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El sexo es un departamento orgánico programado por la vida para la
reproducción de la especie. Los Espíritus no tienen sexo, puesto que los
sexos dependen de su organización. Hay entre ellos amor y simpatía, pero
basados en la concordia de los sentimientos. Un mismo Espíritu puede
animar el cuerpo de un hombre, como el de una mujer y viceversa. Lo que lo
guía en la elección son las pruebas por las que tenga que pasar. Destinado
al progreso, que es limitado el Espíritu debe vivenciar cada encarnación
ennobleciendo las funciones de que está constituido su cuerpo, para
desplegar los valores que duermen en si, latentes.
En cada polaridad, se torna más fácil, cuando no edificante, escoger el
próximo emprendimiento. Cuando se corrompe o desvía el rumbo de las
funciones, genera perturbaciones emocionales y psíquicas que le imponen
duros procesos de recuperación, de los que no se puede eludir con
facilidad.
Valiosos capítulos de la Medicina son dedicados a las psicopatológicas
sexuales morfológicas y psicológicas, conduciendo al individuo a estados
graves de conducta y de vida. Es necesaria e independiente una nueva
ética-moral, a fin de que los valores intercambiados por la sociedad en el
curso de los milenios, no se pierdan en el lodazal de las pasiones, y en
el desprestigio de las instituciones, como es el matrimonio, la familia,
la castidad, la salud comportamental, el grupo social…
El ser humano tras torpes experiencias de convivencia enfermiza, ha
logrado que su unión sea por el matrimonio y la monogamia algo muy
valioso, en el pasado su unión era una aventura macabra cuyas
consecuencias eran imprevisibles para la propia sociedad. En la época
actual, en la tierra, se vive la hora del sexo. El sexo vive en la cabeza
de las personas, y parece haber salido de la organización genética donde
tiene su sede. El pensamiento es una fuerza actuante y desencadenadora de
la función sexual. Cuando el hombre se deja estimular por el sexo
desaliñado, se hace esclavo de una función pervertida de la mente y vive
atormentado por las fantasías mórbidas.
Todo ser humano es lo que señalan sus valores éticos, sus aspiraciones,
sus sueños, sus luchas, sus grandezas y también sus aprendizajes
dolorosos. Progresando siempre, el Espíritu jamás retrocede en su proceso
reencarnatorio, pero puede estacionarse y guardar la reparación de los
errores graves cometidos, cuando ya no puede permitírselos más.
El sexo mal conducido, abre campo para terribles connubios obsesivos,
abriendo campo a Espíritus atormentados y enfermos que se vinculan al
individuo, llevándolo a procesos de parasitosis atroces y de difícil
liberación. Desvíos sexuales, aberraciones en las prácticas del sexo,
conductas extravagantes y desorganizadas de las funciones establecidas por
las leyes de la Vida, generan perturbaciones de largo curso, que no se
recomponen con facilidad, sino a lo largo de dolorosas reencarnaciones
eliminadoras y purificadoras.
El respeto y la consideración hacia las funciones sexuales constituyen la
mejor terapia preventiva para la manutención de la salud moral, así como
el esfuerzo para la posición del carácter, cuando alguien ya se corrompió
junto a la terapia especializada, se hacen imprescindibles para la
conquista de la armonía. Cada uno responde siempre por lo que inspira y
por lo que hace. El sexo no fue elaborado para el placer vulgar, sino para
las emociones superiores en la construcción de las vidas o para las
sensaciones compensadoras cuando está preparado para las dulces
vibraciones del amor, manteniendo la afectividad y la alegría de vivir. El
hombre debe reflexionar y actuar de manera correcta en la relación de las
funciones sexuales.
