas, o
debido a algún acto que desagradase o perjudicase, esparciendo por el
mundo aun más rencor y ni un poco de paz. Pero el perdón no es imposible,
ni incluso en los casos más graves, como viene intentando comprobar el Dr.
Fred Luskin, autor de El Poder del Perdón y doctor en consejos clínicos y
psicología de la salud por la universidad de Stanford. Después de haber
sido herido por un gran amigo, Luskin consiguió, solo, encontrar una forma
de perdonarle, y quiso investigar si su técnica funcionaría con otras
personas en casos semejantes o en casos más graves. Y desde entonces, dio
inicio a sus investigaciones.
EN 1999, ÉL CREÓ EL PROYECTO DE LA UNIVERSIDAD DE STANFORD PARA EL PERDÓN,
habiendo combinado en su investigación disertando una técnica
psicoterapéutica, emanación y emotividad racional, con algunos estudios
sobre el impacto de las emociones negativas, como rabia, amargura y
resentimiento en el sistema cardíaco.
Sus técnicas fueron aplicadas en varias experiencias, siendo una de ellas
con dos grupos de personas que fueron alcanzadas por los conflictos entre
protestante y católicos, en Irlanda: un grupo de madres que tuvieron a sus
hijos muertos; otro, de hombres y mujeres que perdieron a algún pariente.
Para ese proyecto, Luskin contó con la cooperación de Carl Thoreses, PhD
en Psicología, y contó con el apoyo de una militante irlandesa que hacia
treinta años trabajaba por la paz en su país.
Los participantes fueron separados en grupos experimentales y
supervisados, y pasaron seis semanas teniendo aulas sobre las técnicas de
perdón de Luskin. Los primeros resultados, según Thoresen, indicaron que
los participantes presentaban una reducción del nivel de estrés, se veían
con menos ira y más confiados de que, en el futuro, ellos perdonarían más
y más fácilmente. Además de eso, el estudio mostró que el perdón puede
promover una mejora en la salud física, pues ese grupo de personas
presentó una disminución significativa en síntomas como dolores en el
pecho, en la columna, nauseas, dolores de cabeza, insomnio y pérdida de
apetito. Luskin y Thoresen afirman que esa mejora psicológica y física
persistió por los menos cuatro meses; en algunos casos, a lo largo de esos
cuatro meses, la mejora continúa progresando. Luskin describe el perdón
como siendo la forma de alcanzar la calma y la paz, tanto con el otro como
consigo mismo. La terapia que él propone da valor a las personas a tener
mayor responsabilidad sobre sus emociones y acciones, y ser más realistas
sobre el desafío y caídas de sus vidas.
En El Poder y Perdón, él explica el proceso de formación de una amargura y
demuestra como tal hecho posee un efecto paralizante en la vida de las
personas, basando sus afirmaciones en sus investigaciones e indagaciones,
principalmente en su Proyecto de la Universidad de Stanford para el
Perdón. Por medio de nueve etapas (ver Box), el autor enseña su técnica de
perdón. En esa entrevista exclusiva para el Sexto sentido, Luskin presenta
sus ideas sobre el acto de perdonar, y todo lo que está envuelto en ese
proceso.
¿Cómo puede ser definido, de hecho, el acto de perdonar?
Es simple. Perdonar es el arte de hacer las paces cuando algo no ocurre
como queríamos. Decimos que es hacer las paces con la palabra NO.
¿El cúmulo de amarguras puede causar problemas físicos y
psicológicos?
Claro... rencor y desesperación son particularmente peligros para el
bienestar. La vida tiene dificultades frecuentes. Necesitamos de un camino
para superarlas y, así, nos liberamos… es para eso que existe el perdón.
¿El perdón puede ser considerado como una cura para dolencias físicas y
mentales venidas de problemas emocionales o psicológicos?
El perdón reduce la agitación que lleva a problemas físicos. Perdonar
reduce el estrés que viene de pensar en algo doloroso, pero no puede ser
cambiado. El también limita la regurgitación que lleva a sentimiento de
impotencia que reduce la capacidad de que alguien se cuide de sí mismo. El
perdón es una cura… A veces. ¿Ayuda? Sí, muchas veces.
¿Es posible que las personas puedan perdonar a alguien, incluso aun
estando airada o amargada con ella?
La disminución de la ira y de la amargura viene de vivir el perdón. El
perdón es la experiencia interior de recuperar la paz y el bienestar.
Puede ocurrir que alguien perdone un día, y la rabia vuelva después, y eso
es normal. De esa forma, el perdón es un proceso que debe ser practicado.
Si usted permanece hablando o pensando con rencor de alguien, entonces el
perdón aun no ocurrió.
¿Existe un momento adecuado para dar inicio al proceso del perdón?
