Una lección de escritura dada por un Espíritu

AllanKardec1En general los Espíritus no son maestros en caligrafía, porque la escritura a través del médium no brilla comúnmente por su elegancia; el Sr. D…, uno de nuestros médiums, ha presentado en este aspecto un fenómeno excepcional: el de escribir mucho mejor bajo la inspiración de los Espíritus que bajo la propia.

Su escritura normal es muy mala (de la cual no se envanece diciendo que es la de los grandes hombres); toma un carácter especial, muy distinto – según el Espíritu que se comunica – y la misma se reproduce constantemente con el mismo Espíritu, pero siempre más nítida, más legible y más correcta; con algunos es una especie de escritura inglesa, realizada con una cierta audacia. Uno de los miembros de la Sociedad, el Dr. V…, tenía la idea de evocar a un calígrafo distinguido, como asunto de observación desde el punto de vista de la escritura. Él conocía a uno, llamado Bertrand, fallecido hace aproximadamente dos años, con el cual tuvimos, en otra sesión, la siguiente conversación:

Leer másUna lección de escritura dada por un Espíritu

El falso Padre Ambrosio

allan-kardec-tratado5Uno de los escollos que presentan las comunicaciones espíritas es el de los Espíritus impostores que pueden inducir al error sobre su identidad y que, al abrigo de un nombre respetable, intentan pasar los más groseros absurdos. En muchas ocasiones hemos explicado sobre este peligro, que deja de serlo para cualquiera que examine, a la vez, la forma y el fondo del lenguaje de los seres invisibles con los cuales esté en comunicación. No podemos repetir aquí lo que hemos dicho sobre ese tema; léase atentamente al respecto en esta Revista, en El Libro de los Espíritus y en nuestras Instrucciones Prácticas, y se verá que nada es más fácil que precaverse contra semejantes fraudes, por poco de buena voluntad que en esto se ponga.

Reproducimos solamente la siguiente comparación que habíamos citado en alguna parte: «Suponed que en un cuarto vecino al que estáis se encuentren varios individuos que no conocéis, que no podéis ver, pero que escucháis perfectamente; ¿no sería fácil reconocer su conversación, si son ignorantes o sabios, personas honestas o malhechores, hombres serios o atolondrados, gente de buena compañía o sujetos groseros?»

Leer másEl falso Padre Ambrosio

El Tambor del Beresina

kardec2Al estar algunas personas reunidas en nuestra casa con el objeto de constatar ciertas manifestaciones, se produjeron los siguientes hechos durante varias sesiones, los cuales dieron lugar a la conversación que vamos a relatar y que presenta un alto interés desde el punto de vista del estudio. El Espíritu se manifestó a través de golpes, los cuales no fueron dados con la pata de la mesa, sino efectuados en la propia textura de la madera. El intercambio de pensamientos que tuvo lugar en esta circunstancia entre los asistentes y el ser invisible no permitía dudar de la intervención de una inteligencia oculta. Además de las respuestas dadas a varias preguntas, ya sea por sí o por no, y por medio de la tiptología alfabética, los golpes tocaban a voluntad una marcha cualquiera, el ritmo de un aria, e imitaban la fusilería y el cañoneo de una batalla, el ruido del tonelero, del zapatero, haciendo el eco con una admirable precisión, etc.

Leer másEl Tambor del Beresina

Vida de aislamiento.Voto de silencio

kardec769 – Se concibe que, como principio general, la vida social esté en la Naturaleza; pero, como todos los gustos están también en la Naturaleza, ¿por qué sería condenable el gusto por el aislamiento absoluto, si el hombre halla en él su satisfacción?
– Satisfacción egoísta. También hay hombres que hallan placer en embriagarse; ¿tú los apruebas? Dios no puede tener como agradable una vida por la cual se condena a no ser útil a nadie.

Leer másVida de aislamiento.Voto de silencio

El Espíritu golpeador de Bergzabern

AllanKardec1Continuamos citando el opúsculo del Sr. Blanck, redactor del Journal de Bergzabern.XIV

«Los hechos que vamos a relatar han tenido lugar del viernes 4 al miércoles 9 de marzo de 1853; después, nada semejante se produjo. En esta época, Philippine no dormía más en el cuarto que conocemos: su cama había sido transferida a la pieza vecina, donde todavía se encuentra ahora. Las manifestaciones han tomado tal carácter de extrañeza que es imposible admitir la explicación de esos fenómenos por la intervención de los hombres. Además, son tan diferentes de las que fueron observadas anteriormente, que todas las primeras suposiciones se han desmoronado. Se sabe que en el cuarto donde dormía la niña, las sillas y los otros muebles habían sido frecuentemente derribados, y que las ventanas se abrían con estruendo bajo golpes redoblados. Desde hace cinco semanas ella se encuentra en el cuarto común, donde – una vez llegada la noche y hasta el día siguiente – hay siempre luz; por lo tanto, se puede ver perfectamente lo que allí pasa. He aquí el hecho que ha sido observado el viernes 4 de marzo.

Leer másEl Espíritu golpeador de Bergzabern

Un nuevo descubrimiento fotográfico

kardecVarios diarios han narrado el siguiente hecho:

«Fallecido el 12 de noviembre último y después de una enfermedad de tres meses, el Sr. Badet tenía la costumbre – dice el periódico Union bourguignonne (Unión borgoñona) de Dijón – de colocarse en su ventana del primer piso, cada vez que sus fuerzas se lo permitían, con la cabeza constantemente vuelta hacia el lado de la calle, a fin de distraerse viendo a los transeúntes. Hace algunos días, la Sra. Peltret, cuya casa está enfrente a la de la Sra. viuda de Badet, percibió en el vidrio de esta ventana al propio Sr. Badet, con su gorro de algodón, su rostro delgado, etc., en fin, tal como ella lo había visto durante su enfermedad. Grande fue su emoción, por no decir más.

