Declinación

HumbertoAquí va, mi amigo, la entrevista rápida que usted solicitó al viejo periodista desencarnado con una suicida común. Sabe usted, como yo, que no existen casos absolutamente iguales. Cada uno de nosotros es un mundo por sí. Para nuestro esclarecimiento, sin embargo, debo decirle que se trata de una joven señora que, hace precisamente catorce años, despidió el cuerpo físico, por deliberación propia, ingiriendo formícida.

Algunos apuntes más, ya que no podemos transformar el doloroso asunto en una novela de gran porte: ella se envenenó en Río, a los treinta y dos años de edad, dejando esposo y un hijito en casa; no era persona de cultura excepcional, desde el punto de vista del cerebro, pero se caracterizaba, en la Tierra, por nobles cualidades morales, moza tímida, honesta, laboriosa, de instrucción regular y extremadamente devota por los deberes de esposa y madre. Pasemos, entre tanto, sus once cuestiones y veamos las respuestas que ella nos dio y que transcribo, en su integridad:

Leer másDeclinación

Encuentro en Hollywood

HumbertoCaminábamos, algunos amigos, admirando el paisaje de Wilshire Boulevard, en Hollywood, cuando hicimos parada ante la serenidad del Memoriam Park Cemetery, entre nuestro camino y los jardines de Glendon Avenue.

La hermosa mansión de los muertos mostraba una gran movilización de Espíritus liberados de la experiencia física, y entramos. Todo, en el interior, era tranquilidad y alegría. Los túmulos simples parecían monumentos erguidos a la paz, induciendo a la oración. Entre los árboles que la primavera pintara de verde nuevo, numerosas entidades iban y venían, muchas de ellas apoyadas una en las otras a manera de convalecientes, sostenidas por enfermeros en el patio del hospital agradable y extenso. En una esquina que se elevaba con el terreno, dos naranjos ornamentales cuidaban el acceso hacia el interior de la pequeña construcción que hospeda las cenizas de muchas personalidades que aportaron al Más Allá, con el aprecio del mundo. A un costado, leí la inscripción: “Marilyn Monroe” – 1926-1962.”

Leer másEncuentro en Hollywood

Aprendices y adversarios

HumbertoJonathan, Hesse y Eliakim, empleados del Templo de Jerusalén, pasando por Cafarnaún, buscaron a Jesús en el sencillo domicilio de Simón Pedro. Recibidos por el Señor, se entregaron, de inmediato, a la conversación.

–Maestro –dijo el primero–, sabemos que tu palabra trae al mundo las Buenas Nuevas del Reino de Dios y, entusiasmados con tus concepciones, hipotecamos a tu ministerio nuestro aplauso irrestricto. Aspiramos, Señor, a la posición de discípulos tuyos…. No obstante las obligaciones que nos prenden al Sagrado Tabernáculo de Israel, anhelamos servirte, aceptando tus ideas y lecciones, con las cuales seremos columnas de tu causa en la ciudad elegida del Pueblo Escogido…. Pero, antes de solemnizar nuestros votos, deseamos oírte en cuanto a la conducta que nos compete mantener frente a los enemigos…

Leer másAprendices y adversarios

La mayor lección

HcamposAnte millares de Espíritus deslumbrados la disertación terminó… La asamblea, constituida mayormente por entidades sufrientes de la Tierra, quedó perpleja, en suspenso, en una amplia concha acústica del Espacio.

Asombro, alegría, emoción… Es que había impartido una conferencia el gran cartaginés Aurelio Agustín, venerado en el Cristianismo como una figura de las más elevadas en la Historia. Nimbado de intensa luminosidad, había conmovido a la multitud, en la categoría de emisario de una Esfera Superior.

Desencarnados de varios países cristianos allí se juntaron para oírlo. Antiguos profesores de Hipona y Tagaste, Madaura y Milán, experimentados en muchas reencarnaciones, formaban parte de su séquito. En diversos grupos se comentaba la sublime condición del orador. Decían muchos amigos que el gran pregonero del Evangelio había transcendido a la Humanidad Terrestre, a lo que otros respondían sabiéndolo en la intimidad de genios y soberanos, integrados en la evolución de otros sistemas y otras esferas.

Leer másLa mayor lección

Yo contra yo

ChicoAkardecCuando el Hombre, joven aun, deseó cometer el primer desatino, se aproximó, el Buen Sentido y le aconsejó:

-¡Detenté! ¿Por que te entregas así al mal?

Pero el interpelado, respondió, orgulloso:

-Yo quiero.

Pasando, más tarde, a la condición de perdulario y adoptando la extravagancia y la locura como normas de vida, apareció la Ponderación y lo aconsejó:

Leer másYo contra yo