El momento es después del tiempo necesario para vivir la perdida. Si la
persona perdona, ella puede quedar con la sensación de que la persona
perdonada tenía la razón, o con la sensación de que un derecho suyo fue
alcanzado. A veces, la persona fue realmente perjudicada. El perdón no
elimina ese hecho; apenas lo vuelve menos importante. El perdón implica
que se puede quedar en paz incluso habiendo sufrido un mal. No podemos
escapar de todos los males, hace que la persona continúe intranquila
porque el problema aun persiste. El perdón reconoce el mal, pero permite
que el perjudicado lleve la vida adelante. El perdón puede convivir con la
justicia y no impide que se haga las cosas justas o adecuadas. Usted
apenas no las hace de una perspectiva rencorosa o trastornada.
Cuando la persona se encuentra en un “proceso” de perdonar
a alguien, puede ocurrir que ella perciba que ella misma también tiene
culpa en la situación y puede haber causado algún mal al otro. Muchas
situaciones son complejas y no se puede simplemente distinguir en ellas a
una persona buena y una mala, pero sí dos personas que crearon juntas una
situación difícil. Es bueno recordar que el perdón puede ser extendido a
la propia persona y que, a veces, el perdón implica reconciliar una
relación, y otras veces, en facilitar esa relación.
¿Cómo la falta de perdón puede perjudicar a una persona?
La ausencia de perdón causa estrés siempre que se piensa en alguien que
nos hirió y con quien no hicimos las paces. Eso perjudica el cuerpo y
provoca emociones negativas.
¿Cómo fue idealizado el Proyecto del Perdón?
Yo fui seriamente dañado por un amigo próximo, y tuve que encontrar solo
una forma de recuperarme. Cuando lo conseguí, decidí verificar si eso
funcionaba con otras personas. Fue el comienzo de mi primer proyecto de
investigación.
¿Esos descubrimientos son universales, aplicables a todos los grupos de
sociedades?
Hasta el momento, la investigación que otro y yo hemos conducido sugiere
que el perdón tiene valor en dificultades muy variadas; pueden envolver a
esposas o maridos que engañan a maridos o esposas, niños que sufren
abusos, socios fraudulentos y hasta personas que asesinaron a sus hijos.
También trabajamos con una gran variedad de nacionalidades en San
Francisco y región y tuvimos buenos resultados.
¿Existen otros científicos en el mundo realizando el mismo tipo de
investigación?
Existen algunos que investigan o enseñan el perdón, como nosotros. Otros
investigan las características que vuelven a las personas más propensas al
perdón, y otros intentan entender como el perdón puede ser benéfico a la
salud.
LOS NUEVE PASOS DEL PERDÓN – Según el Dr. Fred Luskin
1. Sepa exactamente como usted se siente sobre lo que ocurre y sea capaz
de expresar lo que hay de equivocado en la situación. Entonces, relate su
experiencia a unas dos personas de confianza.
2. Comprométase consigo mismo a hacer lo que fuera preciso para sentirse
mejor. El acto de perdonar es para usted y nadie más. Nadie más necesita
saber su decisión.
3. Entienda su objetivo. Perdonar no significa necesariamente
reconciliarse con la persona que lo perturbó, ni volverse cómplice de
ella. Lo que usted busca es paz.
4. Tenga una perspectiva correcta de los acontecimientos. Reconozca que su
aversión viene de los sentimientos negativos y malestar físico que usted
sufre ahora, y no en aquello que lo ofendió o agredió dos minutos – o diez
años – atrás.
5. En el momento en que usted se siente afligido, practique técnicas de
control de estrés para atenuar los mecanismos de su cuerpo.
6. Desista de esperar, de otras personas o de su vida, cosa que ellas no
escogieron dar a usted. Reconozca las “reglas no cobrables” que usted
tiene para su salud o para el comportamiento suyo y de los otros.
Recuérdese a sí mismo que usted puede esperar salud, amistad y prosperidad
y se esfuerza en conseguirlos. Sin embargo usted sufrirá si exige que esa
cosa ocurra cuando usted no tiene el poder de hacerlas ocurrir.
7. Coloque su energía en intentar alcanzar sus objetivos positivos por un
medio que no sea a través de la experiencia que lo hirió. En vez de
repasar mentalmente su amargura, procure otros caminos para sus fines.
8. Acuérdese de que una vida bien vivida es su mejor venganza. En vez de
concentrarse en sus amarguras – lo que daría poder sobre usted a la
persona que lo hirió – aprenda a buscar el amor, la belleza y la bondad a
su alrededor.
9. Modifique su historia de resentimiento de forma que ella lo recuerde de
la elección heroica que es perdonar. Pase de víctima a héroe en la
historia que usted cuenta.
Dr. Fred Luskin
El Poder del Perdón
www.learningtoforgive.com
João Cabral
www.ade-sergipe.com.br
|