Allan Kardec abrió la era del espíritu, insertas en la Codificación y
relacionadas con el Universo, la inmortalidad, la Comunicabilidad con los
Espíritus, la Pluralidad de los mundos habitados, que la marcha del
progreso es infinita. Son muchos los espíritus que salen con expectativas
ricas de esperanzas y proyectos de edificaciones libertadoras aspirando a
la felicidad. Una vez inmersos en la niebla carnal, los antiguos vicios y
las malas inclinaciones que aun predominan, las atracciones hacia el mal,
los choques con los adversarios del pasado, los obligan a ceder a los
impulsos inferiores, y como efecto, caen después en las redes de los
propios enredos perniciosos. Aun proliferan los preconceptos, la
intransigencia religiosa y el fanatismo entre las criaturas, que prefieren
la distancia de su prójimo a la amistad generadora de simpatía y de
cordialidad y establecen el buen entendimiento.
El Espiritismo, tiene un papel de elevada relevancia a desempeñar en esta
sociedad comprometida y marcada por los efectos dañinos de las actitudes
desvariadas, la educación moral y espiritual, objetivo principal del
Espiritismo Cristiano, tiene el objetivo de crear escuelas de educación,
talleres promotores de acciones ennoblecidas, así como también
ambulatorios dedicados a la salud física, mental y comportamental que los
desvaríos obsesivos ultrajan. A través de los tiempos, la conquista de si
mismo, la responsabilidad delante del prójimo y la madre Naturaleza, nunca
deben salir de la línea de conducta humana, puesto que en eso residen las
máximas aspiraciones del Espíritu para la conquista de belleza y plenitud.
Cuando el pensamiento de Jesús predomine en las conciencias humanas, el
hombre y la mujer comprenderán que el sexo existe para fermentar la vida y
procrear, amparado por emociones ennoblecedoras del intercambio de
energías y no para el banquete salvaje de los instintos y de las
sensaciones, desbordando en crímenes y destrucción de la vida.
Son muchos los individuos que sienten atracción hacia el mal, hacia las
tendencias ascentrales y permanecen recelosos, viviendo el calo-oscuro de
la decisión a tomar. Súbitamente, se encaminan hacia la morbidez y el
escándalo, convirtiéndose más tarde en lideres y modelos singulares.
Demuestran una alegría que no sienten, un cinismo que solo es una mascara
que esconde las aflicciones casi insoportables que lo trastornan, sin
poderse desvincular por el deseo del placer sin conseguirlo con facilidad.
La gran mayoría desencarnan durante ese comportamiento enfermizo y casi
todos son arrastrados hacia el sórdido campo de la lujuria, sufriendo
durante decenios y también siglos, hasta el momento que buscan la
renovación. La mente es siempre la constructora de la vida, ofreciendo la
energía con la cual son condensados los anhelos y las necesidades de todas
las criaturas.
El sexo, está impregnado de sensaciones y emociones, cuando es
vilipendiado y ejercido con ignorancia de sus sagradas funciones, se
transforma en generador de tormentos que dan curso a otros vicios y
alucinaciones, impulsando a sus victimas a las drogas, al alcohol, al
tabaco, a la mentira, a la traición, a la infamia y a todo un sequito de
miserias morales que entorpecen los sentimientos y obnubilan la razón. La
Tierra en la actualidad vive un periodo de lujuria, de pornografía, de la
exhibición de las formas físicas encaminadas hacia el comercio de la
lascivia y de la explotación.
En el caso del pedrastra, a fin de ocultar sus conflictos y tormentos
sexuales, procura actividades respetables con el fin de ponerse en
contacto con sus futuras victimas y no crear sospechas en torno de su
comportamiento. Son hábiles en el arte de la simulación, presentándose,
gentiles y dedicados, comprensivos y bondadosos, que conquistan a
incautos. El camuflaje les brinda posibilidades para los intentos
infelices que casi siempre coronan de un éxito temporal…
Algunos in vigilantes como es el caso de los padres que permiten que sus
hijos se relacionen con adultos desconocidos, demasiado generosos,
permitiéndoles una convivencia no acompañada que termina en descalabro y
perturbación. También se da el caso de progenitores desequilibrados, que
se tornan explotadores perversos de la prole, que someten a caprichos
degenerados de su personalidad psicópata. Hay mucho por aprender, debatir,
vigilar alrededor de las relaciones de adultos malvados con niños
inocentes y desprevenidos.
