Atributos de la divinidad

kardec10. ¿Puede el hombre comprender la naturaleza íntima de Dios?
«No, no puede; y este es uno de los sentidos que le falta aún».

11. ¿Será dado al hombre algún día comprender el misterio de la Divinidad?
«Cuando su espíritu no esté ya ofuscado por la materia y cuando, por medio de la perfección se haya aproximado a ella, la verá y la comprenderá».

La inferioridad de las facultades del hombre no le permite comprender la naturaleza intima de Dios. En la infancia de la humanidad, confúndelo a menudo el hombre con la criatura cuyas imperfecciones le atribuye; pero a medida que en él se desarrolla el sentido moral, su pensamiento penetra mejor el fondo de las cosas, y se forma de ellas una idea más exacta y más conforme con la sana razón, aunque incompleta siempre.

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Aportes

kardec1. Os ruego nos digáis ¿por qué los aportes que hacéis no se producen sino en el sueño magnético del médium?
“Esto proviene de la naturaleza del médium; los hechos que yo produzco cuando el mío está dormido, podría igualmente producirlos en el estado de vigilia con otro médium.”

2. ¿Por qué hacéis esperar tan largo tiempo el aporte de los objetos y por qué excitáis la codicia del médium, irritando su deseo de obtener el objeto prometido?
“Este tiempo me es necesario a fin de preparar los fluidos que sirven para el aporte, en cuanto a la excitación, esto no es muchas veces sino para divertir a las personas presentes y a la sonámbula.”

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Apariciones; transfiguraciones

allan-kardec-tratado535. – El periespíritu es invisible para nosotros en su estado normal, pero, como está formado con materia etérea, el Espíritu puede, en ciertas circunstancias, hacerle sufrir, por un acto de su voluntad, una modificación molecular que le haga momentáneamente visible. Así es como se producen las apariciones, que, así como los otros fenómenos, no están fuera de las leyes de la Naturaleza. Este no es más extraordinario que el del vapor, que es invisible cuando está rarificado, y que se hace visible cuando está condensado. Según el grado de condensación del fluido periespiritual, la aparición es, a veces, vaga y vaporosa, otras veces es más nítidamente definida; y otras finalmente, tiene todas las apariencias de la materia tangible; aún puede llegar hasta la tangibilidad real, hasta el punto de equivocarse sobre la naturaleza del ser que se tiene enfrente. Las apariciones vaporosas son frecuentes y ocurren a menudo, cuando los individuos se presentan así después de su muerte, a las personas que estiman. Las apariciones tangibles son más raras, aunque se tengan de ellas ejemplos bastante numerosos, perfectamente auténticos. Si el Espíritu quiere hacerse reconocer, dará a su envoltura todos los signos exteriores que tenía en vida. (1)

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Allan Kardec evoca a Hitoti, un jefe Taitiano

kardecUn oficial de la Marina, presente a la sesión de la Sociedad del 4 de febrero último, manifestó el deseo de evocar a un jefe tahitiano llamado Hitoti, que había conocido personalmente durante su estancia en Oceanía.

1. Evocación.
Resp. ¿Qué deseáis?.

2. ¿Podríais decirnos por qué habéis abrazado, de preferencia, la causa francesa en Oceanía?
Resp. Amaba a esta nación; además, mi interés me lo ordenaba.

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Transfiguración

kardec43. – Seis días después, Jesús llevando consigo a Pedro, Santiago y a Juan, los llevó solos a un monte alto, a un lugar apartado (1); y se tranfiiuró ante ellos. – Y mientras hacía su oración, su rostro parecía completamente otro; sus vestidos se tornaron resplandecientes, blancos como la nieve, tanto que no hay lavandero sobre la Tierra que los pudiese entregar tan blancos. Y les apareció Elías y Moisés, que conversaban con Jesús. Entonces, Pedro dijo a Jesús: Señor, estamos bien aquí; hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías; porque no sabían lo que decían, tanto así estaban asustados.

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Duelo

kardec¿El duelo puede ser considerado como un caso de legítima defensa?
No, es un homicidio y un hábito absurdo, digno de los bárbaros. Con una civilización más avanzada y más moral, el hombre comprenderá que el duelo es tan ridículo, como los combates que se consideraron otrora como el juicio de Dios.

¿El duelo puede ser considerado como un homicidio de la parte de aquel que, conociendo su propia flaqueza, está más o menos seguro de sucumbir?
Es un suicidio.

¿Y cuándo las oportunidades son iguales, es un homicidio o un suicidio?
Es uno y otro. En todos los casos, inclusive en aquellos en que las oportunidades son iguales, el duelista es culpable, primero porque él atenta fríamente y a propósito deliberado contra la vida de su semejante; en segundo lugar, porque expone su propia vida inútilmente y sin provecho para nadie.

