|
El
surgimiento del hombre es contado en la Biblia de dos formas totalmente
diferentes. Esto no es sorprendente si consideramos que la Génesis, en
verdad, no es de un solo autor. Tradicionalmente, la autoría de los cinco
primeros libros de la Biblia el llamado Pentateuco, así como el libro de
Job, es atribuida a Moisés. Entre tanto, los exégetas (estudiosos de
libros sagrados) consiguieron, sin ninguna duda, distinguir cuatro
orígenes distintos. La versión Javista, porque en ella Dios es llamado
Jehová, escrita hace cerca de 1.000 años antes de Cristo (1.000 aC), en el
sur de Palestina, en Judea. Es conocida como la versión J. La Eloista, en
ella Dios es llamado Elohin, fue elaborada poco después de la Javista. Es
llamada versión E, siendo hecha en el norte de Palestina, en Israel.
La tercera, denominada J-E, funde las dos versiones ya citadas y añade
detalles, surgió sobre el año 700 AC, y es atribuida a un profeta de
Judea. Por último, la versión Sacerdotal, designada versión P. De
Priesterkodex, palabra alemana que significa Libro de los Sacerdotes. Fue
obra de un grupo de sacerdotes, compuesta durante el exilio del pueblo
judío en Babilonia, probablemente en el 500 AC.
En el libro de la Génesis, blanco del presente estudio, solo existen dos
versiones, la J y la P. De los autores consultados, tan solo uno no está
de acuerdo con esa opinión, lo está por las versiones J y E. Esa
divergencia no fluye en nuestro trabajo una vez que todos concuerdan sobre
la existencia de las dos versiones. Para facilitar las cosas, nos
quedaremos con la mayoría. La versión P se encuentra en el capítulo 1 y va
hasta el 2, acabando la primera parte en el versículo 4 donde se
interrumpe, volviendo a reaparecer en el capítulo 5, parte del 6 y otros
que ya huyen del ámbito de este trabajo.
Vamos a analizarla.
En el primer capítulo es relatada, en perfecta secuencia, la creación del
Universo y en especial la creación de la Tierra, dividiendo esa creación
en seis periodos llamados días. En aquella época, el hombre, para hacer
tal afirmativa solo lo podría haber hecho por intuición espiritual. La
aparición de la vida es presentada en el mismo orden que la ciencia nos lo
enseña en la actualidad. ¿De qué forma podría el hombre de aquel tiempo
saber tales cosas?.
Sobre la creación, Kardec, nos transmitió el siguiente esquema que
presentamos de forma reducida:
Primer día – Periodo astronómico – Aglomeración de materia cósmica
dando origen a los cuerpos celestes.
Segundo día – Periodo primario – Enfriamiento y endurecimiento de
la corteza terrestre – Atmósfera espesa y ardiente, impenetrable a los
rayos del Sol.
Tercer día – Periodo de transición – las aguas cubren la superficie
del planeta – el Sol empieza a penetrar en la atmósfera – primeros
animales marinos – vegetales.
Cuarto día – Periodo Secundario – temperatura menos ardiente –
atmósfera más purificada – primeros árboles – peces – grandes reptiles.
Quinto día – Periodo terciario – formación de los continentes y
mares – atmósfera purificada – temperatura actual – animales gigantescos –
pájaros.
Sexto día – Periodo cuaternario – vegetales y animales actuales –
el hombre. Este esquema se fundamenta de pleno en el conocimiento actual
de la humanidad. Sobre la aparición del hombre, leemos en la Génesis,
capítulo I, versículo 27: “y creó al hombre a su imagen; a la imagen de
Dios creó; creó macho y hembra”.
El versículo siguiente complementa:
“ y Dios los bendijo, y Dios les dijo: “fructificad y multiplicaros, y
llenad la Tierra, y mantenedla”. El capítulo 5, versículo 2, pertenece a
la misma versión P. Confirma que Dios creó al hombre, macho y hembra y
añade: “y lo llamó Adán, en el día en que fueron creados”. Aquí surge la
idea de que Adán era sustantivo común, designando una especie y no nombre
propio.
