Sacrificios

allank669 – El uso de los sacrificios humanos data de la más remota antigüedad. ¿Cómo pudo el hombre ser inducido a creer que semejantes cosas pudiesen ser agradables a Dios?
– Primero, porque no comprendía a Dios como origen de toda bondad. En los pueblos primitivos, la materia se sobrepone al Espíritu; se entregan a los instintos de la brutalidad y es por eso que generalmente son crueles, porque el sentido moral no está aún desarrollado entre ellos. Además, los hombres primitivos debían creer naturalmente que una criatura animada tenía mucho más valor a los ojos de Dios que un cuerpo material. Esto fue lo que les indujo a inmolar en un principio animales y más tarde hombres, puesto que, según sus falsas creencias, pensaban que el valor del sacrificio estaba en relación con la importancia de la víctima. En la vida material, tal como la practicáis generalmente, si ofrecéis un regalo a alguien, lo elegís siempre de tanto más valor cuanta más simpatía y consideración queréis demostrar a la persona. Debía ocurrir lo mismo con los hombres ignorantes, en relación con Dios.

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Destrucción necesaria y destrucción abusiva

kardec728 – ¿La destrucción es una ley de la Naturaleza?
– Es preciso que todo se destruya para que renazca y sea regenerado, porque lo que llamáis destrucción no es más que una transformación, cuyo objeto es la renovación y mejoramiento de los seres vivientes.

– ¿El instinto de destrucción ha sido, pues, dado a los seres vivientes con miras providenciales?
– Las criaturas de Dios son los instrumentos de los cuales él se sirve para lograr sus fines.

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Buenos médiums

kardec197. Médiums formales: los que no se sirven de su facultad sino para el bien y para cosas verdaderamente útiles; creerían profanarla haciéndola servir para la satisfacción de los curiosos y de los indiferentes o para fruslerías.

Médium modestos: los que no se hacen ningún mérito de las comunicaciones que reciben por buenas que sean; se consideran como extraños a ellas, y no se creen al abrigo de las mistificaciones. Lejos de huir de los consejos desinteresados, los solicitan.

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Clara Rivier

allankClara Rivier era una joven de diez años, perteneciente a una familia de labradores de una aldea del Mediodía de Francia. Estaba completamente enferma desde los cuatro años. Durante su vida, no dejó escapar una sola, ni dio una sola señal de impaciencia. Aunque desprovista de instrucción, consolaba a su afligida familia, conversando de la vida futura y de la dicha que debía encontrar en ella.

Murió en septiembre de 1862, después de cuatro días de torturas y convulsiones, durante las cuales no cesó de rogar a Dios. “No temo la muerte -decía-, puesto que una vida de felicidad me está reservada después.” Decía también a su padre, que lloraba: “Consuélate, vendré a visitarte. Mi hora está próxima, lo siento. Cuando llegue, lo sabré y te lo advertiré antes.”

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Beneficios de la encarnación

kardecCon la reencarnación, desaparecen los preconceptos de razas y de castas, pues el mismo Espíritu puede volver a nacer rico o pobre, capitalista o proletario, jefe o subordinado, libre o esclavo, hombre o mujer. De todos los argumentos invocados contra la injusticia de la servidumbre y de la esclavitud, contra la sumisión de la mujer a la ley del más fuerte, no hay ninguno que prime, en lógica, al hecho material de la reencarnación.

Sí, pues, la reencarnación funda en una ley de la Naturaleza el principio de fraternidad universal, también funda en la misma ley el de la igualdad de los derechos sociales y, por consiguiente, el de la libertad. Tirad al hombre el Espíritu libre e independiente, sobreviviente a la materia, y haréis de él una simple máquina organizada, sin finalidad ni responsabilidad; sin otro freno que el de la ley civil y propia a ser explotada como un animal inteligente.

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Burdeos

kardec2Evocación.

Vengo con gusto a vuestro llamamiento, señora. Sí, tenéis razón, la turbación espiritista, por decirlo así, no ha existido para mí (esto respondía al pensamiento del médium): desterrado voluntariamente en vuestra tierra, donde yo tenía que echar la primera simiente formal de las grandes verdades que envuelven al mundo en este momento, he tenido siempre la conciencia de la patria, y me he hallado pronto en medio de mis hermanos.