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Espiritismo

kardec“Son llegados los tiempos en que la enseñanza de Cristo debe recibir su complemento; en que el velo con que se cubrió a propósito ciertas partes de esas enseñanzas tienen que ser levantados; en que la ciencia, dejando de ser exclusivamente materialista, debe tomar en cuenta el elemento espiritual; en que la religión cese de desconocer las inmutables leyes orgánicas de la materia; y esas dos fuerzas, ciencia y religión, apoyándose una en otra y marchando de consumo, se presten mutuo apoyo.

Entonces la religión, que ya no será desmentida por la ciencia, adquirirá un poder inquebrantable, por que estará de acuerdo con la razón y no se podrá oponerle la lógica irresistible de los hechos.

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El odio

kardecAmaos los unos a los otros y seréis felices. Tomad sobre todos a los que os inspiran indiferencia, odio, o desprecio y amar. Cristo, a quien debéis considerar modelo, os dio el ejemplo de esa dedicación. Misionero del amor, él amó hasta dar la sangre y la vida por amor.

Os es Penoso el sacrificio de amar a los que os ultrajan y persiguen; pero, precisamente, ese sacrificio es que os torna superiores a ellos. Si os odiaseis, como os odian, no valdríais más que ellos. Amarlos es la hostia pura que ofrecéis a Dios en el altar de vuestros corazones, hostia de agradable aroma y cuyo perfume le sube hasta el seno.

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Sobre el espiritismo I

kardecTened confianza en la bondad de Dios, y sed bastante perspicaces para comprender los preparativos de la nueva vida que os destina. Verdad es que no os será dado gozar de ella en esta existencia, ¿pero no seréis felices, sino volvéis a vivir en este globo, considerando desde arriba la obra que habréis empezado y que se desarrollará a vuestros ojos?

Estad animados por una fe firme y sin vacilar contra los obstáculos que parece deber levantarse contra el edificio cuyos cimientos ponéis. Las bases sobre las cuales se apoya son sólidas: Cristo puso la primera piedra.

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Temor a la muerte

kardecEl hombre, a cualquier grado de la escala a que pertenezca, desde el estado salvaje, tiene el sentimiento innato del porvenir. Su intuición le dice que la muerte no es la última palabra de la existencia, y que aquellos cuya memoria recordamos no son perdidos para siempre.

La creencia en el porvenir es intuitiva y muchísimo más generalizada que la del nihilismo. ¿A qué se debe, pues, que entre aquellos que creen en la inmortalidad del alma se encuentra todavía tanto apego a las cosas de la materia y tanto temor a la muerte?

El temor a la muerte es un efecto de la sabiduría de la Providencia y una consecuencia del instinto de conservación, común a todos los seres vivientes.

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Apariciones de Jesús después de su muerte

kardec56. – Pero, María (Magdalena) se mantuvo afuera, junto al sepulcro vertiendo lágrimas. Y mientras lloraba se inclinó para mirar dentro del sepulcro, y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados el uno a la cabecera y el otro a los pies, en el lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: Mujer ¿por qué lloras? Ella les respondió: Es que arrebataron a mi Señor y no sé dónde lo colocaron. Habiendo dicho esto, se volvió y vio a Jesús de pie, sin saber, en tanto, que fuese Jesús. – Entonces Jesús le dice: Mujer, ¿porqué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que fuese el jardinero le dice: Señor, si fuiste tu quien lo arrebató, dime dónde lo colocaste y yo lo llevaré. – Jesús le dice: ¡María! Volviéndose ella luego le dice: Rabboni – que quiere decir: Mi Maestro. – Jesús le respondió: No me toques, porque aún no he subido al Padre; mas ve a encontrar a mis hermanos y diles de mi parte: Subo hacia mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Vino María Magdalena, para decir a los discípulos que había visto al Señor y que Él le había dicho estas cosas. (San Juan, Cap. XX, v. del 11 al 18).

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Causas de las miserias humanas

kardec26. Nos maravillamos de encontrar en la tierra tanta maldad y malas pasiones, tantas miserias y enfermedades de todas clases, y de esto sacamos en consecuencia que la especie humana es una triste cosa. Este juicio proviene del punto de vista limitado en que nos colocamos y que da una falsa idea del conjunto.

Es menester considerar que en la tierra no se ve toda la humanidad, sino una pequeña fracción de ella. En efecto, la especie humana comprende todos los seres dotados de razón que pueblan los innumerables mundos del universo; así, pues, ¿qué es la población de la tierra con respecto a la población total de estos mundos? Mucho menos que una aldea al lado de un grande imperio. La situación material y moral de la humanidad terrestre nada tiene de extraordinario si nos hacemos cargo del destino de la tierra y de la naturaleza de los que la habitan.

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