|
El
pensamiento, este «conjunto de fenómenos psíquicos», como lo describe la
fisiología, es la acción del Espíritu: «principio inteligente que
sobrevive a la muerte del cuerpo». El pensamiento es la esencia misma del
mundo espiritual, «la forma fluídica no es más que la vestidura», (1), es
un atributo del alma (2). El pensamiento es la base de la vida del
Espíritu, que según el grado de su evolución, logra dirigirlo cada vez más
hacia las supremas preocupaciones morales y religiosas. En la lectura de
las numerosas obras de Allan Kardec, Léon Denis, Gabriel Delanne, se
describe el medio de comunicación entre los Espíritus y los encarnados:
este medio es el pensamiento. Cualquiera que sea la forma de transmisión
del pensamiento, por la oración, la influencia de los Espíritus sobre
nuestros pensamientos, las materializaciones, el magnetismo, la
clarividencia, etc., el pensamiento está en todas partes, alrededor de
nosotros. Cuando decimos que un pensamiento está en el aire, es una
representación justa; el sonido se propaga en el aire como el pensamiento
se propaga en el universo por medio del fluido vital universal.
Si los Espíritus actúan alrededor de nosotros, estamos en medio de sus
pensamientos. Igualmente, si nosotros influimos sobre nuestro medio
ambiente, es por medio de nuestros pensamientos, puesto que ante todo,
somos Espíritus. Esta realidad ha sido demostrada numerosas veces por los
científicos: William Crookes, Gabriel Delanne, el coronel de Rochas,
Camilo Flammarion, Oliver Lodge, Ernesto Bozzano, Charles Richet,
Victorien Sardou, el Dr. Paul Gibier, y muchos otros. El pensamiento se
puede exteriorizar e influir a distancia sobre otro ser humano. El
Espíritu puede percibir los pensamientos emitidos (telepatía), puede ver
sin recurrir a los órganos de la vista (clarividencia), puede desplazar
los objetos (telequinesia) (3), etc. Este es un fenómeno inmaterial «que
no tiene analogía en el mundo físico» (4). Cada vez que emitimos un
pensamiento, hay una vibración cerebral que corresponde a este
pensamiento. Sobre este aspecto fisiológico acerca de la vida de nuestro
Espíritu, Allan Kardec precisaría que «el pensamiento es creativo» y
cuando nosotros pensamos u oramos, realizamos inmediatamente en el espacio
una imagen que es la traducción, la reproducción fotográfica que tenemos
de la imagen. Por lo demás, cuando un Espíritu se quiere dar a conocer a
un médium, momentáneamente, en ese caso toma no solamente la forma que
tenía sobre la Tierra en una época determinada de su pasado, sino también
los atributos físicos y las vestimentas de la época. Gabriel Delanne y
algunos otros demostraron en su época, que todo pensamiento tiene una
imagen, que esta imagen puede salir del cerebro del hombre para existir en
el espacio y una vez en el espacio se puede materializar y hacerse
accesible a los sentidos: verlo, tocarlo, fotografiarlo. Además, la imagen
mental de este pensamiento, no solamente se imprime en nuestro Espíritu,
sino que «deja una marca indeleble por siempre»(5). Teniendo en cuenta
este principio natural el antiguo administrador (6) de La Escuela
Politécnica, el coronel De Rochas ha estudiado los fenómenos de regresión
de memoria. Esta memoria no se conserva en la parte material del cerebro,
porque la cambiamos en cada encarnación, sino que se conserva en la parte
semi-material imperecedera, que es el «periespíritu».Es allí en donde se
almacenan los recuerdos. Entonces me dirán: ¿si todo esto está demostrado,
probado y aceptado como tal, qué interés hay en volver hablar sobre eso?
