Vida y valores (El valor de la oración para la vida)

Existe una salida importante para el río de la vida que nos lleva al mar, al estuario de la paz. Todas las veces que queremos salir de nuestro burgo y tomar la gran carretera, recorremos caminos. Cuando queremos salir del riachuelo, llegar al río y encontrar el océano, existen medios. En nuestro caso de la vida interior, de vida espiritual, siempre que queramos salir un poco de nosotros mismos e ir al encuentro de la Divinidad, de ese estuario de paz, de amor, de ventura, nosotros lo haremos a través de la oración. Es tan importante, es tan significativo, es tan indispensable orar, como es importante y significativa la alimentación de cada día, el comer a diario.

¿Al final de cuentas, que significa la oración? ¿Qué quiere decir orar? Orar es un verbo directamente sacado del latín. Orare. Y orare, significa hablar. Todas las veces que hablamos, oramos. No es la sirga que los predicadores, los conferencistas son llamados de oradores. Y porque ellos oran, no están haciendo oraciones obligatoriamente, están hablando. ¿Y, porque llamamos de oración? Porque en ese caso estaremos hablando con nuestro Creador. Orar significara para nosotros, hablar con Dios. Y es tan importante hablar con Dios. ¿Pero, Dios no está en todas partes? ¿No está en nuestra intimidad y en la intimidad de las cosas? ¿Por qué hay necesidad de posicionarnos, para hablar con Dios? En verdad, Dios está en todas partes; Él es omnipresente. Dios sabe de todas las cosas. Él es omnisciente. No obstante, somos nosotros que tenemos necesidad de comenzar a buscar el contacto con Dios.

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El vestido en el guardarropa

Las escenas más fuertes de las películas de terror, aquellas “de miedo”, muestran, generalmente, urnas funerarias y cadáveres. Los cineastas que explotan el miedo mórbido y atávico de la criatura humana en relación con la muerte, para atender a los que cultivan el insólito placer de llevar sustos, se verán en la posibilidad de escoger otros temas, en la proporción en que comprendemos que la caja fúnebre es solo una caja de madera forrada de paño y que el cadáver nada más es que la vestimenta carnal de alguien que, después de la práctica terrestre, regresó al mundo de origen – al Plano Espiritual.

Sería ridículo sentir escalofrío al contemplar un guardarropa o, dentro de él, el traje de un familiar ausente. Sin embargo, es exactamente eso lo que ocurre con mucha gente en relación con la muerte.

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Deslices ocultos


“167. ¿Cuál es el objetivo de la reencarnación?

– Expiación, mejoramiento progresivo de la humanidad. Sin esto, ¿dónde estaría la justicia?”

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Te punza el corazón el sufrimiento del leproso lacerado, con amputaciones, sufriendo ruda expiación.

Te aflige el espíritu el obseso emparedado en los corredores oscuros de la perturbación psíquica.

Te angustia la sensibilidad el canceroso con plazo marcado en la contingencia carnal…

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La mujer más venerada

Una de las más bellas descripciones de la interferencia de los Mensajeros Celestiales, sea tal vez la conocida como la Anunciación. Según el Evangelista Lucas, al entrar el ángel donde estaba la joven María, dijo: Salve, llena de gracia. El Señor está contigo. Y le dice que ella concebirá y dará a luz un hijo, que se llamará Jesús. Predice que Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo y que su reino no tendrá fin.

María establece con él un diálogo, disipando sus dudas respecto a cómo todo eso habría de suceder. Al final, ella era conocedora de las profecías respecto del Mesías. De entre los cuatro Evangelistas, solamente Lucas, el redactor del tercer Evangelio, describe detalles no encontrados en los demás. Eso porque, siguiendo las orientaciones y los deseos de Pablo de Tarso, su Evangelio fue escrito a partir de muchas entrevistas con los que vivieron y convivieron con Jesús. Naturalmente, María, Su madre, fue la primera entrevistada. Justamente por esta razón, es que solamente él destaca su canto de gratitud y alabanza al Señor de la Vida, el Magníficat: Proclama mi alma la grandeza del Señor, y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador, porque ha puesto Sus ojos en la humildad de Su sierva. Y entendiendo exactamente el alcance de la misión que le competía, y del Ser a quien ella ofrecería un cuerpo, completa: Por esto, desde ahora, todas las generaciones me llamarán bienaventurada.

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