El niño es siempre un Espíritu viejo que conduce muchas experiencias
evolutivas, a pesar de la forma en que se presenta. Muchos procesos de
obsesión tienen su inicio fuera del cuerpo físico, cuando los culpables y
rebeldes, los criminales y viciosos reencuentran a sus victimas en el Más
Allá, y se les imantan, en las tentativas infelices y de graves resultados
en forma de obsesiones. Muchas veces la obsesión en la infancia es la
continuación del hecho precedente de la Erraticidad. No impidiendo la
reencarnación, la influencia perniciosa del desarrollo generando graves
dificultades en la relación entre los padres e hijos, alumnos y
profesores, vida social saludable entre los propios compañeros.
Irritación, agresividad, indiferencia, torpeza en el raciocinio,
enfermedades físicas y disturbios psicológicos forman parte de las
perturbaciones de la infancia, que nacen en la interferencia de Espíritus
perversos unos, traicioneros otros, vengativos todos ellos… Innumerables
casos de autismo proceden de graves compromisos negativos con la
retaguardia espiritual del ser, que renace con las marcas correspondientes
en el periespíritu, quien se encarga de imprimir las deficiencias que les
son necesarias para su resarcimiento. Los que padecieron en sus manos
crueles, lo acompañan dificultando la reparación, generando situaciones
críticas y muy dolorosas, amenazando con improperios y vibraciones
deletéreas, pero que registra en las telas mentales.
Los Espíritus renacen en el mismo grupo consanguíneo con el cual
avasallaron el orden y desacataron los deberes, por una ley natural de
afinidad. Cuando en la infancia, se da la parasitosis obsesiva, sus
progenitores, igualmente aturdidos no disponen de recursos para
auxiliarlos, utilizando la docilidad, la paciencia, la compasión, el
fervor religioso, que siempre se contraponen a las aflicciones de esa
naturaleza. Se desesperan con facilidad, aplican castigos físicos y
morales injustificables en el paciente infantil, agravando aún más la
cuestión por los residuos que quedan en los sentimientos perjudicados,
siendo el resentimiento, el odio, la antipatía, la conciencia de la
injusticia de que fueron objeto. A medida que alcanzan la madurez y la
edad adulta, adicionan a esos trastornos íntimos, la amargura contra la
sociedad que no supo respetar sus aflicciones y las agudizaron más con
rechazo, ásperas criticas y desprecio…
La obsesión en la infancia es un capitulo muy importante para integrar la
relación de las psicopatogenesis, de los disturbios de comportamiento y
mentales, necesitando una urgente atención especializada, facilitando de
ese modo la recuperación del paciente, para su salud, para el
resarcimiento de sus débitos por medio del bien que podrá hacer, en vez
del sufrimiento que experimenta.
Cuando en la humanidad resplandezca el conocimiento espirita y las
sutilezas de la obsesión puedan ser identificadas desde los primeros
síntomas, muchos trastornos infanto-juveniles serán evitados, gracias a
las terapias preventivas o minimizados mediante tratamientos cuidadosos
que el Espiritismo coloca a disposición de los interesados. En estos
casos, la terapéutica bioenergética, su participación en las clases de
orientación evangélica a la luz del pensamiento espirita, el agua
magnetizada y la psicoterapia de la bondad, del esclarecimiento, de la
paciencia de los progenitores la liberaran de la influencia perniciosa,
auxiliando al enfermo a tener un desarrollo normal. Concomitantemente, en
un ambiente propicio, los Benefactores de la Vida Mayor podrían también
conducir al desafecto al tratamiento espiritual desobsesivo, alterando
completamente el cuadro en cuestión.
Los débitos contraídos con relación a las Leyes Cósmicas no quedan sin la
debida liquidación, cambiando solamente los procesos liberadores, ya que
el Padre no desea la muerte del pecador, y si la del pecado, como
esclareció Jesús, el Psicoterapeuta por excelencia. Como el amor libera
del pecado, todo el bien que se realice a través de la salud comporta
mental y psíquica se transforma en recurso terapéutico, liquidando las
deudas y compromisos infelices que pesan en la economía de la evolución.
