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185. ¿Cuáles son las características de una buena acción?
La buena acción es siempre aquella que tiende al bien de otro y de cuantos
se relacionan con nuestro esfuerzo en la vida. En este problema, el
criterio del bien general debe ser la esencia de cualquier actitud. A
veces, la mejor acción puede encontrar la incomprensión ajena, en el
instante en que se exterioriza, pero siempre triunfará, a la larga, por el
beneficio que otorga al individuo o a la colectividad.
186. El azar ¿debe ser tomado en cuenta en las reflexiones de un
espiritista cristiano acerca de la vida?
El azar, específicamente considerado, no tiene cabida en las meditaciones
del que es un discípulo sincero de la verdad evangélica. En lo que toca al
trabajo y al sufrimiento, su alma esclarecida conoce la necesidad de
obtener su propia redención, visto su pasado culpable, y en lo que se
refiere a los extravíos y errores del presente, mejor que nadie debe su
conciencia conocer la intervención indebida que ha tenido contra la ley
del amor que Dios estableció, correspondiéndole entonces aguardar
conscientemente, sin pensar en absoluto en el azar, las reparaciones y
rescates dolorosos del futuro.
187. ¿Qué actitud mental favorecerá más nuestro buen éxito. espiritual en
los trabajos del mundo?
Vuestra actitud debe ser la que os enseña la ley divina, en la
reencarnación en que os encontráis, vale decir, la del olvido de todo mal,
para recordar tan sólo el bien y la sagrada oportunidad de trabajo y
edificación que se os ofrece, en el patrimonio eterno del tiempo.
Olvidar el mal equivale a aniquilarlo, y perdonar al que lo practica es
enseñar el amor, conquistando afectos sinceros y valiosos. De ahí la
necesidad del perdón, en el mundo, para que el incendio del mal pueda ser
sofocado, devolviendo a los corazones la verdadera paz.
188. ¿Cómo deben proceder los cónyuges para cumplir bien sus deberes?
Con mucha frecuencia el matrimonio constituye, en la Tierra, una prueba
difícil, pero redentora. Los cónyuges preocupados por cumplir
adecuadamente sus obligaciones divinas deben observar el máximo de
atención, respeto y afecto mutuos, concentrándose ambos en el hogar cada
vez que un peligro amenace su felicidad doméstica, porque en la oración y
en la autovigilancia espiritual encontrarán siempre las mejores defensas.
Muy a menudo en el hogar, cuando uno de los cónyuges se extravía, la tarea
que sobreviene es de luchas y lágrimas penosas. Pero en el sacrificio se
santifica y se ilumina toda alma, convirtiéndose en modelo en la sagrada
institución de la familia. Para conquistar la paciencia y el heroísmo
domésticos es menester la más arraigada fe en Dios, y tomar como espejo
divino el ejemplo ofrecido por Jesús en su apostolado de abnegación y
dolor sobre la faz de la Tierra.
189. ¿Qué debe hacer la madre terrestre para cumplir evangélicamente sus
deberes, conduciendo a sus hijos hacia el bien y la verdad?
En el ambiente hogareño, el corazón de la madre tiene que ser el exponente
divino de toda la comprensión espiritual y de todos los sacrificios, en
bien de la paz de la familia. Dentro de esa esfera de acción, en la más
santificada tarea de renunciamiento personal, la mujer cristiana enciende
la verdadera luz para el camino de sus hijos a lo largo de la vida. La
misión de la madre se resume en dar siempre el amor de Dios, Padre de
Infinita Bondad, que depositó en el corazón de las madres la sagrada
esencia de la vida. En los trabajos del mundo existen aquellas que se
dejan llevar por el egoísmo del ambiente exclusivista. Con todo, es
preciso despertar a tiempo, de modo de no enviciar la fuente de la
ternura. La madre terrestre debe comprender ante todo que sus hijos,
primeramente, son hijos de Dios. Desde la infancia tiene que ir
preparándolos para el trabajo y la lucha que les aguardan. Ya en sus años
iniciales debe enseñar al niño a huir del abismo de la libertad sin
restricción, controlando sus actitudes y poniendo orden en su mente, pues
esa es la oportunidad más propicia para sentar las bases de una vida.
