Vida de aislamiento.Voto de silencio

kardec769 – Se concibe que, como principio general, la vida social esté en la Naturaleza; pero, como todos los gustos están también en la Naturaleza, ¿por qué sería condenable el gusto por el aislamiento absoluto, si el hombre halla en él su satisfacción?
– Satisfacción egoísta. También hay hombres que hallan placer en embriagarse; ¿tú los apruebas? Dios no puede tener como agradable una vida por la cual se condena a no ser útil a nadie.

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El Espíritu golpeador de Bergzabern

AllanKardec1Continuamos citando el opúsculo del Sr. Blanck, redactor del Journal de Bergzabern.XIV

«Los hechos que vamos a relatar han tenido lugar del viernes 4 al miércoles 9 de marzo de 1853; después, nada semejante se produjo. En esta época, Philippine no dormía más en el cuarto que conocemos: su cama había sido transferida a la pieza vecina, donde todavía se encuentra ahora. Las manifestaciones han tomado tal carácter de extrañeza que es imposible admitir la explicación de esos fenómenos por la intervención de los hombres. Además, son tan diferentes de las que fueron observadas anteriormente, que todas las primeras suposiciones se han desmoronado. Se sabe que en el cuarto donde dormía la niña, las sillas y los otros muebles habían sido frecuentemente derribados, y que las ventanas se abrían con estruendo bajo golpes redoblados. Desde hace cinco semanas ella se encuentra en el cuarto común, donde – una vez llegada la noche y hasta el día siguiente – hay siempre luz; por lo tanto, se puede ver perfectamente lo que allí pasa. He aquí el hecho que ha sido observado el viernes 4 de marzo.

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Un nuevo descubrimiento fotográfico

kardecVarios diarios han narrado el siguiente hecho:

«Fallecido el 12 de noviembre último y después de una enfermedad de tres meses, el Sr. Badet tenía la costumbre – dice el periódico Union bourguignonne (Unión borgoñona) de Dijón – de colocarse en su ventana del primer piso, cada vez que sus fuerzas se lo permitían, con la cabeza constantemente vuelta hacia el lado de la calle, a fin de distraerse viendo a los transeúntes. Hace algunos días, la Sra. Peltret, cuya casa está enfrente a la de la Sra. viuda de Badet, percibió en el vidrio de esta ventana al propio Sr. Badet, con su gorro de algodón, su rostro delgado, etc., en fin, tal como ella lo había visto durante su enfermedad. Grande fue su emoción, por no decir más.

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La envidia

allan-kardec-tratado5Disertación moral dictada por el Espíritu san Luis al Sr. D… Para una de las sesiones de la Sociedad, san Luis nos había prometido una disertación sobre la envidia.

El Sr. D…, que comenzaba a desarrollar la mediumnidad y que aún dudaba un poco, no de la Doctrina de la cual es uno de los más fervorosos adeptos – comprendiéndola en su esencia, es decir, desde el punto de vista moral –, sino de la facultad que se revelaba en él, evocó a san Luis en su nombre particular y le dirigió la siguiente pregunta:

– ¿Quisierais disipar mis dudas, mis inquietudes, sobre mi fuerza medianímica, al escribir por mi intermedio la disertación que habéis prometido a la Sociedad para el martes 1º de junio?

– Resp. Sí; para tranquilizarte, lo consiento.

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Confesiones de Luis XI

allankEnvenenamiento del duque de Guyena

… Después me ocupé de Guyena. Odet d’Aidies, señor de Lescun, que estaba enemistado conmigo, hacía los preparativos de la guerra con una actividad maravillosa. No era sino con esfuerzo que mantenía el ardor bélico de mi hermano, el duque de Guyena. Tenía que combatir a un temible adversario en el espíritu de mi hermano: la señora de Thouars, que era la amante de Carlos (el duque de Guyena).

Esa mujer sólo buscaba sacar provecho del dominio que tenía sobre el joven duque para desviarlo de la guerra, no ignorando que ésta tenía por objeto el matrimonio de su amante. Sus enemigos secretos habían fingido alabar en su presencia la belleza y las brillantes cualidades de la novia: esto fue lo suficiente para persuadirla de que su desgracia era cierta si esta princesa se casara con el duque de Guyena. Segura de la pasión de mi hermano, ella recurrió a las lágrimas, a los ruegos y a todas las extravagancias de una mujer perdida en semejante caso.

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El suicida de la Samaritana

kardec2Últimamente los diarios han informado el siguiente hecho: «Ayer (7 de abril de 1858), hacia las siete horas de la noche, un hombre de unos cincuenta años, y vestido apropiadamente, se presentó en el establecimiento de la Samaritana y pidió que le preparasen un baño. Admirándose el empleado de servicio de que después de un intervalo de dos horas este individuo no haya llamado, decidió entrar en el cuarto para ver si no estaba indispuesto.

Entonces fue testigo de un horrible espectáculo: aquel desdichado se había cortado la garganta con una navaja de afeitar, y toda su sangre se había mezclado con el agua de la bañera. No habiendo podido establecerse su identidad, el cadáver fue transportado a la Morgue.»