Vemos también, que al igual que aconteció con todas las especies animales,
el hombre y la mujer fueron creados al mismo tiempo. La otra versión de la
creación del hombre, la J, se encuentra en el capítulo 2, a partir de la
parte final del versículo 4, pasando por el 3 y 4 capítulo enteros. En
ella, Adán es creado primero, antes incluso que el jardín del Edén. Eva
surge después, cuando Adán habitaba en el paraíso.
Está llena de figuraciones e imágenes, tan propias de los pueblos
orientales.
Contiene informaciones simplonas, como la cobra hablante que no se
arrastraba. Otras interesantes, como el hecho de Caín, después de matar a
Abel, quedando solo en el Mundo tres personas: Adán, Eva y él mismo, iría
a habitar la Tierra de Node y allá conocería a su mujer. ¿De dónde salió
esa mujer?. Se ve el primitivismo del pueblo que creó esa historia.
Mezclaban leyendas y mitos de pueblos más antiguos, influencia de la cual
la Biblia está llena cuando trata los principios del Mundo.
La idea de la creación del hombre por medio del barro, es anterior a la
existencia del pueblo Judío, es una tradición mesopotámica, es la epopeya
llamada Atra-Hasis. Solo que en esta, fueron creados casi siete parejas al
mismo tiempo. La cobra siempre fue símbolo de maldad, de falsedad, entre
los pueblos primitivos. Hay algunos puntos que deben ser analizados. Es
necesario separar la paja del trigo, o sea, la fantasía de lo que
realmente haya ocurrido en la época citada en la Biblia, 4.000 AC, para
entender porque la información de que Dios había, en esa época puesto
habitantes en la Tierra. Es notable que Caín encontrara la Tierra
habitada, por lo menos en la Tierra de Node, por muchas personas. Esta es
la única justificativa para que Caín construyera una ciudad. Para él y la
mujer les bastaría una casa.
La versión J deja bien entendido que el hombre fue creado simple e
ignorante y orientado para hacer solo lo correcto. Dice que solamente
después de desobedecer esta orientación, practicando el mal, el hombre
pasó a merecer el sufrimiento y, por ello, fue transferido a un lugar
apropiado. Todo ello hace creer que el aspecto de esos hombres era
semejante al nuestro.
Kardec nos orientó que debemos modelarnos a través de lo que nos enseña la
ciencia y los buenos espíritus. Veamos lo que esas dos fuentes pueden
enseñarnos. Comencemos por los buenos espíritus. En el libro: “Roma y el
Evangelio”, encontramos la comunicación del espíritu Juan el Bautista,
donde describe la visión que tuvo de la creación del planeta y del
surgimiento del hombre.
Destaquemos algunos trechos:
“Porque yo veía, dos hombres, muchos hombres y, en medio de ellos, no veía
Adán y ninguno de ellos conocía a Adán”. “Era el primer día de la
humanidad: sin embargo, ¡qué humanidad, Dios mío...!” “No veía al hombre
en el Paraíso; veía algo menos que un hombre, pero algo más que un animal
inferior”. “Sus ojos no reflejaban la luz de la inteligencia; su frente
desaparecía sobre un áspero y hirsuto cabello; su boca, desmesuradamente
abierta, se prolongaba hacia delante”. “¡Oh! Si hubieseis visto, al igual
que yo, el hombre de los primeros días, con sus brazos comprimidos y
escuálidos caídos a lo largo del cuerpo, y con grandes manos suspendidas
hasta las rodillas, vuestro espíritu habría cerrado los ojos para no ver”.
Aquí tenemos la información espirita de que el hombre primitivo, poco más
que un macaco, es anterior a Adán.
¿Y la ciencia? ¿Qué dice sobre la aparición del hombre?