Ha de sentir a los hijos de otras madres como si fuesen los suyos propios,
sin abrigar en modo alguno la falsa creencia de que los hijos de ella son
mejores y están más altamente dotados que los de las demás. Enseñará la
más pura tolerancia, pero no dejará de ser enérgica cuando sea esto
necesario en el proceso de la educación, vista la heterogeneidad de las
tendencias y la diversidad de temperamentos que hay entre los niños. Se
sacrificará por la paz de sus hijos, de todos los modos a su alcance, sin
quebrantar la pauta de grandeza espiritual de su tarea, enseñándoles que
todo dolor es respetable, que todo trabajo edificante es divino y que toda
dilapidación constituye una falta grave. Les enseñará el respeto por el
infortunio ajeno, a fin de que ellos también sean amparados en el mundo,
en la hora de amargura que les espera, hora común a todos los Espíritus
encarnados.
En los problemas del dolor y el trabajo, de la prueba y la experiencia, no
debe conceder la razón a ninguna queja de sus hijos sin antes analizar
desapasionada y minuciosamente la cuestión, y elevará los sentimientos de
ellos hacia Dios, sin permitirles estacionarse en la futilidad o en los
prejuicios morales de las situaciones transitorias del mundo. Será en el
hogar el buen consejo sin parcialidad, el estímulo al trabajo y la fuente
de armonía para todos.
Buscará en la piadosa Madre de Tesis el símbolo de las virtudes
cristianas, transmitiendo a los que la rodean los dones sublimes de la
humildad y la perseverancia, sin preocuparse en absoluto por las pequeñas
glorias efímeras de la vida material. Al cumplir ese programa de esfuerzo
evangélico, aun suponiendo que fracasen todas sus consagraciones y
renunciamientos, corresponde a las madres incomprendidas entregar el fruto
de sus labores a Dios y prescindir de todo juicio del mundo, pues el Padre
de Misericordia sabrá evaluar sus sacrificios y bendecirá las Menas que le
han tocado en la sagrada institución de la vida familiar.
190. Cuando los hijos son rebeldes e incorregibles, impermeables a todos
los procedimientos educativas, ¿cómo deben actuar los padres?
Después de utilizar todos los procedimientos afectuosos y enérgicos en el
trabajo de orientación educativa de los hijos, es correcto que los
responsables de la institución familiar, sin dejar por ello a un lado su
dedicación y sacrificio, esperen la manifestación de la Divina Providencia
para la iluminación de sus hijos es correctos, comprendiendo que tal
manifestación debe llegar por medio de dolores y amargas pruebas, de modo
de sembrar con buen éxito el terreno de su comprensión y sentimiento.
191. ¿Cómo podrán los padres despertar, en la intimidad del hijo rebelde,
las nociones sagradas del deber y de las obligaciones para con Dios
Todopoderoso, de quien somos hijos?
Tras haber agotado todos los recursos en bien de los hijos, y luego de
poner en práctica con sinceridad todos los procedimientos del amor y de la
energía en pro de su formación espiritual, si no han obtenido ningún
resultado bueno, es preciso que los padres vean, en esos hijos ya adultos
que no han asimilado su palabra y ejemplo, a hermanos indiferentes y almas
endurecidas que tienen un pasado culpable, a los que hay que entregar a
Dios, de manera que sean moldeados en forma natural por medio de los
tristes y violentos métodos de la educación del mundo. Porque el dolor
tiene posibilidades desconocidas para penetrar en los Espíritus en quienes
la linfa del amor no consiguió surgir, a despecho del servicio inestimable
prestado por el afecto humano de los progenitores. De ahí que, en ciertas
circunstancias de la vida, se torne necesario que los padres se revistan
de suprema resignación, reconociendo en él dolor que persigue a sus hijos
la manifestación de una bondad superior cuyo buril oculto, constituido por
los padecimientos, remodela y perfecciona a los Individuos con miras a su
futuro espiritual.