El amor es el único instrumento para regularizar todas las situaciones
penosas e infelices de la trayectoria humana. El espirita es, realmente,
el constructor de sus emociones que varían de la desdicha a la plenitud.
De acuerdo con su comportamiento mental y emocional, la conducta en lo
cotidiano se construye proyectando en la dirección del futuro todo ese
arsenal de realizaciones que constituyen su patrimonio existencial. El
libre albedrio es una concesión divina que tiene carácter relativo y no
puede ser ejercido sin responsabilidad por el que lo utiliza.
Los niños y los jóvenes o incluso algunos adultos no madurados psicológica
y moralmente, determinadas decisiones no necesitan pasar por el cedazo de
su opinión, porque están destituidas del discernimiento no sabrían que o
como hacer. Algunos tratamientos quirúrgicos y psiquiátricos son decididos
por la familia del paciente, aun sin su conocimiento, con el fin de salvar
su existencia. La responsabilidad es el mejor aval para la utilización del
libre albedrio, pero que aun le falta a muchos Espíritus durante su actual
proceso de evolución.
La vida establece sus códigos y la transgresión de los mismos genera los
acontecimientos que se transforman en infortunio para los imprudentes,
sean o no conscientes de la responsabilidad en la acción que practiquen.
Es obvio, que siempre hay factores ponderables que son tenidos en cuenta,
agravando o disminuyendo las consecuencias, conforme la conciencia de cada
uno.”
Nadie huye de las leyes de Dios que tienen vigencia en todas partes y que
están escritas en la conciencia de todos los hombres. Nadie huye de si
mismo, ni de las escenas escabrosas que cometa, del remordimiento que
suele dominar por largo periodo. Eso sucede más tarde cuando el espíritu
despierta y está dispuesto al rescate, y empieza el periodo de
resarcimiento. La punición divina, el pecado mortal nunca se hace de
manera destructiva del pecador, sino de forma que lo eleve, invitándolo a
reparar todos los daños practicados, mediante acciones edificantes y
restauradoras del equilibrio. Por eso es muy difícil juzgar correctamente,
por el discernimiento de las causas profundas y la percepción de todo en
los acontecimientos, que solo la Conciencia Cósmica penetra. Pero nadie se
libera de la culpa, sin padecer sus efectos dañinos y crueles.
Llegará un día en que la perversidad desaparecerá de la tierra y la
escabrosidad de las almas será substituida por la compasión y por los
sentimientos de amor con respeto por la vida. Ese día está aun lejano, los
hechos abominables estarán en las páginas de la Historia como
pertenecientes al periodo de brutalidad y primitivismo de la criatura
humana, como ocurre con los innumerables fenómenos del pasado… Hasta
llegar a ese momento, a todos nos caben las actitudes de ayuda y
comprensión, de energía y de bondad, reeducando a los condenados y
atendiendo a las victimas, de forma que el equilibrio moral predomine en
los confines de la sociedad terrestre. El enfermo transitará un largo
camino de recuperación y de reconquista de si mismo.
La sociedad vive, un momento de viles perversiones que se vienen
generalizando espantosamente. El sexo se ha tornado en objeto de
perturbación y de infelicidad. El matrimonio es un contrato social y
moral, de resultados espirituales, uniendo a dos personas por los lazos
del amor a fin de edificar la familia, no para transformarse en un burdel
de excentricidades profesionales. Muchos cónyuges se encuentran enfermos y
necesitan de la terapia de un sexólogo, para que pueda modificar conceptos
y reencontrar el equilibrio para lograr la felicidad en el hogar.
