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161. ¿Qué es el arte?
El arte puro es la más elevada contemplación
espiritual por parte de los seres. Significa la más profunda
exteriorización del ideal, la divina manifestación de ese Más Allá que
polariza las esperanzas del alma. El artista verdadero es siempre el
"médium" de las bellezas eternas, y su trabajo, en todos los tiempos, ha
sido tañer las cuerdas más sensibles del sentimiento humano, elevándolo de
la Tierra hacia lo Infinito, y despertando, en todos los caminos, el
impulso de los corazones hacia Dios, en sus supremas manifestaciones de
belleza y sabiduría, de paz y amor.
162. Todo artista ¿puede ser también un misionero
de Dios?
Los artistas, así como los denominados sabios del
mundo, pueden encaminarse asimismo por el sendero de las cristalizaciones
del convencionalismo terrestre, cuando en sus corazones no palpita la
llama de los ideales divinos, pero la mayoría de las veces han sido
grandes misioneros de las ideas bajo la égida del Señor, en todos los
sectores de la actividad que les es propia, como la literatura, la música,
pintura y escultura. Siempre que su arte se desembaraza de los intereses
del mundo, transitorios y perecederos, para tomar en cuenta sólo la luz
espiritual proveniente de un corazón que late al unísono con la mente en
las realizaciones de la vida, el artista es uno de los más abnegados
misioneros de Dios, por cuanto sabrá penetrar los corazones en la paz de
la meditación y del silencio, alcanzando el más alto sentido de la
evolución de sí mismo y de sus hermanos en humanidad.
163. ¿Puede alguien hacerse artista únicamente por
medio de la educación especializada que reciba durante una existencia?
La perfección técnica individual de un artista, así
como sus características más notables, no son la resultante de las
actividades de una sola vida, sino de experiencias seculares vividas en la
Tierra y en la esfera espiritual, puesto que el genio, en cualquier
sentido y en las manifestaciones artísticas más diversas, es la síntesis
profunda de muchas vidas en las que la perseverancia y el esfuerzo
armonizaron para obtener las más brillantes floraciones de la naturalidad.
164. ¿Cómo debernos interpretar el genio?
El genio constituye el compendio de los más
prolongados esfuerzos en múltiples existencias de abnegación y de trabajo,
en la conquista de los valores espirituales. Al considerar la vida a
través de su prisma real, muchas veces el genio desatiende el ámbito
estrecho de la existencia terrestre, en lo que atañe a sus formulismos
convencionales y a sus prejuicios, convirtiéndose en un extraño para su
propio medio, debido a sus inconfundibles cualidades superiores. Ese es el
motivo por el cual la ciencia terrestre, encarcelada dentro de los cánones
del convencionalismo, supone que hay en el genio una psicosis condenable,
tratándolo casi siempre como a una célula enferma del organismo social,
para glorificarlo, muchas veces, después de su muerte, tan pronto puede
esa ciencia captar la grandeza de la visión espiritual de ese Ser
superior, del panorama del futuro.
165. ¿Cómo hemos de entender el psiquismo dé los
artistas, tan diferente del que caracteriza al hombre común?
De una manera general, el artista vive, en casi todos
los casos, más en la esfera espiritual que en el plano terrestre mismo. Su
psiquismo es siempre la resultante de su mundo íntimo, henchido de
remembranzas infinitas de sus vidas pasadas, o de las visiones sublimes
que ha logrado aprehender en los ámbitos de la vida espiritual, antes de
su reencarnación en el mundo.
Sus sentimientos y percepciones van más allá que los
del hombre común, por su riqueza de experiencias cosechadas en el pasado,
y esta situación da en ocasiones motivo al falso juicio de la ciencia
humana, que en sus errores de interpretación clasifica los arrebatos de
aquél como neurosis o anormalidad. El caso es que, en vista de su especial
condición psíquica, el artista no cede nunca a las exigencias del
convencionalismo del planeta y se mantiene por encima de los prejuicios de
su época, destacándose el hecho de que muchas veces, a causa de su
excesiva desconsideración hacia la disciplina, y pese a las cualidades
superiores que posee, puede él entregarse a excesos nocivos a la libertad,
cuando ésta es mal conducida o falsamente utilizada. Ved ahí por qué, en
todas las situaciones, el divino ideal de la fe será siempre el antídoto
de los venenos morales, que despeja el camino del alma hacia las altas
conquistas de la perfección.
166. Era el caso de los artistas que triunfaron
sin ningún apoyo del mundo y se han hecho notables sólo por los valores de
su vocación, ¿traducen sus obras alguna reminiscencia de la vida en lo
Infinito?
