Dolor


239. Entre el dolor físico y el dolor moral, ¿cuál de los dos hace vibrar más profundamente el Espíritu humano?

Podemos calificar al sufrimiento del Espíritu como "dolor-realidad", y al tormento físico, sea cual fuere su naturaleza, como "dolor-ilusión".

En rigor, todo padecimiento físico tiene en vista el despertar del alma a sus grandiosos deberes, ora como expresión expiatoria, ora como consecuencia de los abusos humanos, o bien con el carácter de advertencia hecha por la naturaleza material al poseedor de un organismo viviente. Pero todo dolor físico es un fenómeno, al paso que el sufrimiento moral constituye una esencia. De ahí que el primero de ellos venga y pase, aun cuando acarree las transiciones de la muerte de los órganos materiales, y sólo el dolor espiritual sea lo bastante intenso y hondo para promover el luminoso trabajo del perfeccionamiento y de la redención.

240. ¿De alguna manera puede concebirse la felicidad en la Tierra?

Si todo Espíritu lleva consigo la noción de la dicha, es señal de que ella existe y está esperando a las almas en alguna parte. Sin embargo, tal como la sueña el hombre del mundo, no puede haber felicidad, por ahora,  sobre la faz de la Tierra, porque casi todos los seres humanos se hallan intoxicados y no saben contemplar con deleite la grandeza de los panoramas naturales que los rodean en el planeta. No obstante, interesa subrayar que en el globo terráqueo es donde el Ser construye las bases de su ventura real, por medio del trabajo v el sacrificio y rumbo a los más sublimes logros para el ámbito divino de su conciencia.

241. ¿En qué consiste la mayor aluda para nuestra redención espiritual?

En la tarea de nuestra redención, sea ella individual o colectiva, el dolor es siempre el elemento amigo e indispensable. Y la redención de un Espíritu encarnado en la Tierra consiste en el rescate de todas sus deudas, con la consiguiente adquisición de valores morales  pasibles de ser conquistados en las luchas del planeta, situación esta que eleva la personalidad espiritual a nuevos v más sublimes horizontes en la vida, de lo Infinito.

242. ¿Por qué no nos habla el Evangelio de las alegrías de la vida humana?

El Evangelio no podía describir escenas de la risa carnavalesca del mundo, pero lo cierto es que todas las lecciones del Divino Maestro fueron impartidas en medio de paisajes de la más perfecta alegría espiritual. Su primera revelación fue en las bodas de Caná (1), entre los júbilos sagrados de la familia. Y sus enseñanzas, a orillas del lago Tiberíade, se desarrollaron en medio de seres simples y alegres, fortalecidos por la fe y el trabajo sano. Pero en Jerusalén, ante las hipocresías del templo, o en presencia de sus verdugos empedernidos, el Divino Maestro no hubiera podido sonreír, alentando la mentira o desarrollando los métodos de la ingratitud y la violencia. He ahí por qué, en su ambiente natural, la historia entera del Evangelio sigue siendo un poema de luz y amor, de encantamiento y alegría.

(1) El episodio de las Bodas de Caná puede hallarse en San Juan, Capítulo 2, versículos 1 a 12. [N. del T.]

243. Los Espíritus que han pasado por la Tierra ¿tuvieron todos las mismas características evolutivas, en lo que atañe al problema del dolor?

En su totalidad, las Entidades espirituales encarnadas en el orbe terráqueo son Espíritus que están redimiéndose o aprenden merced a las experiencias humanas, tras haber caído en otros tiempos, con excepción de Jesucristo, fundamento de toda la verdad en este mundo, que evolucionó en línea recta hacia Dios y en cuyas manos angélicas reside el gobierno espiritual del planeta, desde sus orígenes mismos.

244. En el plano espiritual ¿existen lugares de penitencia? Y ¿puede haber sufrimiento eterno para los Espíritus endurecidos en el error y en la rebeldía?

Si tomamos en cuenta el carácter expiatorio de la penitencia, hay muchos lugares de pruebas, en esa esfera que para vosotros es invisible, destinados a regenerar y preparar a las Entidades perversas en el crimen, a fin de producir las primeras manifestaciones del remordimiento y el arrepentimiento, etapas iniciales de la obra de redención. En cuanto a la idea del sufrimiento perenne, si hubiera Espíritus eternamente inveterados en el crimen existiría para ellos un padecimiento incesante, debido a su propio error.  Pero el Pastor no quiere que se extravíe ni una sola de sus ovejas. Día vendrá en que la conciencia más ennegrecida experimentará en su fuero íntimo la luz radiosa de la alborada de su amor.

245. Si es acertado esperar determinados dolores, en el curso de nuestro viaje de pruebas por la Tierra, ¿debemos siempre practicar la oración?

La ley de las pruebas es una de las mayores instituciones universales para la distribución de los beneficios divinos. Necesitáis comprender esto y aceptar todos los dolores con nobleza de sentimientos. La plegaria no podrá apartar de vosotros los sinsabores y las lecciones provechosas que da la amargura, los cuales son las constantes del plan de servicios que cada Espíritu debe prestar en su labor terrenal, pero aquélla debe ser cultivada en la intimidad, como la luz que se enciende para alumbrar un tenebroso camino, o ser mantenida en el corazón, cual alimento indispensable que preparamos de antemano a fin de satisfacer las propias necesidades durante la larga y difícil marcha, por cuanto la oración sincera establece la autovigilancia y constituye el más importante factor de resistencia moral en medio de las pruebas más escabrosas y rudas.

Del libro "El consolador que prometió Jesús"
Espíritu Emmanuel.
Médium Francisco Cândido Xavier.

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