Son muchos los hombres y mujeres que reencarnados en las filas de la
Doctrina Espirita, conduciendo elevadas responsabilidades en torno a su
divulgación y vivencia correcta, después de alcanzar su notoriedad y
también respetabilidad en el Movimiento, caen ante las facilidades a favor
del uso del sexo irresponsable, comprometiéndose gravemente y generando
perturbación en los compañeros que, aturdidos, constatan que la suya no es
una conducta ejemplar y autentica. La finalidad del Espiritismo no es otra
que despertar al Espíritu para sus responsabilidades y cumplimiento de su
existencia cuando se encuentra en el cuerpo, de su realidad cuando está
desencarnado a fin de avanzar sin impedimentos en el Gran Rumbo.
El sexo en la Tierra es un instrumento de alucinación, cuando debería ser
un bendito mecanismo de vida, construyendo cuerpos que se transforman en
talleres de iluminación y escuelas de sublimación para los Espíritus en
proceso de crecimiento en la dirección a Dios. Esa des variaciones del
sexo, muchos individuos se encarcelan en el gozo, distantes de la
responsabilidad y del deber para con su pareja, o a las consecuencias que
suceden del acto sexual, tales como la fecundación, el aprisionamiento en
la afectividad atormentada, abriendo espacio para acciones criminales como
el aborto delictivo y la separación dilacerante de los sentimientos. En su
aspecto más grosero imanta al hombre a las pasiones más salvajes, sin que
la razón y el discernimiento puedan contribuir a favor de la plenitud
sacrificando a aquel que se entrega irracionalmente.
Destacados hombres y mujeres en la Historia lo utilizan para fines
innobles, entregándose a aberraciones que hicieron celebres a determinados
pueblos y periodos, marcados por sus orgias y aberraciones chocantes que
obedecían a pasiones desenfrenadas. Es incontestable la acción del sexo en
el comportamiento de la criatura humana, mereciendo estudios cuidadosos y
ennoblecedores, a fin de que sea evaluado en el grado y significado que
posee.
Sus impulsos y predominancia en el comportamiento son tan vigorosos que
van más allá del cuerpo físico y se imprimen en los tejidos sutiles del
ser espiritual continuando con sus manifestaciones de variado orden, que
al no ser de sublimación y superación, generan un caos emocional y re
vinculan al ser al vehículo orgánico que ya e consumió. Mediante la
hidroplastia, la fijación en sus sensaciones fortalece la necesidad que se
transforma en un tormento en el Más Allá, conduciendo de vuelta a los
estados perturbadores de la organización somática. En esa fase, ene se
terrible trastorno surgen las auto-obsesiones, las obsesiones que son
impuestas a las criaturas terrenas que se encuentran en la misma faja de
deseos o entre los desencarnados del mismo nivel vibratorio.
Reunidos en grupos afines, sus exteriorizaciones insalubres eliminan
energías de baja calidad, que se convierten en un elemento constructor de
regiones infelices donde se agrupan en convulsiones penosas y retienen a
aquellos que se convierten en sus victimas, demorándose por tiempo
indeterminado hasta que el agotamiento de los sentidos y el tedio los
induzcan a cambios de actitud, permitiéndose la ayuda del Amor que los
libertará de la dominación exhaustiva y penosa.
El amor es el más vigoroso instrumento de incitación para lograr los
imposibles de ser conquistados. El se manifiesta por medio de mil fases,
expresándose en todas las aspiraciones del enternecimiento de la comunión
afectiva, de la fusión de los sentimientos, que serian éxtasis de la
plenitud del sexo en el sentido más elevado y puro.
En la situación que se encuentra el sexo en la humanidad, un estado de
locura, carece de ideales de ennoblecimiento y repleto de dolores
aflictivos. Millares de criaturas ansiosas y extravagantes se arrojan a
los despeñaderos de las pasiones sexuales, buscando el placer inmediato,
relajante, lo que no consiguen por medio de los esfuerzos renovadores del
amor sin mancha y del bien sin retribución.
