Francisco Cândido Xavier


INAUGURACIÓN DEL MAUSOLEO DE CHICO XAVIER.


Busto en bronce de Chico Xavier ubicado a la entrada del mausoleo

Uberaba, corazón del Triángulo Minero y del mundo espirita, fue nuevamente palco de homenaje a Francisco Cándido Xavier, como el 2 de julio de 2002, el pueblo retornó al Cementerio San Juan Bautista, al atardecer del 25 de octubre de 2003, esta vez para al inauguración de su mausoleo.

En la entrada, torres puntiagudas, junto al pesado portón, apuntan sugestivamente para el infinito, símbolo de la ascensión espiritual. De ellas, nacen tres arcos y otro más semejante a un corazón. Encimándolos, graciosos arabescos anuncian el año de creación del cementerio -1856. Vencido el pórtico, se devela extensa alameda, flanqueada por lápidas en granito de muchas tonalidades, santuarios de personajes ilustres u obscuros. Al final de la cuadra "O", tumba 623, se yergue sencilla edificación como tributo a aquél que consagró 75 años de su existencia luminosa a la mayor y más notable obra mediúmnica del Planeta. A su alrededor, los espectadores se aglomeran en silencio.

El monumento, de líneas rectas, plasticidad fuerte y belleza sobria, se integra en armonía con la diversidad local de estilos. Su planta rectangular exhibe tres paredes en vidrio de seguridad y la cuarta revestida de granito rojo suave.

La hermosa construcción avanza acogedora hasta el muro del cementerio. En él, en alusión a la psicografía, una réplica de la mano del médium de Emmanuel empuñando un lápiz, tamaño grande, bronce en alto relieve del escultor Joaquín Alves Filho, invita a los transeúntes a tocarla. Era su forma de contacto con el público. Abajo, en letras doradas, la voluntad final expresa: "Mi vida la dediqué: A mi mediumnidad. A mi familia. A mis amigos. Al pueblo. Mi muerte me pertenece. Mi cuerpo debe volver a la Madre Tierra y no debe ser tocado. Chico Xavier." Bajo el texto, en granito blanco, un aparador destinado a la distribución de mensajes de los Benefactores Espirituales.

En la fachada principal, al nivel del piso, breve inscripción en metal dorado: "Homenaje de su hijo Eurípedes Humberto Higinio dos Reis."

En el interior, significativa ambientación. Al centro, una mesa y silla ocupada por una escultura en bronce del homenajeado, simbolizando su intensa labor en la psicografía. Sobre la mesa, Parnaso de Além Túmulo -el primero de los 412 libros publicados - Nuestro Hogar, Pablo y Esteban, Cincuenta Años Después, María Dolores, Respuestas de la Vida, todos recibidos por su intermedio, y Kardec Prosigue, de Adelino Silveira. Cerca una imagen de María de Nazaret, referencia a la admiración que el médium siempre le dedicó. A la izquierda, bajo el piso, envuelto en concreto, el túmulo del inolvidable Apóstol del Bien. En la pared en granito, teniendo de cada lado las fechas de nacimiento y desencarnación, se destaca su fotografía junto a la gratitud de los amigos, en reconocido epitafio: "El hombre que tuvo el peso de la Luz. Agradecemos a Dios haber plantado esta simiente de amor en nuestro país."

Joáo Batista de Grande, arquitecto paulista y autor del proyecto del monumento, declaró haber dado prioridad conceptualmente a la protección contra el vandalismo, la relación con la psicografía, la comunicación con el público, a ser abrigo para el visitante y a la sencillez ejemplificada por el médium.

De Eurípedes, hijo de Chico Xavier por el corazón, fueron las consideraciones para la orientación de la concepción arquitectónica. La consultoría y los costos del proyecto y de la construcción estuvieron a cargo del Presidente del Instituto de Divulgación Editora André Luiz-IDEAL, de Sáo Paulo, Oswaldo de Godoy Bueno, amigo por 38 años del médium de Uberaba. De ambos partieron la iniciativa y las providencias para la realización del homenaje póstumo. Abierto el solemne acto, Eurípedes, Oswaldo y el Prefecto de Uberaba, Marcos Montes, procedieron al corte de la cinta simbólica y a la inauguración del sepulcro.

Oswaldo inició su exposición destacando que Chico Xavier plantó el amor en los corazones y la riqueza del amor está en que: cuanto más se da más se tiene. Los tiempos del médium minero señalaron el paso de un ser notable por la Tierra, sus obras y ejemplos pasarán a las generaciones como ideario imperecedero. Concluyó, agradeciendo la cooperación de Eurípedes, del Prefecto de Uberaba y de todos los envueltos en esa muestra de gratitud y reconocimiento. A continuación, le siguieron el Presidente del Centro Espirita "Caminantes del Bien", de Araxá, Silvia Barsanti; las representantes del Grupo Espirita de la Prece, de Uberaba, Ivone Fontoura y Marilene Paranhos; la representante del Centro Espirita "Jesús Redivivo", de Sáo Paulo, Isabel Mazuskati; el Vicepresidente de la Unión Espirita Minera, Marivaldo Veloso; el Presidente de la Alianza Espirita Uberabense, Jarbas Varanda; la representante del Gobernador de Minas Gerais, Lisle Lucena; el dedicado médico del médium minero, Dr. Eurípedes Tahan; el Diputado Paulo Piau, autor del proyecto de ley que creó la Encomienda de la Paz Chico Xavier, y el Prefecto Marcos Montes. Durante una breve pausa en las reverencias, Eurípedes y el Prefecto develaron el busto en bronce del Servidor del Bien, localizado junto a la entrada, otra obra del escultor Alves Filho.

Los oradores recordaron los años heroicos del Compañero Mayor y destacaron la humildad, la disciplina, la bondad, el ejercicio en el Bien, el amor al ser humano y a los animales, el respeto a los sencillos y humildes, los ejemplos, las alegrías, los sacrificios personales, la vivencia pautada en el verdadero sentido de la vida y en consonancia con la escala real de valores algunas de sus innumerables virtudes. Eurípedes dirigió palabras emocionadas y de reconocimiento, nombrando con cariño a los amigos que participaban en la vida cotidiana del padre del corazón. Reveló sentir un gran sufrimiento íntimo y una gran laguna difícil de ser llenada: "Dicen que el tiempo va matando la saudade, más la saudade es que nos va matando." Al concluir el acto, agradeció la presencia de amigos, las autoridades en general, a los que se empeñaron en la realización del homenaje y se despidió con un conmovido "¡Hasta pronto, Chico!" Repetido en coro emocionado.

El Sol se había puesto y la penumbra estaba cayendo, cuando dejamos lentamente el mausoleo, hasta perderlo de vista, con el dulce recuerdo del semblante alegre y amoroso del inolvidable Francisco Cándido Xavier, el Amigo de la Humanidad, el extraordinario puente de luz entre el Cielo y la Tierra."

Extraído del  ANUARIO ESPIRITA 2004.

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