Dice que las primeras formas de vida aparecen en la Tierra hace más de 500
millones de años, las primeras criaturas semejantes al hombre, con
capacidad cerebral superior al macaco, sólo surgieron hace dos o tres
millones de años. La Paleontología (ciencia que estudia los fósiles), nos
da noticias de un ser, el Driopiteco, que vivió en el Mioceno y Plioceno
inferior, en el final del periodo terciario, en Europa. Sur de Asia y
África.
Su estructura indica ser el antepasado no solo del chimpancé, sino también
del hombre. Esto significa que este ser que vivió hace 12 millones de
años, sirvió de bifurcación, si de un lado dio origen a una rama de
macacos, por otro dio origen a los ancestrales del hombre.
En 1889, el médico holandés Dubois, encontró, en camadas del Plioceno
inferior, o sea, con una edad de dos millones de años, en Java, huesos de
un ser con características siamesas y humanas. Ese fósil fue denominado
Pithecanthropus Erectus, en portugués Pitecantropo.
Sus características siamesas: frente casi inexistente, enormes arcadas
superficiales, cara de hocico, barbilla fugaz. Características humanas:
capacidad craneana superior a la de los macacos, estructura de los
dientes, andar bípedo. Aquí abrimos un paréntesis para decir que la
comunicación de Juan Evangelista fue dada en marzo de 1874, antes del
descubrimiento arriba citado, entretanto, por la descripción, vemos que
era al Pitecantropo que el espíritu se refería.
Posteriormente la ciencia descubrió otros grados de la evolución del
hombre. El hombre de Heidelberg (500.000 años), lo shombres de Steinheim y
Swanscombe (entre 400.000 y 300.000 años), el hombre de Neandertal
(surgido hace cerca de 180.000 años) y que desaparece de forma abrupta
hace 50.000 años, substituido por las razas de Cromagnon, de Fontechevale,
de Kangera y de otras razas de hombres.
El hombre del Neandertal ya dejó vestigios de un conocimiento, por tanto
de una cultura que, aunque rudimentaria, es prueba inequívoca de que hubo
una evolución, no solo física sino mental, del primitivismo Pitecantropo.
Vemos de esta manera, que el hombre hace millares de años que está
difundido en el planeta. Una vez más, la ciencia, confirma las
informaciones espiritas.
Volvamos a la Génesis.
Creemos que el motivo de la divergencia entre las versiones P y J, es el
hecho de tratar cosas diferentes. La versión P trata del surgimiento del
hombre primitivo en la Tierra, de las primeras encarnaciones en el Planeta
del Pitecantropo.
En la versión J vemos la creación del espíritu, su encarnación,
orientación hacia el bien, su rebeldía y las consecuencias resultantes.
Comparen el análisis de esta versión con las enseñanzas espiritas.
El Espiritismo nos enseña que los espíritus son creados simples e
ignorantes. Destinados al progreso, encarnan en mundos primitivos, siendo
orientados por la espiritualidad a la práctica del bien. El espíritu no es
creado macho y hembra, este destino solo ocurre por el hecho de la
encarnación. Dice que, después de adquirir conocimiento, la casi totalidad
de los espíritus desobedecen la orientación recibida y practican el mal.
Esa práctica los lleva, necesariamente, al sufrimiento, al dolor.
Enseña también, que cuando los espíritus son incompatibles con la
evolución vibratoria de un mundo, son apartados hacia mundos inferiores,
donde ellos tendrán mejores condiciones de progreso espiritual, sirviendo,
al mismo tiempo, de medio de progreso para el mundo que lo acoge. ¿No es
muy parecido a lo que nos revela la versión J? Creo que ahora cabe
responder a dos probables preguntas.
¿Cómo creer en una versión que cuenta cosas sin confirmación científica?
¿Cómo demostrar de forma racional que el planeta recibió, en época
determinada, espíritus con mayor conocimiento?
Sobre la primera pregunta, podemos garantizar que la ciencia ya confirmó
parte de la narrativa J. La relativa al diluvio. Como ya dijimos, la
tradición mesopotámica influyó bastante en la narración Javista. La
historia del diluvio tiene un origen muy antiguo, con los sumerios.