Simultáneamente, las legiones de Espíritus viciosos y dependientes de los
fluidos degradantes de las sensaciones perversas, sincronizan sus mentes
en esos comportamientos enfermizos, pasando a sufrir sus construcciones
morbosas y destructoras. Cada día se torna más difícil la salud sexual de
las personas, en razón de esos y otros factores que proceden de
reencarnaciones pasadas, en los cuales se comprometen con los usos
mórbidos de la función sexual o se valen del sexo para fines innobles.
Esa actitud genera, procesos dañinos que los afligen y los obligan a
retornar al proscenio terrestre en situaciones deplorables, atormentados
ante la multiplicidad de conflictos de comportamiento, para luego caer en
los vicios que ahora predominan en los grupos sociales, haciéndolos
victimas de si mismos y de otros del mismo tipo, que se les acoplan en
complejos procesos de obsesiones perversas y desbastadoras.
Destituido de los equipos sexuales, el Espíritu es neutro en la forma de
expresión genética, poseyendo ambas polaridades en las que el sexo que se
expresa, equivale a decir que, toda vez que abusa de una función, vuelve a
vivenciarla a fin de recuperarla, mediante procesos limitadores,
inhibitorios o castradores. No obstante, si insisten en pervertirse,
atendiendo más a los impulsos que a la razón, retorna en otra polaridad
que no lo capacita para su manifestación que desea corriendo el riesgo de
la canalización de energías de forma equivocada. Si acontece así, el
fenómeno se torna más grave, produciendo daños peri espirituales que irán
a exteriorizarse en trastornos profundos de la personalidad y del aparato
genético. Frente a los procesos evolutivos, muchos Espíritus transitan en
la condición homosexual, lo que no les permite comportamientos viciosos,
estando previsto para el futuro, un número tan importante que llamará la
atención de los psicólogos que deberán invertir mejores y más amplios
estudios en torno de los hábitos humanos y de su conducta sexual.
Nunca debemos olvidar que el sexo, como cualquier otro órgano del cuerpo,
fue elaborado para la vida y no esta para aquel. Respetar su función
valerse de ella con dignidad y elevación, reflexionar alrededor de los
objetivos de la vida, forman parte del compromiso para con la existencia,
sin la cual son programados dolores y conflictos muy graves durante el
transito de las reencarnaciones.
El abuso en la conducta sexual, y su abastardamiento, en la búsqueda
atormentada de placeres mórbidos constituye un grave desacato a las Leyes
Soberanas, cuyo rescate se torna difícil y de largo curso en regiones de
sombra y de dolores acerbos, la ley de destrucción, conforme asevera Allan
Kardec, en el Libro de los Espíritus, ejercerá su función, destruyendo
para renovar, esto es, llamando al sufrimiento y a los desastres
colectivos, a las aflicciones chocantes, a las luchas ensordecidas, a los
trágicos acontecimientos para que finalmente , los Espíritus rebeldes
despierten para la realidad, para el significado de la existencia terrena,
para los objetivos que tienen por delante, haciendo uso del cuerpo, del
sexo, pero no viviendo apenas y exclusivamente de ellos y para ellos. Ese
abuso resultante de la utilización indebida responde por la locura
generalizada que la Vida se encarga de eliminar.
El dolor el gran misionero silencioso y dignificante, lentamente trabajará
al ser humano, amonestándolo, esclareciéndolo y conduciéndolo al camino
recto, en el cual se valdrá, de los tesoros que se encuentran en todas
partes para la auto iluminación y el crecimiento en dirección a Dios.
Convirtiendo sus funciones genéticas en fuentes de energía constructiva y
trabajando las imágenes superiores que serán creadas la mente con deseos
elevados, convirtiendo en co creador de lo bello de lo útil, de lo noble y
de la felicidad al ser.
Para que llegue esto, han de pasar muchos siglos de dolor y de prueba, el
las cuales el ser humano por libre opción, aun preferirá las obsesiones
calamitosas y las pasiones disolventes a la sintonía con la Divinidad.
