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"Antes
de emitir juicios irresponsables, antes de emitir opiniones endurecidas por la
infamia, nuestros corazones deben abrirse a la benevolencia que el divino
Maestro nos insto a practicar con nuestro prójimo, mirar la viga en nuestro ojo
antes de ver la paja en el ojo ajeno es la enseñanza mas determinante para
evitar causar daños a través de nuestra critica superficial.”
El mal no es algo definido y mucho menos predispuesto por Dios, lo que
denominamos “mal” no es otra cosa que el resultado de nuestra ignorancia y de
nuestro orgullo, pues en el proceso evolutivo que llevamos a cabo existen
facetas primitivas que nos guían a practicas equivocadas, y con el crecimiento
de nuestro conocimiento y de nuestro discernimiento podemos ir corrigiendo o
manteniéndonos en el error.
El libre albedrío es una bendición prodigada por Dios en beneficio del
aprendizaje espiritual, pero esta libertad de decisión puede ser para nosotros
un arma de doble filo, pues gracias a la insensatez generalizada, tomamos la
libertad y la desviamos hacia áreas oscuras de nuestro comportamiento, generando
deudas con la ley divina y procurándonos pruebas dolorosas para el futuro. Las
esferas espirituales mas densas y materializadas están pobladas por seres
endurecidos y empecinados en la rebeldía y en los goces de la materia, se
encuentran en estos lugares hacinados miles de espíritus en condiciones
deplorables, visual, emocional y moralmente hablando.
Estas condiciones en principio son establecidas por sus propias conciencias que
elaboran a su alrededor el producto de sus conductas y pensamientos,
envolviéndolos en una atmósfera terrible que les genera dolorosas experiencias
que pueden ayudarles a cancelar algunas de sus pasadas infracciones.
La condición espiritual de cada uno de nosotros revela también las condiciones
de nuestro pasado, pues cada vivencia en la carne y en la esfera espiritual nos
va orientando hacia el mejoramiento y hacia la solidificación de una moral mas
perfeccionada y madurada, siendo esto evidencia del estado emocional y del
carácter que poseemos mediante el curso de nuestras existencias.
Los espíritus menos esclarecidos igualmente revelan características que enmarcan
estas condiciones morales desviadas, degenerando cada acto hacia el mal, es
decir, hacia la aplicación de actos que van en contra de si mismos y en contra
de la ley del amor fraterno. En este entorno podríamos diagnosticar la causa del
mal en estos seres, que mediante sus comportamientos erráticos revelan las
experiencias pasadas que los llevaron a las condiciones actuales, exteriorizadas
en sus periespíritus, y en el caso de los encarnados, en sus condiciones
físicas.
El pasado traumático, los dramas dolorosos, las enfermedades profundas, son
apenas algunas de las causas del endurecimiento de muchos hermanos, existen
muchos casos en que las facultades mediumnicas expresadas por estas personas
fueron castigadas y por su causa, fueron sacrificados, torturados y asesinados
en nombre de creencias y en nombre del temor a cosas que desconocían. Espíritus
que durante su encarnación fueron dedicados a la religión fueron traicionados
por ella misma y llevados a suplicios indescriptibles, generando en ellos un
odio profundo y un ensañamiento grave sobre todo lo que represente la causa de
su tormento, otros casos endurecen corazones gracias el desengaño se seres
amados llevándolos a renegar del amor y a querer destruir todo lo que signifique
bondad. En este marco de referencia podemos notar que los hermanos dedicados al
“mal” son seres que han sufrido, y en muchas oportunidades y sin saberlo, ellos
han podido ser nuestras victimas en vidas pasadas, quedando estancados en
procesos dolorosos y pudiendo nosotros avanzar gracias a la bondad divina,
tocándonos luego el compromiso de ayudarles a ellos a salir de ese trance y
llevándolos al rescate por medio del amor.
Las razones para la comprensión sobran en estos casos, pues apartando cual
quiera sea el origen de ese comportamiento perverso, debemos como sus hermanos
en espiritualidad extenderles la mano sin preguntar, ayudándolos a redimirse sin
importar el pasado de estos seres que se han dedicado a vivir en las sobras para
ocultar un pasado doloroso, sintiéndose poderosos en una vida somera que no
puede mantenerse para siempre, pues el llamado al progreso también les alcanza a
ellos en el cumplimiento de la voluntad de nuestro Padre que nos llama a que
seamos todos sus hijos seres de luz y llenos de amor.
Evitemos en nuestra existencia generar cualquier sentimiento contrario al amor y
podremos entonces evitar los conflictos que nos puedan llevar al desvío de
nuestro camino, es decir, al “mal”.
Por: Edann
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