Escritura individual

emmanuel“Pero todo esto aconteció para que se cumplan las escrituras de los profetas. Entonces, todos los discípulos, dejándolo, huyeron.” – (Mateo, 26:56)

El designio a cumplirse no constituye característica exclusiva para la misión de Jesús. Cada hombre tiene el mapa de la orden divina en su existencia, a ser ejecutado con la colaboración del libre albedrío, en el gran plano de la vida eterna.

Por encima de todo, en ese sentido, toda criatura pensante no ignora que será obligada a restituir el cuerpo de carne a la tierra.

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Pequeñas grandes dádivas

Emmanuel2La beneficencia posee una lista de pequeñas grandes dádivas, entre las cuales mencionamos algunas que no nos será lícito olvidar: el auxilio, aún diminuto, en las tareas de socorro; algunas horas de trabajo espontáneo y gratuito, en la ejecución de buenas obras; una frase de esperanza; un gesto de optimismo; el silencio, ante cualquier tipo de agresión; oír preguntas infelices con paciencia; aceptar a los amigos, como son, sin exigirles que nos sigan en nuestro modo de ser; honrar a los adversarios con respetuosa consideración; callarse para que otros hablen; prestar servicio sin esperar atenciones; ofrecer algunos minutos de reconfortalecimiento a los

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Valores ocultos

EmmanuelSe nos muestra la vida terrestre llena de oportunidades para el perfeccionamiento íntimo de la criatura, no obstante, hasta ahora son muy pocos aquellos que perciben semejantes ocasiones.

Tiempos difíciles: trechos del camino en los cuales la paciencia y la devoción al trabajo pueden instalarse más fácilmente en lo íntimo del espíritu.

Enfermedad larga: curso abierto a las adquisiciones de humildad y autocontrol.

Pruebas de personas queridas: horas valiosas que nos posibilitan los más amplios recursos en el aprendizaje de la comprensión y del arte de relacionarnos.

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Pensar para entender

reflexionEn materia de trabajo, aceptemos el lugar de servicio que el Señor nos concedió, en el campo terrestre, evitando la pérdida de tiempo con quejas innecesarias.

Muchas veces es preciso razonar con calma, a fin de entender con seguridad.

No fuesen nuestros grupos de hermanos, cuando estén en conflictos; los compañeros de la mediumnidad en ocasiones en que se rinden a procesos obsesivos; los amigos hipnotizados por molestias fantasmas; los enfermos necesitados de asistencia espiritual; los que están cercanos a lo locura; las víctimas de la ingenuidad;

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Delante del hogar

hogarEl hogar es el centro de nuestras actividades en el mundo. Efectivamente, la Tierra es nuestra residencia temporal en la vida, y la Humanidad es nuestro verdadero equipo familiar.

Entretanto, en el microcosmo doméstico tenemos la lección y la bendición, la escuela y la estación de cura. Es por eso que entre las cuatro paredes de la casa terrestre encontramos, en cuanto estemos en la experiencia física, los más oscuros problemas. Ahí dentro, en el reducido espacio de unos metros, conocemos el asalto de los celos, el golpe de la maledicencia, la hiel de la incomprensión, la oscuridad de la calumnia, el vinagre de la crítica, el frío de la indiferencia y el dolor de la fatiga, recogiendo, muchas veces, piedras y espinas de manos queridas, que desearíamos vivir besando con la mayor ternura.

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De allá para acá

EmmanuelNadie piense que la muerte representa un salvoconducto para la beatitud celeste. Muchas existencias en las cuales el programa del bien padece frustración por nuestra rebeldía o indiferencia, solamente recogen, después del sepulcro, la aflictiva purgación de nuestros deliberados errores.