Simplemente porque muchas personas ponen en duda la autenticidad de las
experiencias de los científicos antes citados, aduciendo que esas
experiencias son antiguas, y por esta razón, muchos científicos de hoy
tratan en vano de rehacer todo lo que ya ha sido fijado. En consecuencia,
un buen número de científicos quieren reproducir a su antojo estos
fenómenos como cuando se presiona un botón. Como todavía no se ha
comprendido que la investigación puramente material no es suficiente, se
enfrentan con pobres resultados, por esta razón ponen en duda la
existencia de los fenómenos basándose en que «solo creo en lo que veo». A
pesar de todo, otros científicos obtienen resultados convincentes, es el
caso de las experiencias recientemente hechas en numerosos lugares del
planeta conocidas con el nombre de: Proyecto de Conciencia Global.
(Proyecto de Conciencia Colectiva).
Esta
gestión del Proyecto de Conciencia Global (G.C.P.) es un proyecto con
colaboración internacional, creado en 1998 para estudiar un aspecto
desconocido de la relación de la conciencia del hombre con el mundo
psíquico. G.C.P., está configurado por una red mundial sobre más de 50
puntos del planeta, desde Alaska hasta las islas Fidji, en todos los
continentes y sobre la mayor parte del huso horario (ver foto). El
mapamundi, más adelante, sitúa cada una de esas bases de adquisición con
un punto luminoso. Cada segundo, los generadores (GNA) producen una
«prueba» constituida por un procesamiento de datos de 200 bits. Este
proceso puede ser comparado a la acción de lanzar 200 veces una moneda,
dependiendo el resultado de que caiga cara o cruz. La GNA genera una
secuencia de bits informáticos. Las muestras son suministradas por un
sonido cuántico, traducida en una secuencia no predecible de ceros y de
unos. Un logicial, presente en cada computador, adquiere los datos del GNA,
las memoriza localmente y envía los nuevos datos cada 5 minutos, al
servidor de Princeton, Estados Unidos.
El raudal de datos capturados tiende a alejarse de los valores esperados
cuando un evento público genera una comunión de pensamientos o de
emociones. Generalmente los datos del GNA oscilan alrededor de la línea
del cero hasta que una desviación significativa, visualizada por un trazo,
tienda a indicar que alguna cosa ha cambiado en el comportamiento del
captador. La probabilidad global para obtener tales resultados por el azar
es del orden de 1 en un millón. Estos investigadores todavía no saben como
explicar estas relaciones sutiles entre los eventos importantes de los
hombres y los datos obtenidos, «pero ellos son innegables.» «Estos
resultados muestran evidentemente, que el mundo psíquico y el mundo del
espíritu humano están vinculados por una relación todavía desconocida».
Los especialistas y periodistas que han visitado los sitios quedan
estupefactos: «Esta es una pequeña caja de metal que no parece otra cosa
más que una caja de metal». «Este ejercicio de psicoquinesia suministra
resultados tan sorprendentes, que provocan cierta emoción en la comunidad
científica».(8)
Estas
experiencias se han producido, en primer lugar, con el deseo de captar las
emociones de grupo. Durante más de veinte años el generador numérico ha
sido probado miles de veces, y ha servido como herramienta de
investigación en todos los laboratorios universitarios de parasicología.
El profesor Roger Nelson (psicólogo) se ha interesado en estas maquinas y
se interroga sobre la posibilidad de que sean influenciadas, no por una
persona, pero sí por un grupo. Con su hijo Greg, experto en informática y
en inteligencia artificial, perfeccionaron una nueva versión del generador
numérico, el generador de eventos aleatorios, más conocido hoy con el
nombre de Egg. Las primeras experiencias se hacen en grupo.
Se
reúnen unas treinta personas en una sala y se les pide que canten, que
hablen, que se diviertan. El Egg, colocado en una esquina, funcionando al
azar: el gráfico se parece al de los electroencefalogramas, y cuando
aparece en la pantalla del ordenador, permanece como una línea, salvo
cuando todo el mundo hace la misma cosa al mismo tiempo, por ejemplo,
meditar. La máquina reacciona entonces como si «captara» el estado
espiritual del grupo: el gráfico comienza a diseñar una curva.
Roger Nelson propone entonces una hipótesis: «cuando un grupo dirige su
atención sobre un mismo evento; «el espíritu grupal» se hace coherente».