Cuenta la epopeya sumeriana de Gilgamés, que un antepasado, Tu-Napistim,
fue avisado por Dios de que habría un diluvio motivado por la maldad de
los hombres. Recibió instrucciones para construir un arca en la cual
debería embarcar con su familia y parejas de todos los animales. Después
del diluvio, soltó 3 pájaros diferentes para saber si ya había la tierra
seca. Encalló en una montaña y cuando salió hizo una ofrenda a Dios.
Esta historia era corriente en Ur. La misma Ur donde vivió y salió Abraham
para formar el pueblo judío. Ese diluvio posee fundamentos reales.
Investigaciones arqueológicas efectuadas por el Dr. Leonard Wooley, en
1929, en la región mesopotámica, donde estaba Ur, y comprobadas después
por Stephan Langdon, encontraron pruebas de una gran inundación que habría
ocurrido en el año 3.300 ates de Cristo.
La fecha más antigua que la citada en la Biblia, cerca de 2.350 años AC,
pero ello no invalida la verdad histórica del hecho. Fue un fenómeno local
más, dada sus grandes dimensiones, 630 Km de anchura por 160 de largo,
fácilmente podría ser tomado, por los habitantes locales, como una
calamidad universal. El mundo, para el hombre de la época, se resumía en
algo más del espacio de la región en donde vivía.
Siendo el diluvio un fenómeno local, ¿Cómo explicar que él sea tradición
de casi todos los pueblos, incluso en lugares distantes entres si, como la
India, Méjico y Asia Menor? La explicación racional y científica, es que
el fenómeno que ocurrió de ámbito mundial fue más antiguo.
Fue al termino del último periodo glacial, hace 25.000 años, siendo
transmitido a las épocas más recientes a través de la tradición oral. Ya
vimos que el hombre es bien antiguo en el planeta. En cuanto a la segunda
pregunta, la respuesta es fácil. A partir del año 4000 AC, la humanidad
presenta un extraordinario progreso en un tiempo relativamente corto.
Deja la edad de la piedra, aprende a usar los metales.
Crea la agricultura y desarrolla las técnicas de irrigación.
Construye ciudades, domestica animales. Inventa la escritura.
Surgen grandes civilizaciones en Mesopotamia, en África, en la India y en
China. Entre todas ellas, sobresale la Egipcia con formidables
conocimientos de astronomía, matemáticas, química e increíble capacidad de
construir ciudades, pirámides, silos, canales, etc. ¿Cómo surgió
repentinamente este conocimiento?
A través de la reencarnación en la Tierra, de espíritus venidos de mundos
más evolucionados. Espíritus reincidentes en el error, en los vicios, pero
portadores de grandes conocimientos científicos. Cuenta el admirable
espíritu Emmanuel, que un mundo que gravita en torno de la Estrella
Capela, de la Constelación del Carro, fue el origen de los espíritus que
reencarnaron masivamente en la Tierra, en la época citada en la Biblia.
El mundo en que vivían llegó al momento de pasar hacia la categoría de
regeneración. Ciertos espíritus necesitaban ser apartados, pues los demás
no merecían continuar siendo perjudicados con la presencia de sus fluidos
viciosos y rebeldes. La Tierra necesitaba conocimientos para su elevación
y presentaba, con su rusticidad, un campo propio para la recuperación de
aquellos que serían los profesores de los terráqueos.
Los rebeldes capelinos, reincidentes en el cultivo de las malas pasiones,
recibieron la bendición del trabajo reformador, y la oportunidad de traer
a los habitantes de la Tierra nuevos conocimientos.
Adán es el símbolo de la llegada de los capelinos, cuenta la historia de
esos espíritus, desde su creación hasta el exilio a nuestro planeta. Es
también el símbolo de una raza que surgía perfeccionando física y
culturalmente a los nativos terrenales. Este es una prueba más de la gran
Misericordia del Divino Padre que no abandona a ninguno de sus hijos.
Extraído del libro
Ya Estaba Escrito
Helio Rocha da Silveiria Pinto. |