Leer másUn nuevo descubrimiento fotográfico

La envidia

allan-kardec-tratado5Disertación moral dictada por el Espíritu san Luis al Sr. D… Para una de las sesiones de la Sociedad, san Luis nos había prometido una disertación sobre la envidia.

El Sr. D…, que comenzaba a desarrollar la mediumnidad y que aún dudaba un poco, no de la Doctrina de la cual es uno de los más fervorosos adeptos – comprendiéndola en su esencia, es decir, desde el punto de vista moral –, sino de la facultad que se revelaba en él, evocó a san Luis en su nombre particular y le dirigió la siguiente pregunta:

– ¿Quisierais disipar mis dudas, mis inquietudes, sobre mi fuerza medianímica, al escribir por mi intermedio la disertación que habéis prometido a la Sociedad para el martes 1º de junio?

– Resp. Sí; para tranquilizarte, lo consiento.

Leer másLa envidia

Confesiones de Luis XI

allankEnvenenamiento del duque de Guyena

… Después me ocupé de Guyena. Odet d’Aidies, señor de Lescun, que estaba enemistado conmigo, hacía los preparativos de la guerra con una actividad maravillosa. No era sino con esfuerzo que mantenía el ardor bélico de mi hermano, el duque de Guyena. Tenía que combatir a un temible adversario en el espíritu de mi hermano: la señora de Thouars, que era la amante de Carlos (el duque de Guyena).

Esa mujer sólo buscaba sacar provecho del dominio que tenía sobre el joven duque para desviarlo de la guerra, no ignorando que ésta tenía por objeto el matrimonio de su amante. Sus enemigos secretos habían fingido alabar en su presencia la belleza y las brillantes cualidades de la novia: esto fue lo suficiente para persuadirla de que su desgracia era cierta si esta princesa se casara con el duque de Guyena. Segura de la pasión de mi hermano, ella recurrió a las lágrimas, a los ruegos y a todas las extravagancias de una mujer perdida en semejante caso.

Leer másConfesiones de Luis XI

El suicida de la Samaritana

kardec2Últimamente los diarios han informado el siguiente hecho: «Ayer (7 de abril de 1858), hacia las siete horas de la noche, un hombre de unos cincuenta años, y vestido apropiadamente, se presentó en el establecimiento de la Samaritana y pidió que le preparasen un baño. Admirándose el empleado de servicio de que después de un intervalo de dos horas este individuo no haya llamado, decidió entrar en el cuarto para ver si no estaba indispuesto.

Entonces fue testigo de un horrible espectáculo: aquel desdichado se había cortado la garganta con una navaja de afeitar, y toda su sangre se había mezclado con el agua de la bañera. No habiendo podido establecerse su identidad, el cadáver fue transportado a la Morgue.»

Pensamos que podríamos extraer una enseñanza útil a nuestra instrucción mediante una conversación con este hombre, en Espíritu. Por lo tanto, lo hemos evocado el 13 de abril, por consiguiente, sólo seis días después de su muerte.

Leer másEl suicida de la Samaritana

Visitas espiritas entre personas vivas

kardec413 – Del principio de la emancipación del alma durante el sueño, parece resultar que tenemos una doble y simultánea existencia: la del cuerpo que nos da la vida de relación exterior y la del alma que nos da la vida de relación oculta. ¿Es exacto esto?
– En el estado de emancipación, la vida del cuerpo cede lugar a la vida del alma; pero propiamente hablando, no son dos existencias: más bien, son dos fases de la misma existencia, porque el hombre no vive doblemente.

Leer másVisitas espiritas entre personas vivas

Sr. Morisson, monomaníaco

allan-kardec-tratado5En el mes de marzo último un periódico inglés daba la siguiente noticia sobre el Sr. Morisson, que acaba de morir en Inglaterra dejando una fortuna de cien millones de francos. Dice ese periódico que, en los dos últimos años de su vida, él era presa de una singular monomanía. Imaginaba que estaba reducido a una extrema pobreza y que debía ganar su pan cotidiano mediante un trabajo manual. Su familia y sus amigos habían reconocido que era inútil sacarlo del engaño; él tenía la convicción de que era pobre, de que no tenía un chelín y que era necesario trabajar para vivir. Por lo tanto, a cada mañana le ponían una azada en la mano y lo mandaban a trabajar en sus jardines. Luego volvían a buscarlo: su tarea estaba terminada; entonces, se le pagaba un modesto salario por su trabajo y él se ponía contento; su espíritu estaba tranquilizado, su manía satisfecha. Hubiera sido el más infeliz de los hombres si lo hubiesen contrariado.

Leer másSr. Morisson, monomaníaco

La pereza

kardec2Disertación moral dictada por san Luis a la señorita Ermance Dufaux

(5 de mayo de 1858)

I

Un hombre salió de madrugada y se dirigió hacia la plaza pública para contratar obreros. Ahora bien, vio allí a dos hombres del pueblo que estaban sentados de brazos cruzados. Se acercó a uno ellos y, abordándolo, le dijo: «¿Qué haces aquí?» Y éste le respondió: «No tengo trabajo»; aquel que buscaba obreros le dijo: «Toma tu azada y ve a mi campo, en la ladera de la colina donde sopla el viento del sur; cortarás el brezo y removerás la tierra hasta que llegue el atardecer; la tarea es ruda, pero tendrás un buen salario». Y el hombre del pueblo cargó su azada sobre los hombros, agradeciéndole de corazón.

Leer másLa pereza