El imperio de la sensualidad y de la morbidez, por más largo que se
manifieste, siempre es de efímera duración y no puede prolongarse
indefinidamente sin consumir a aquellos que lo vitalizan. Jamás falta la
presencia de la misericordia de Dios al más terrible infractor, como
bienaventurado sol que calienta el pantano, quien ni siquiera se da cuenta
a fin de purificarlo, sin prisa ni punición. Todos somos hijos de Dios,
que nos generó para la felicidad y nunca para la permanente desventura. Si
escogemos el mal por Libre opción, y permanecemos en los desvíos, un día
llega el socorro, la segura directriz que nos libera de nosotros mismos.
Entonces ese es nuestro instante. Pues cada uno siempre elige el camino
con el cual más se identifica, permaneciendo en el en cuanto le conviene.
Sin embargo, aquellos que nos inducen determinadas actitudes, si no son
responsables directos por los acontecimientos, lo son indirectamente, por
haber contribuido para la elección de las mismas.
Un día cuando la fraternidad legitima se extienda sus brazos protectores a
todos los individuos, los sicarios de ahora se tornaran protectores de sus
antiguos victimas o los malos se darán cuenta de la necesidad de
convertirse en buenos, a fin de disfrutar de la felicidad en la
convivencia ideal, construyendo el mundo anunciado por Jesús.
En esta hora de conturbación moral y de violencia, de agresividad, de
aberraciones sexuales, de descontrol general y de sufrimientos de porte,
nos cabe a todos, sumar esfuerzos a favor de los principios de la dignidad
humana y de la honradez, del equilibrio en el comportamiento y de la
educación de las nuevas generaciones, único medio de ofrecer al futuro una
sociedad menos perturbada y deslindada de los terribles cepos de obsesión.
A la educación moral le cabe la tarea de construir un hombre nuevo y una
nueva mujer, quienes formaran una nueva y saludable para el porvenir.
Como doctrina de educación el espiritismo ofrece las mejores recursos y
métodos para esa empresa, colocando a disposición de todo y cualquier
investigador su patrimonio de informaciones y su excelente laboratorio
mediumnico para que encuentre allí el bienestar y el coraje necesarios
para el enfrentamiento que se presenta en todos los instantes, en el cual,
por ahora, ha predominado lo vulgar y lo perverso, a pesar de los
nobilísimos ejemplos de dignificación y nobleza dedicados al bien y al
deber.
El conocimiento del Espiritismo aumenta la responsabilidad del individuo,
porque le da los instrumentos hábiles para la transformación intima para
mejor, demostrando la continuidad de la vida después de la muerte física y
los resultados que surgen de la conducta mantenida ante la desencarnación.
De esa manera, la Doctrina tiene por meta liberar al ser humano de la
ignorancia y del mal, abriendo espacios para la instalación del bien y del
conocimiento que trae la felicidad, por medio de la cual es posible la paz
con la propia conciencia. No basta saber, es imprescindible aplicar de
manera útil el conocimiento que pueda auxiliar al progreso propio así como
al de la sociedad.
Es elemental y pocos lo ignoran que la Historia de la especie humana se
presenta señalada de periodos de grandes crisis seguidas de fases de
prosperidad y reequilibrio. Es semejante a una sucesión de ciclos que se
desarrollan como una espiral en constante ascenso. Hay un lento progreso a
pesar de los episodios negativos. Probablemente los “Planos Superiores de
la Espiritualidad” velan por la humanidad, dosificando sabiamente los
“Ingredientes” introducidos en la corriente de la vida: a la par de los
espíritus rebeldes, reencarnan también aquellos que luchan por el Bien,
por la Ciencia y por el perfeccionamiento del Hombre. El imperio de las
sombras está siendo desmantelado lentamente por la luz de la verdad que
anuncia la era Nueva para la Humanidad que no soporta más el peso de los
sufrimientos y de la falta de paz interior abriéndose para nuevas
pesquisas y experiencias en la búsqueda de Dios. Hagamos todo lo que esté
a nuestro alcance, seguros de que vendrán refuerzos de paz y luz para el
trabajo, fortaleciendo nuestro espíritu en su lucha redentora.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “Sexo y Obsesión” de Divaldo Pereira Franco
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