Entonces si el Egg es colocado en el «campo psíquico» de ese grupo, «este
es influenciado por las emociones, como la calma, el miedo, la alegría, la
concentración», en resumen, el pensamiento. Partiendo del postulado que la
Tierra está rodeada por un campo psíquico otros investigadores se
asociaron, alertados por este sorprendente descubrimiento. En 1998 unos 15
Egg son enviados a otros tantos científicos en el mundo. Con una intención
bien precisa: «¿Puede un evento ser registrado por todas las máquinas
simultáneamente, cuando desencadena una poderosa emoción colectiva? Esto
confirmaría la existencia de un campo psíquico planetario, algo que
parecería ser una «conciencia global». Los primeros exámenes reportan
resultados inmediatos. Así, cuando suceden los hechos, como los funerales
de Lady Di, los aparatos que se encuentran en Estados Unidos, en China, en
Francia, registran variaciones del campo psíquico. Durante los tres años
siguientes, el Proyecto de Conciencia Global, adquiere una amplitud
inesperada. El aparato obtiene su patente de propiedad industrial, un gran
acontecimiento en la historia de la parasicología. A finales del año 2002,
el total de Egg pasaría de cuarenta a setenta y cinco máquinas. Dos más
son instaladas en Francia. Todas son enlazadas al ordenador central de
Princeton, vía Internet, que registra automáticamente, hora tras hora, los
datos recogidos por cada computador. El funcionamiento de esta red podría
compararse a un «electroencefalógrafo mundial,» cada vez que «un evento
colectivo se produce, se registran las fluctuaciones. Cuanto más fuerte y
mediatizado el evento, más importante es la fluctuación».
El 11 de septiembre del 2001, por ejemplo, ese hecho «hizo crepitar todas
las máquinas» registraron unas curvas a niveles jamás alcanzados. «Con
detalles que los científicos jamás habían soñado», y aunque ya los habían
registrado anteriormente, «en las pantallas de los computadores las
fluctuaciones de la conciencia colectiva habían comenzado la víspera». La
víspera, ¡el campo psíquico colectivo había percibido el evento antes que
se produjera! «Con esta experiencia mundial estamos en camino de
demostrar, en primer lugar, que nuestra conciencia no está limitada a
nuestro cuerpo, sino que parece extenderse en un espacio mucho más
amplio», explica Roger Nelson. Además, «que parece existir una conciencia
global de la cual nosotros hacemos parte. Científicamente, hay mucho por
hacer, para que esta hipótesis sea válida ciento por ciento. La primera
consecuencia de este descubrimiento permite comprender mejor, que hacemos
parte de un todo y todos estamos entrelazados».
Posteriormente otro fenómeno fue igualmente observado. «Los trazos de esta
electroencefalografía de la Tierra están en constante aumento», agrega
Roger Nelson. «Como si la conciencia colectiva estuviese en vía de
despertar». He aquí un ejemplo reciente de estudio científico, que
refuerza todos los descubrimientos sobre el asunto, hechos por eminentes
científicos espíritas. Esperamos que en las generaciones venideras, la
ciencia oficial se atreva a ver la verdad frente a frente, pues, nosotros
conocemos la verdad, no solamente por la razón, sino también con el
corazón; es de esta última forma como conocemos los principios esenciales.
(10)
(1) Léon Denis: El Problema del Ser y del Destino.
(2) El Libro de los Espíritus. Allan Kardec, Pregunta 88 y siguientes.
(3) Revista Espírita, Nº 54. año 146- 1er trimestre. pág. 24.
(4) Gabriel Delanne.
(5) Gabriel Delanne.
(6) Coronel De Rochas.
(7) Proyecto de Conciencia global (GCP)
(8) Revista de psicología. Diciembre 2002. Eric Pigani.
(9) Revista de psicología. Diciembre 2002. Eric Pigani.
(10) Blaise Pascal (1623-1662). Pensamientos. 1670.
F.C. Tomado de «La Revue Spirite» edición en francés N.
58
La revista espirita N6 |