192. La mentira ¿retrasa el desarrollo del Espíritu?
Mentir no es el acto de guardar la verdad para el momento oportuno, por
cuanto esa actitud mental se justifica por la lección misma del Señor, que
recomendaba a sus discípulos no arrojar a tontas y a locas la simiente
bendita de sus enseñanzas de amor. La mentira es la acción capciosa que
tiende a obtener un provecho inmediato para sí mismo, en detrimento de los
intereses ajenos en su modalidad legítima y sagrada. Y esa actitud mental
del Ser se cuenta entre las que más denigran la personalidad humana,
retrasando de cualquier modo la evolución divina del Espíritu.
193. Cuando se dice la verdad con ruda sinceridad y franqueza, puede
retardar el progreso espiritual, debido al dolor que causa?
La verdad es la esencia espiritual de la vida. Cada hombre o cada grupo de
seres posee su parcela de verdades relativas, con la cual se nutren las
almas en los diversos planos evolutivos. Aquel corazón que retiene una
parte mayor está habilitado para alimentar a sus hermanos que se hallan en
camino de obtener logros más elevados. No obstante, es imprescindible el
mejor criterio amoroso en la distribución de los bienes de la verdad,
puesto que tales bienes deben ser provistos de acuerdo con la capacidad de
comprensión del Espíritu a que se destina la enseñanza, de suerte que el
esfuerzo no tenga resultados contraproducentes. Incluso en esto podemos
examinar ejemplos que la naturaleza material nos proporciona el alimento
que se da a un niño debe contener la sustancia que mantiene la vida, pero
no puede ser análogo al del adulto. La despreocupación de los mayores en
esta materia podría llevar al niño a su extinción, aun cuando las
sustancias que se le suministraran se hallasen colmadas de elementos
vitales.
194. En nuestras realizaciones humanas ¿debemos contar de manera absoluta
con la ayuda de los guías espirituales?
Un guía espiritual podrá colaborar siempre en vuestros trabajos, ya sea
ayudándoos en forma indirecta en las dificultades, o reconfortándoos en el
dolor y estimulándoos para vuestra edificación moral, imprescindible a la
iluminación de cada alma. Sin embargo, no debéis interpretar sus
expresiones fraternas como promesa formal de ayuda, en el terreno de las
realizaciones del mundo, por cuanto esas realizaciones dependen de vuestro
propio esfuerzo y forman parte del mecanismo de las pruebas que son
indispensables para vuestro perfeccionamiento.
195. ¿Cómo encontraremos dentro de nosotros mismos el elemento que nos
aclare cualquier duda, en lo que se refiere a la cualidad de fraternidad y
excelencia del acto que proyectemos realizar en las luchas cotidianas de
la vida de relación?
Aquí nos vemos obligados a recordar el antiguo precepto de "amar al
prójimo como a sí mismo". En todos sus actos, el discípulo de Jesús deberá
preguntarse si se sentiría satisfecho recibiendo esos mismos actos de un
hermano suyo, con la misma cualidad, intensidad y modalidad con que se
propone aplicar a los demás el concepto o ejemplo. Por medio de ese
procedimiento introspectivo cesarían todos los esfuerzos precipitados de
actos o palabras, y la comunidad cristiana estaría integrada, en conjunto,
en su auténtico camino.
196. ¿Cómo encaran los guías espirituales nuestras quejas?
Muchas son consideradas verdaderas plegarias, dignas de toda la afectuosa
atención de los amigos desencarnados. Pero la mayoría de ellas no pasan de
ser estériles lamentaciones, a las que el hombre se ha acostumbrado, como
sucede con cualquier vicio, porque si tenéis en vuestras manos el remedio
eficaz, con el Evangelio de Jesús y con los consoladores esclarecimientos
de la Doctrina de los Espíritus, la repetición de ciertas quejas traduce
mala voluntad en la legítima aplicación del conocimiento espiritista a
vosotros mismos.
Del libro "El consolador que prometió Jesús"
Espíritu Emmanuel.
Médium Francisco Cândido Xavier. |