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¿Cuál es la visión El Código Da Vinci ? |
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EL
CÓDIGO DA VINCIEl famoso libro «El Código Da Vinci», de Dan Brown, trata un asunto que siempre estuvo en cuestión, pero con otros enfoques, que es el famoso Priorato de Sión y el Santo Grial; se trata de una obra de ficción, como el propio autor insiste en dejar claro en el prefacio (todas las descripciones de obra de arte arquitectura, documentos y rituales secretos en esta novela corresponden rigurosamente a la realidad). Fue lanzado en los EE.UU. en 2003, y ya vendió más de 20 millones de ejemplares en tan poco tiempo; es un bestseller mundial. Contiene diversos asuntos polémicos y controvertidos de la vida de Jesús de Nazareth, colocándolo como descendiente del linaje real de David -tenía sangre real y no era aquel ser pobre descrito en los evangelios- y las “Bodas de Canaán”, en realidad, habrían sido las conmemoraciones del matrimonio de Jesús con María Magdalena, por ello, el Vaticano decidió manifestarse, repudiando el libro y recomendando a los católicos que no lo lean, puesto que es un libro profano.
Aunque reconozco la excelente narrativa de la obra El Código Da Vinci,
de Dan Brown, prefiero continuar confiando en la tesis tradicional que se
encuentra inserta en los cuatro evangelios canónicos. Sin ninguna
desconsideración por la figura de María Magdalena, como la mujer que
habiendo caído en el abismo de la alucinación, se recuperó al encontrar a
Jesús, y se entregó en régimen de totalidad, convirtiéndose en el más
notable ejemplo evangélico de redención moral del que se tenga noticia. De
tal magnitud fue su transformación espiritual, que el Maestro la eligió
para que se convirtiera en la mensajera de su resurrección, en
demostración cabal del poder del amor, por encima de las vicisitudes.
Observo, en los últimos tiempos, que algunas instituciones respetables, en
el área de la comunicación en masa, vienen levantando sospechas en cuanto
a la autenticidad de las narraciones evangélicas, presentando
informaciones que no me parecen legítimas, de modo que intentan hacer
zozobrar las bases del pensamiento cristiano, con el objetivo de generar
confusión y desconfianza en torno, inclusive, a la figura de Jesús. De
este modo, prefiero continuar vinculado a las informaciones evangélicas,
ratificadas por los Espíritus de la Codificación Espírita, así como de
aquellos que ampliaron sus contenidos cautivantes. La duda es característica de la facultad de pensar. Según algunos
pensadores, la duda es un instrumento valioso, a través de la cual se
puede evaluar la legitimidad de todo cuanto se conoce. Siendo la Doctrina
Espírita caracterizada por la libertad de pensamiento y de acción, es
lícito que cada individuo expanda su pensamiento conforme su capacidad de
entendimiento y de aceptación con respecto a todo cuanto analiza.
Considero muy válidas las discusiones y debates, cuando son saludables,
permaneciendo en el área de las tesis examinadas, sin las infelices
acusaciones a individuos y a instituciones, en cuyo comportamiento
prevalecen la presunción, el egoísmo y la arrogancia de aquellos que no
saben debatir sin ofender, discutir sin lastimar. Desean más imponer que
exponer el pensamiento, quedando encolerizados cuando sus opiniones no son
acatadas, faltándoles sentido ético y elevación cultural para entender que
los otros también piensan y tienen el derecho de aceptar lo que consiguen
intelectualmente y comportarse conforme les agrada, y no acorde a lo que
se les impone. (Entrevista concedida a Luis Hu Rivas, para «La Revista Espírita») |
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