El infierno mental establecido por nosotros, dentro de nuestras almas, nos exige el retorno a la materia densa para que las llamas del remordimiento y del arrepentimiento se apaguen al contacto de las nuevas luchas…

Aquí es el usurero que desea desprenderse de la obsesión del oro usando la túnica de la pobreza. Allá es el tirano que se propone aprender humildad en las líneas del anonimato y de la angustia. Más allá es el delincuente que suspira por encontrar de nuevo a las víctimas del ayer para rescatar los débitos contraídos.

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Caridad para nosotros

pensarNo olvidemos que hay también una caridad que nos debemos a nosotros, a fin de que la caridad que vayamos a practicar frente al mundo, no se reduzca a simple actitud superficial.

Caridad que nos eduque en el espíritu del Señor, cuya Doctrina de luz abrazamos con el pensamiento y con los labios y que, poco a poco, nos compete asumir con toda el alma y el corazón.

Para ejercerla es preciso que sepamos: perdonar las faltas ajenas sin disculparnos; colaborar en las buenas obras sin aguardar la colaboración del compañero; ayudar a los que nos rodean sin esperar que nos retribuyan;

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Instante de luz

emmanuel2Para vencer en el campo de las tribulaciones, no creas que la luz de la fe se te formará en el corazón sin el combustible de la experiencia. Muchas veces, será ella en ti cual llama que se alimenta en aceite de lágrimas. Por eso mismo en varias ocasiones, es posible que los obstáculos del camino te sugieran desertar de las tareas por ejecutar y de los ideales por alcanzar.

En todos los obstáculos de la marcha, no menosprecies la oportunidad de seguir adelante, al encuentro de la propia sublimación para la Vida Superior. Quizás hayas fallado en compromisos que abrazaste, y casi te aplastas bajo las dificultades que se te anteponen al inmediato reajuste…

Perdiste afectos que juzgabas invulnerables y a las que empeñabas tu existencia…

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Ante el ofensor

irritableAquel que nos hiere habrá asumido, ante nuestros ojos, el carácter de un enemigo terrible, no obstante, El Divino Maestro, que tomamos como guía de nuestro pensamiento y conducta, determina que vayamos a perdonarlo setenta veces siete.

Por otro lado las ciencias psicológicas de la actualidad, concordando con Jesús, aseveran que es preciso sacarnos del corazón cualquier resentimiento, y establecer el equilibrio en el dominio de nuestras potencialidades mentales, «a fin de que la tranquilidad se nos exprese en la existencia en términos de salud y armonía.

¿Todavía, cómo realizar semejante hecho?

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Tolera construyendo

pacienciaCuanto más violencia en el mundo, en torno nuestro, más grande es nuestra necesidad de tolerancia para que se le reduzcan los impulsos destructivos.

En las áreas de acción que te competen, cuanto puedas, amplía tus inversiones de comprensión y paciencia, en la garantía de paz y de seguridad donde estés.

Cierto compañero te habrá faltado en algún pago de importancia que te debe. Si no te encuentras bajo el dominio de necesidades apremiantes, compadécete de él, y aguarda un poco más de tiempo. Seguramente habrá sufrido tribulaciones que desconoces.

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¡No huyas!

desanimoCuando las sombras de la prueba se hagan densas, alrededor de tus pasos, permanece firme, con la confianza puesta en Dios y en ti mismo, siguiendo adelante en las tareas que abrazaste en las actividades del bien.

No existen tribulaciones eternas.

Sobre todo, no te omitas.

Acepta los encargos que las circunstancias te imponen, buscando siempre cumplirlos lo mejor que puedas.

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Cuestiones de lo cotidiano

soledad“…Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal…” Jesús. (Mateo, 6:13)

¿Si fuimos injustamente desconsiderados por alguien no será más razonable dejar ese alguien con la revisión del gesto irreflexivo, al revés de exponer exigencias en las cuales iremos, tal vez, únicamente a perder la propia tranquilidad?

¿Si fuimos ofendidos por que no nos colocamos, por suposición, en el lugar de aquel que nos hiere, a fin de enumerar nuestras ventajas y observar, con silencioso respeto, los prejuicios que le dilapidan la existencia?

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