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El
científico más famoso del siglo XX, cuando estuvo por cumplir los 71 años,
llegando a sus últimos días de vida, en la cama de un hospital, realizaba
anotaciones inclusive en las sábanas, donde a través de cálculos
matemáticos intentaba encontrar una fórmula de la física que resumiera
toda la existencia del universo y de la vida, que se llamaría TST (Teoría
Sobre Todo), o como él decía: conocer la «Mente de Dios». Entretanto esta
obsesión en querer probar la existencia de Dios en los últimos días de su
vida, lo estaba llevando al ridículo frente a sus colegas científicos
físicos que no aceptaban su teoría, puesto que chocaba con la Mecánica
Cuántica. Esta ciencia prevé la imprevisibilidad de los movimientos de las
partículas subatómicas. Según los cuánticos teóricos todo lo que existe en
la actualidad es por la existencia de la casualidad, es decir, el mero
acaso de la Naturaleza, además, según estos científicos, todo se resume en
un lance de juego de dados, la ley de las probabilidades. ¿Cuáles son las
posibilidades de sacar un seis? Sin embargo, el gran genio no creía en el
acaso, en ese momento pronunció la frase que pasaría a la Historia: «DIOS
NO JUEGA A LOS DADOS».Detrás de cada órbita de los planetas, de cada
estrella, de cada galaxia, de cada molécula, de cada átomo, en fin de cada
ser, existe una INTELIGENCIA Suprema capaz de mover e interactuar en todo
lo que existe, inclusive la propia vida, que se llama Dios. A mediados de
1928 terminó su teoría y el 30 de enero de 1929 la publicó en la ciudad de
Nueva York, EE.UU.; sin embargo, después comenzó a retroceder, y acabó
siendo humillado públicamente por los científicos de la mecánica cuántica,
que ya lo consideraban desactualizado y ultrapasado, enemigo de la teoría,
que fuera de su propia creación.
¿Por qué un genio como él se arriesgaría tanto en querer probar la
existencia de Dios a través de una fórmula matemática? ¿Por qué quería
leer la mente de Dios? ¿Cuál era la autoridad que tendría para ello?
En 1905 cuando estaba en el auge de su carrera, Einstein realizó uno de
los mayores descubrimientos científicos en la Física, dedujo que la masa y
la energía eran equivalentes, se correspondían, es decir que cuanto mayor
fuese la masa mayor sería la cantidad de energía suministrada, dos
aspectos de la misma cosa, así formuló una de las más famosas fórmulas de
la ciencia: E=MC2 más conocida como fórmula de la Destrucción, debido a la
creación de la bomba atómica, pero también conocida como la fórmula de la
Creación, debido a la creación del inicio del Universo, hace 14 mil
millones de años, el Big Bang. Así puede explicar que el sol, estrella de
quinta magnitud y de inmensa energía se mantiene hace millones de años de
existencia, por una pequeña cantidad de energía que se propaga de la
fisión y destrucción de los átomos en su interior.
En el siglo XVI, Isaac Newton presentó la Ley de la Gravedad, no obstante
Einstein complementó que los cuerpos pesados como planetas, estrellas y
galaxias podían curvar y deformar el espacio y el tiempo a su alrededor,
así como la luz. Así, estableció la teoría que el tiempo no sería el mismo
para todo el Universo, sería relativo, por ello la Teoría de la
Relatividad, probó que el paso del tiempo es relativo y no una constante,
como todos pensaban antiguamente – que el tiempo era inmutable, sin
importar en qué lugar del universo se encontraba un reloj. Fue una
completa revolución para el siglo XX.
En 1921 recibió el premio Nobel no solamente por los descubrimientos antes
descritos, sino por las partículas individuales que forman la luz, que las
llamó Fotones, prorrogando antes las ondas uniformes y continuas. Este
descubrimiento fundaría otra ciencia llamada la Mecánica Cuántica, la cual
resumiría todas las partículas subatómicas en todo el Universo (QUARKS).
Sin embargo, comenzaba una gran pesadilla, la imposibilidad de medir la
velocidad de las partículas, la cual quedaría conocida como
Imprevisibilidad, algo que Einstein no aceptaría hasta el momento de su
muerte. Esta teoría se confirma en la ley de las probabilidades; un
ejemplo es el lanzar una moneda al aire, ella tiene dos posibilidades de
presentar cara o escudo, esto es 50% de probabilidades. Pero hay quien
cree que no, que depende de cómo sea lanzada la moneda: altura, peso,
fricción del aire, etc. Los transistores y las actuales computadoras son
basados en esta ciencia (Mecánica Cuántica)
En 1939, en la víspera de la Segunda Guerra Mundial, su colega el físico
Leo Szilard lo localizó en Nueva York donde apresuradamente le habló del
descubrimiento de un acelerador de neutrones, el cual podía romper el
núcleo del átomo de Uranio, generando dos átomos menores, desintegrándolos
y liberando energía, comparable a la colisión del satélite Luna con el
planeta Tierra. Incentivado por el alumno, el magnífico científico
escribió una carta al presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt,
solicitando inmediatamente la producción de la bomba atómica, antes que
los alemanes nazistas lo hicieren. Aunque en julio de 1945 los alemanes se
rindieron a las fuerzas aliadas, Japón no había cedido. En agosto de 1945,
fue lanzada la primera bomba atómica en la ciudad de Hiroshima, Japón, la
bomba demoró 43 segundos en caer, después de impactar en su blanco, el
primer neutrón fue liberado desatando la explosión en cadena. La masa de
Uranio era de 0,6 gramos la cual en un segundo diezmó una población de 70
mil habitantes.
Nota: un gramo de Uranio puede generar la misma energía que 100
millones de toneladas de carbón quemado.
Después de esa tragedia, Einstein no se perdonó hasta el fin de sus días.
Einstein creía que todos los fenómenos de la naturaleza eran previsibles
porque Dios creó el universo. Para él, Dios era como el jardinero que
planta y recoge todas las flores de su jardín, fue a partir de este
pensamiento que el noble científico comenzó a intentar explicar a Dios (El
Plano Divino) por la propia ciencia. Sus colegas se dividieron, se
alejaron, se distanciaron de aquel que antes lo llamaban el Profesor.
Falleció el l8 de abril de 1955, preocupado con su obra inacabada de la
«Teoría Sobre Todo», que actualmente la Física vino a concluir su
investigación a través de la «Teoría de las Cuerdas» que descubrió que el
Universo está compuesto de Cuerdas Vibrantes, asemejándose a una Sinfonía
Cósmica, la cual rige todas las leyes del Universo y Albert Einstein
quería llamar DIOS. Su sueño se concretó, inclusive después de su muerte.
Cuando estudiaba en el colegio por innumerables veces vi la foto de Albert
Einstein en todos los lugares y también escuché hablar mucho de sus
profundos descubrimientos en el área de las ciencias. Su foto era tan
famosa como la de las estrellas del cine de Hollywood; sin embargo mi
admiración fue aún mayor cuando supe que él mismo abdicó a toda su fama y
amistad, e incluso volviéndose víctima del ridículo para estudiar e
intentar explicar la existencia de Dios. A Albert Einstein y a todos los
hombres que de alguna manera contribuyeron con la ciencia y divulgación de
la existencia de Dios, mi profundo reconocimiento y mi más digna
admiración.
Reinaldo Andrade (Texto enviado por João Alberto Fiorini
Revista Espirita.
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