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Uno
de los problemas más graves de la sociedad humana, en la actualidad, es el
consumo indiscriminado, y cada vez más creciente, de las drogas, por parte
no sólo de los adultos, sino también de los jóvenes y lamentablemente, de
los niños, principalmente en los centros urbanos de las grandes ciudades.
La situación es tan preocupante que científicos de varias partes del
Planeta, reunidos, llegaron a la siguiente conclusión: "Los drogadictos de
hoy pueden no sólo estar poniendo en peligro su propio cuerpo y mente,
sino estar haciendo una especie de ruleta genética, al proyectar sombras
sobre sus hijos, y nietos aún no nacidos."
Delante de tal flagelo y de sus terribles consecuencias, no puede el
Espiritismo, Doctrina comprometida con el crecimiento integral de la
criatura humana en su dimensión espíritu-materia, dejar de asociarse con
aquellos segmentos de la sociedad que trabajan por la preservación de la
vida y de sus ideas superiores, en sus esfuerzos de erradicación de tan
terrible amenaza.
El efecto destructor de las drogas es tan intenso que extrapola los
límites del organismo físico de la criatura humana, alcanzando y
comprometiendo, sustancialmente el equilibrio y la propia salud de su
cuerpo periespiritual. Tal situación, sumada a aquellas de naturaleza
fisiológica, síquica y espiritual, principalmente las relacionadas con sus
vinculaciones a entidades desencarnadas en desequilibrio, responden,
indudablemente, por los sufrimientos, enfermedades y desajustes
emocionales y sociales a las que vemos sometidos a los viciosos.
En instantes tan preocupantes de la caminata evolutiva del ser humano en
nuestro planeta, cabe a nosotros, espíritas, no sólo difundir las
informaciones antidrogas que nos llegan del plano espiritual benefactor
que nos asiste, sino también concentrar esfuerzos en combatir las drogas,
en su aspecto preventivo y en la asistencia a los ya sufridos por el mal.
Acción de las drogas en el periespíritu
Nos revela la ciencia médica que la droga, al penetrar en el organismo
físico del viciado, ataca el aparato circulatorio, la sangre, el sistema
respiratorio, el cerebro y las células, principalmente las neuronas.
En la obra "Misioneros de la Luz" de
André Luiz a
través de la psicografía del médium Brasileño
Francisco Cândido
Xavier, leemos: "El cuerpo periespiritual que da forma a los elementos
celulares, está fuertemente radicado en la sangre. La sangre es elemento
básico de equilibrio del cuerpo periespiritual. En "Evolución en dos
mundos", el mismo autor revela que las neuronas guardan relación íntima
con el periespíritu. Comparando las informaciones de esas obras con las de
la ciencia médica, se concluye que la agresión de las drogas a la sangre y
las células neuronales también se refleja en las regiones del cuerpo
periespiritual, en forma de lesiones y deformaciones considerables que en
algunos casos, pueden llegar hasta comprometer la propia apariencia humana
del periespíritu.
La acción de los espíritus inferiores junto al drogadicto
La acción puede ser percibida a través de las alteraciones en el
comportamiento del viciado, de los daños adicionales a su organismo
periespiritual, ya tan agredido por las drogas, y de las consecuencias
futuras y penosas que experimentará cuando esté en la condición de
espíritu desencarnado, vinculado a regiones espirituales inferiores.
Sabemos que después de desencarnado, el espíritu guarda, por cierto
tiempo, que puede ser largo o corto, sus condicionamientos, tendencias y
vicios de encarnado. El espíritu de un viciado, por ejemplo en fase de
dependencia al que se haya sometido, en el otro lado de la vida, siente el
deseo y la necesidad de consumir droga. Solamente la forma de satisfacer
su deseo es lo que varía, ya que la condición de desencarnado no le
permite proceder como cuando en la vida de encarnado. Como el espíritu
precisa vincularse a la mente de un viciado, inicialmente transmitiéndole
sus deseos de consumo de drogas, posteriormente, para saciar su necesidad,
valiéndose para tal efecto, del recurso de la vampirización de la
emanaciones tóxicas impregnadas en el periespíritu del viciado, o de la
inhalación de esas mismas emanaciones cuando la droga está siendo
consumida. Esta sobrecarga mental, inadecuada, afecta tan seriamente el
cerebro, a punto de tener sus funciones alteradas, con la consecuente
disminución en el rendimiento físico, intelectual y emocional del viciado.
Según guía espiritual de
Chico Xavier: "El enfermo, al alimentar el vicio de esas entidades que
se le unen, para usufructuar de esas misma inhalaciones embriagantes, a
través de un proceso de simbiosis en niveles vibratorios, recoge en su
perjuicio las impregnaciones fluídicas maléficas de aquellas, tornándose
enfermizo, triste, grosero, infeliz, preso a la voluntad de entidades
inferiores, sin el dominio de la conciencia de sus verdaderos deseos."
Contribución del centro espirita en el trabajo antidrogas
desenvuelto por los benefactores espirituales
La casa Espírita, como puesto de socorro espiritual mucho puede contribuir
con los espíritus superiores, en el trabajo de prevención y auxilio a las
víctimas de las drogas en los dos lados de la vida. Con certeza esa
contribución pudiera ocurrir a través de medidas que, en el día a día de
la institución se dieran:
Un incentivo cada más constante de actividades de evangelización de los
niños y jóvenes.
Estimular sus frecuentadores, en particular a la familia del viciado en
tratamiento, a la práctica del Evangelio en el Hogar. Esas pequeñas
reuniones, cuando son realizadas con el debido recogimiento y sinceridad
de propósitos, son fuentes sublimes de socorro a las entidades sufrientes,
al igual que ayuda a estrechar los lazos familiares afectivos, lo que
estimulará al drogadicto a preservar su propósito de liberarse de las
drogas o dar el primer paso en ese sentido.
Preparar debidamente su cuerpo mediúmnico para el sublime ejercicio de la
mediumnidad con Jesús, condición esencial en el socorro de las víctimas de
las drogas, inclusive las desencarnadas.
En el diálogo fraterno con el enfermo y sus familiares, les sean colocados
a su disposición los recursos del tratamiento espiritual: pase,
desobsesión, agua fluidificada y reforma íntima.
Crear en el trabajo asistencial de la casa espírita, una actividad que
enseñe el diálogo, la orientación, el acompañamiento y el esclarecimiento,
como fundamentación doctrinaria, al viciado y sus familiares.
Extraído de la Federación Espírita
Española
Continua
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