Las más de las veces, las grandes obras maestras del
arte significan la concreción de esas remembranzas profundas. Con todo, no
siempre constituyen un fragmento de las bellezas entrevistas en el Más
Allá por la mente que las concibió, y si recuerdos de vidas anteriores,
transcurridas en medio de las luchas y lágrimas de la Tierra. Algunos
pintores notables, que se han granjeado la admiración por sus obras
realizadas sin el concurso de modelos humanos, dieron a luz ni más ni
menos que sus propios recuerdos perdidos en el tiempo, en la difusa sombra
del paisaje de vidas que se fueron. En cuanto a los escritores, amigos de
la ficción literaria, no siempre sus concepciones obedecen a la fantasía,
puesto que son hijas de reminiscencias innatas, con las cuales recomponen
el drama vivido por su propia individualidad en siglos que ya han muerto.
El mundo de impresiones de los artistas tiene
contactos permanentes con el pasado espiritual, de donde extraen ellos los
materiales necesarios para la construcción espiritual de sus obras.
167. Los grandes músicos, cuando componen piezas
inmortales, ¿pueden ser también influidos por remembranzas de tina vida
anterior?
Eso puede darse en lo referente a las posibilidades y
a las tendencias, pero, en lo que concierne a la composición, los grandes
músicos de la Tierra que tienen méritos universales no obedecen a
reminiscencias del pasado y sí a gloriosos impulsos de las fuerzas de lo
infinito, ya que la música en la Tierra es, por excelencia, el arte
divino.
Las óperas inmortales no han nacido del lodo
terrestre, sino de la profunda armonía del Universo, cuyos cánticos
sublimes fueron parcialmente captados por los compositores del mundo, en
instantes de santificada inspiración. Sólo de ese modo podréis comprender
la sagrada influencia que la música noble ejerce sobre las almas,
arrancándolas en toda ocasión de las vagas ideas de la Tierra y
llevándolas a las vibraciones de lo íntimo con lo Infinito.
168. Los Espíritus desencarnados ¿cuidan también
de los valores artísticos en el plano donde estén, que es invisible para
los hombres?
Debemos convenir en que todas las expresiones de arte
en la Tierra constituyen rasgos de espiritualidad, muchas veces extraños a
la vida del planeta. A través de esa realidad podréis reconocer que el
arte, en cualquiera de sus formas puras, es objeto de la atención
afectuosa de los Invisibles, con posibilidades diferentes, que el artista
del mundo se halla muy lejos de imaginar.
En el Más Allá, con su concurso es como se reforman
los sentimientos más despiadados, predisponiendo a las Entidades infelices
para las experiencias expiatorias y purificadoras. Y creciendo en sus
dominios de perfección y belleza es como el alma evoluciona hacia Dios y
se enriquece con sus sublimadas maravillas.
169. La emotividad ¿debe ser disciplinada?
Toda expresión emotiva tiene que ser disciplinada por
la fe, ya que su libre expansión, sobre la base de las incomprensiones del
mundo, puede acarrear graves consecuencias.
170. Con tantas cualidades superiores para el bien
¿puede el artista de genio transformarse en instrumento del mal?
El hombre genial es como el intelecto que ha
alcanzado las más perfectas condiciones de técnica realizadora, por haber
obtenido los elementos de la espontaneidad o naturalidad. Pero tal
adquisición no lo exime de la necesidad de progresar en lo moral,
iluminando la fuente del corazón. A causa de que muchos individuos
geniales no han llegado a la culminación del sentimiento hemos visto
repetidas veces, en el mundo, a los más nobles talentos encarcelados por
tremendas obsesiones o anulados por extravíos dolorosos, puesto que por
encima de todas las conquistas específicamente materiales el Ser debe
erigir a la fe como eterno ideal divino.
171. De una manera general, ¿todos los hombres
deberán buscar los valores artísticos para su personalidad?
Sí. A lo largo de sus vidas numerosas el alma humana
tratará de adquirir esos patrimonios, pues es justo que las criaturas
terrenas puedan llevar, de su escuela de pruebas y de pulimento, que es el
planeta, todas las experiencias y valores susceptibles de ser hallados en
las luchas de la esfera material.
172. ¿Hay, en realidad, un arte antiguo y un arte
moderno?
El arte evoluciona junto con los hombres y, como
quiera que representa la contemplación espiritual de cuantos lo
exteriorizan, será siempre la manifestación de la belleza eterna,
condicionada al tiempo y al medio de sus expositores. Así pues, el arte
habrá de ser siempre uno solo, en su riqueza de motivos y dentro de la
espiritualidad infinita. No obstante, observemos que, si existen hoy gran
número de talentos que se preocupan en exceso por la originalidad y dan
curso a las expresiones más antojadizas del primitivismo, son esos los
cortejadores incansables de la gloria mundana que, más distanciados del
arte auténtico, sólo consiguen reflejar la perturbación de los tiempos que
corren, apoyando el dominio transitorio de la futilidad y de la fuerza.
Pero ellos pasarán del modo que pasan todas las situaciones inciertas de
un cataclismo, cual zánganos de la sagrada colmena de la belleza divina
que, en vez de espiritualizar la Naturaleza, tratan de menoscabarla con
sus concepciones extravagantes y enfermizas.
Del libro "El consolador que
prometió Jesús"
Espíritu Emmanuel.
Médium Francisco Cândido Xavier. |