P. Os doy las gracias por habernos hecho el favor de venir. Pero no hubiera creído que mi deseo de conversar con vos tuviese influencia alguna. Debe necesariamente haber una diferencia tan grande entre nosotros, que sólo lo pienso con respeto.

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Bendiciones y maldiciones

kardec557 – ¿La bendición y la maldición pueden atraer el bien o el mal sobre aquéllos a quienes les son lanzadas?

– Dios no escucha la maldición injusta, y el que la pronuncia es culpable ante sus ojos. Como tenemos dos genios opuestos, el bien y el mal, puede existir una influencia momentánea, hasta en la materia; pero esa influencia no ocurre sino por la voluntad de Dios y como añadidura de prueba para aquel que es objeto de ella.

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Ayúdate y el cielo te ayudará

kardec17. Pedid, y se os dará: buscad y hallaréis: llamad y se os abrirá – Porque todo el que pide recibe; y el que busca, halla; y al que llame, se le abrirá. ¿O quién de vosotros es el hombre, a quien si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra? -¿O si le pidiere un pez, por ventura le dará una serpiente? – Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos: ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará bienes a los que se los pidan? (San Mateo, cap. VII, y. de 7 a 11).

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Mensaje del Maestro Allan Kardec

allank“Hermanos congregados: habéis llegado al segundo período de vuestras incursiones en el campo de la verdad religiosa, del Cristianismo en su primitiva y celestial pureza. En el primero habéis estudiado; habéis observado; habéis podido nutrir vuestro entendimiento y vuestro corazón con las verdades que, como luminosos destellos del sol de las inteligencias, han despejado las nubes amontonadas en el cielo de vuestras convicciones, y con los sentimientos que nacen y se desarrollan en el purísimo calor de los dones y gracias del Altísimo. ¡Dichosos, vosotros, si sabéis aprovechar las riquezas sembradas a vuestro paso en el primer período de vuestros ensayos y estudios religiosos! Mas, habéis entrado en el segundo período, hermanos congregados, y vengo a haceros algunas indicaciones, que espero y os ruego no olvidéis.

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El ejemplo es el más poderoso agente de propagación

kardecVengo esta noche, mis amigos, a hablaros por algunos minutos. En la última sesión no respondí; estaba ocupado en otra parte. Nuestros trabajos como Espíritus son mucho más extensos de lo que podéis suponer y los instrumentos para trasmitir nuestros pensamientos no siempre están disponibles. Aún tengo algunos consejos para daros sobre la marcha que debéis seguir ante el público, con la intención de hacer progresar la obra a la que consagré mi vida corporal, y cuyo perfeccionamiento acompaño desde la erraticidad.

Lo que os aconsejo antes de más nada y sobre todo, es la tolerancia, el afecto, la simpatía de unos para con los otros y también para con los incrédulos. Cuando veis a un ciego en la calle, vuestro primer sentimiento es la compasión. Que sea así también para con vuestros hermanos cuyos ojos están cerrados y velados por las tinieblas de la ignorancia o de la incredulidad. Conmiseraos, en vez de censurarlos.

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Augusto Michel

allan-kardec-tratado5El Havre, marzo de 1863

Éste era un joven rico, amigo de tratarse bien, y que gozaba amplia y exclusivamente de la vida material. Aunque inteligente, la indiferencia por las cuestiones serias era el fondo de su carácter. Sin maldad, antes bueno que malo, era amado por sus compañeros de placer y buscado en la alta sociedad por sus cualidades de hombre de mundo. Sin haber hecho mal, no había hecho bien. Murió a consecuencia de la caída de su carruaje en el paseo. Evocado algunos días después de su muerte por un médium que le conocía indirectamente, dio sucesivamente las comunicaciones siguientes:

8 de marzo de 1863. “Estoy apenas separado de mi cuerpo, así es que difícilmente puedo hablaros. La terrible caída que ha hecho morir a mi cuerpo pone a mi espíritu en gran perturbación. Temo por lo que va a ser de mí, y esta incertidumbre es cruel. El horrible sufrimiento que mi cuerpo ha experimentado no es nada, comparándolo a la turbación en que estoy. Orad para que Dios me perdone. ¡Oh, qué dolor! ¡Oh, gracias, Dios mío! ¡Qué dolor! Adiós.”

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