Pensamos que podríamos extraer una enseñanza útil a nuestra instrucción mediante una conversación con este hombre, en Espíritu. Por lo tanto, lo hemos evocado el 13 de abril, por consiguiente, sólo seis días después de su muerte.

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Visitas espiritas entre personas vivas

kardec413 – Del principio de la emancipación del alma durante el sueño, parece resultar que tenemos una doble y simultánea existencia: la del cuerpo que nos da la vida de relación exterior y la del alma que nos da la vida de relación oculta. ¿Es exacto esto?
– En el estado de emancipación, la vida del cuerpo cede lugar a la vida del alma; pero propiamente hablando, no son dos existencias: más bien, son dos fases de la misma existencia, porque el hombre no vive doblemente.

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Sr. Morisson, monomaníaco

allan-kardec-tratado5En el mes de marzo último un periódico inglés daba la siguiente noticia sobre el Sr. Morisson, que acaba de morir en Inglaterra dejando una fortuna de cien millones de francos. Dice ese periódico que, en los dos últimos años de su vida, él era presa de una singular monomanía. Imaginaba que estaba reducido a una extrema pobreza y que debía ganar su pan cotidiano mediante un trabajo manual. Su familia y sus amigos habían reconocido que era inútil sacarlo del engaño; él tenía la convicción de que era pobre, de que no tenía un chelín y que era necesario trabajar para vivir. Por lo tanto, a cada mañana le ponían una azada en la mano y lo mandaban a trabajar en sus jardines. Luego volvían a buscarlo: su tarea estaba terminada; entonces, se le pagaba un modesto salario por su trabajo y él se ponía contento; su espíritu estaba tranquilizado, su manía satisfecha. Hubiera sido el más infeliz de los hombres si lo hubiesen contrariado.

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La pereza

kardec2Disertación moral dictada por san Luis a la señorita Ermance Dufaux

(5 de mayo de 1858)

I

Un hombre salió de madrugada y se dirigió hacia la plaza pública para contratar obreros. Ahora bien, vio allí a dos hombres del pueblo que estaban sentados de brazos cruzados. Se acercó a uno ellos y, abordándolo, le dijo: «¿Qué haces aquí?» Y éste le respondió: «No tengo trabajo»; aquel que buscaba obreros le dijo: «Toma tu azada y ve a mi campo, en la ladera de la colina donde sopla el viento del sur; cortarás el brezo y removerás la tierra hasta que llegue el atardecer; la tarea es ruda, pero tendrás un buen salario». Y el hombre del pueblo cargó su azada sobre los hombros, agradeciéndole de corazón.

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Teoría de las manifestaciones físicas

allank(Segundo articulo)

Solicitamos a nuestros lectores que consientan en remitirse al primer artículo que hemos publicamos sobre este tema; siendo éste su continuación, sería poco inteligible si el comienzo no se tuviese presente en el pensamiento. Como ya lo hemos dicho, las explicaciones que hemos dado sobre las manifestaciones físicas son fundadas en la observación y en una deducción lógica de los hechos: sacamos las conclusiones según lo que hemos visto. Ahora, ¿cómo se operan en la materia etérea las modificaciones que la vuelven perceptible y tangible? Primero vamos a dejar hablar a los Espíritus que hemos interrogado sobre este asunto, añadiendo a esto nuestros propios comentarios. Las siguientes respuestas nos han sido dadas por el Espíritu san Luis; ellas concuerdan con lo que otros nos habían dicho anteriormente.

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Muerte de Luis XI

allan_kardec(Extraído del manuscrito dictado por Luis XI a la señorita Ermance Dufaux)

Nota – Solicitamos a nuestros lectores que consientan en remitirse a las observaciones que hemos hecho sobre estas comunicaciones notables en nuestro artículo del mes de marzo último.

Al no creerme con la suficiente firmeza para oír pronunciar la palabra muerte, muy a menudo yo había recomendado a mis oficiales decirme solamente cuando me viesen en peligro: «Hablad poco», y yo sabría lo que esto significaba. Cuando no había más esperanza, Olivier le Daim me dijo duramente, en presencia de François de Paule y de Coittier:

– Majestad, es preciso que cumplamos con nuestro deber. No tengáis más esperanza en ese santo hombre ni en ningún otro, porque estáis perdido: pensad en vuestra conciencia; no hay más remedio.

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Vista espiritual o psíquica; sonambulismo; sueños

kardec22. – El periespíritu es el lazo de unión entre la vida corporal y la vida espiritual: es por él, que el Espíritu encarnado está en relación continua con los Espíritus; es por él en fin que se verifican, en el hombre, fenómenos especiales que no tienen su causa primordial en la materia tangible, y que, por esta razón, parecen sobrenaturales. Es en las propiedades y en la irradiación del fluido periespiritual, donde hay que buscar la causa de la doble vista o vista espiritual que puede llamarse también vista psíquica, de la cual muchas personas están dotadas, con frecuencia con su desconocimiento, así como de la vista sonambúlica.

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