El sabio y el Rey

La forma de decir las cosas puede cambiar el ánimo y disposición de quienes te escuchan. Un Rey soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.

– ¡Qué desgracia mi señor! – exclamó el Sabio – Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad.

– ¡Qué insolencia! – gritó el Rey enfurecido

– ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!

Leer másEl sabio y el Rey

El traficante

El traficante de drogas, a nuestra opinión, debe ser considerado el enemigo público número uno. Las penalidades de la justicia humana sobre él deberían ser de las más rígidas, porque las de la Justicia Divina lo son.

El traficante de drogas es aquel que disemina el vicio. Es el que ofrece al joven la primera dosis gratuita y después pasa a explotarlo, llevándolo a prostituirse de todas las formas para obtener dinero y dárselo a él, a cambio de nuevas dosis.

Leer másEl traficante

Ejecutivo y Padre

Ser un ejecutivo de éxito y padre al mismo tiempo, parece imposible. La empresa exige excesiva dedicación y hay ejecutivos que llegan a pasar 180 días por año entre aeropuertos, taxis y hoteles.

Estudios hechos en California indican que un padre típico de la década de los 60 acostumbraba pasar 45 minutos por día con los hijos. Tres décadas después, ese tiempo fue reducido para 6 minutos.

Leer másEjecutivo y Padre

El milagro del amor

Observando las arduas luchas por las que pasan sus hermanos sobre la Tierra, un espíritu Benefactor dictó un mensaje que tituló «El Milagro del Amor, y dice más o menos lo siguiente:

Cuando la duda le llegue, maliciosa, indague al amor cuál es la conducta a seguir.

Cuando la añoranza se avecine, intentando oprimirle el corazón, refúgiese en el amor y deje que las recordaciones felices iluminen la noche en la que usted se encuentra.

Leer másEl milagro del amor

No siempre es lo mismo

Un hombre noble y sereno viajaba con su burro por unos parajes solitarios. En un trecho del camino aparecieron unos bandidos y le robaron el burro y todo lo que llevaba.

Despojado de sus posesiones, aquel hombre continuó sus camino andando tranquilamente. Ante aquella actitud, el jefe de los salteadores dijo a sus secuaces:

-Es rara la actitud de ese individuo. Los demás suplican y ruegan por sus bienes.

Leer másNo siempre es lo mismo

No se puede comprar todo

Un noble inmensamente rico decidió un buen día que debía contar entre su séquito con un rapsoda que compusiera y cantara himnos y alabanzas a su persona. Para ello, mandó contratar al mejor juglar que hubiera en todo el mundo.

De regreso, los enviados contaron que, en efecto, habían hallado al mejor rapsoda del mundo, pero que éste era un hombre muy independiente que se negaba a trabajar para nadie. Pero el noble no se dio por satisfecho y decidió ir él mismo en su búsqueda.

Leer másNo se puede comprar todo

Sin percepción correcta no hay juicio correcto

Un jinete vio que un escorpión venenoso se introducía por la garganta de un hombre que dormía tumbado en el camino. El jinete bajó de su cabalgadura y con el látigo despertó al hombre dormido a la vez que le obligaba a comer unos excrementos que había en el suelo. Mientras, el hombre chillaba de dolor y asco:

-¿Por qué me haces esto? ¿Qué te he hecho yo?.

El jinete continuaba azotándolo y obligándole a comer los excrementos. Instantes después, aquel hombre vomitó arrojando el contenido del estómago con el escorpión incluido.

Leer másSin percepción correcta no hay juicio correcto

Comprender lo que interesa

Una mujer casada con un hombre borracho decidió llevarlo a visitar a un hombre docto por ver si éste era capaz de convencerlo para que dejara la bebida. Una vez ante su presencia, el hombre sabio puso sobre la mesa dos vasos, diciendo al bebedor:

-Observa atentamente, uno de los vasos tiene agua y el otro alcohol. Verás lo que ocurre.

En ese momento sacó un gusano y lo metió en el vaso con agua y el animalito nadó de una lado para otro. Después sacó el gusano del agua y lo introdujo en el alcohol, donde al cabo de un rato estaba casi desintegrado.

Leer másComprender lo que interesa

Auténtico conocimiento

Cuentan que, en un país lejano, los discípulos de una orden mística eran sometidos a pruebas muy duras. Un día, un maestro reunió a varios de ellos y les dijo:

-Ayer, unos aspirantes a la maestría fueron sometidos a un examen, quiero que vosotros me deis vuestra opinión sobre quién ha sido el triunfador de la prueba, y así podré conocer vuestra capacidad de comprensión. Acompañadme y os explicaré los detalles.

Leer másAuténtico conocimiento

El roble y la hiedra

Un hombre edificó su casa. Y la embelleció con un jardín interno. En el centro plantó un roble. Y el roble creció lentamente.

Día a día echaba raíces y fortalecía su tallo, para convertirlo en tronco, capaz de resistir los vientos y las tormentas. Junto a la pared de su casa plantó una hiedra y la hiedra comenzó a levantarse velozmente. Todos los días extendía sus tentáculos llenos de ventosas, y se iba alzando adherida a la pared. Al cabo de un tiempo la hiedra caminaba sobre los tejados.

El roble crecía silenciosa y lentamente.

Leer másEl roble y la hiedra

Después puede ser tarde

El feriado prolongado era esperado por todos los familiares con una gran expectativa. Sería una buena oportunidad para volver a encontrar a los que viajarían de ciudades distantes a la búsqueda del calor del hogar materno. Poco a poco iban llegando, abrazándose con nostalgia, cariño, contando novedades…

Nadie esperaba que, en la Agenda Divina, ese día estuviera marcado para el regreso de uno de los familiares, a la patria espiritual. Menos aún, que fuera el padre y esposo dedicado con poco más de cuarenta primaveras, aparentemente fuerte y saludable…

Leer másDespués puede ser tarde

¿Forma esto parte de mí?

Cuentan que un hombre sufría con gran frecuencia ataques de ira y cólera, así que decidió un día abordar esta situación. Para ello se fue al encuentro de un viejo sabio con fama de conocer la naturaleza humana. Cuando llegó a su presencia, habló de este modo:

-Señor, quiero solicitar tu ayuda, ya que tengo fuertes arranques de ira que están haciendo mi vida muy desgraciada. Yo sé que soy así, pero también sé que puedo cambiar si usted me aconseja.

Leer más¿Forma esto parte de mí?