¡Murió de frío!

Una tarde fui con mi amiga Herminia Guzmán a una casa de campo que posee en Carabanchel, sitio de preferencia, porque allí pasó su primera juventud con sus padres; allí se casó; allí sonrió a su primer hijo y allí derramó sus primeras lágrimas. Hoy Herminia, mujer muy buena, es profundamente desgraciada, a causa de su marido y de sus hijos, sin otra ventaja en medio de su desventura, que la de una posición adinerada. Suaviza sus amarguras la fe religiosa, esperándolo todo del amor y de la justicia divina.

Al llegar a la quinta, lo primero que hizo fue enseñarme la casa. Luego nos refugiamos en el gabinete que ella ocupara de soltera, donde me mostró retratos, poesías de sus compañeras de colegio, y por último una cajita de raso blanco, en cuya tapa había bordadas con seda azul estas palabras: «¡Murió de frío!». La caja contenía una flor seca y un rizo de cabellos rubios como el oro.

Leer más¡Murió de frío!

¡Una madre!

¡Qué dulce, qué hermoso título el de madre!… Me decía una señora, a la cual le dan tan bello nombre, a pesar de no pertenecer a ninguna congregación religiosa, ni haber faltado nunca a los deberes de toda mujer honrada. Margarita es madre… de los pobres, de los muchos desheredados que llegan a pedirle una limosna por amor de Dios y a contarle sus cuitas y penalidades.

-Sí, amiga mía -me decía Margarita-; ya sabes tú que mi destino ha sido bastante adverso; que las flores que yo he pisado se han convertido en cenizas; que las fuentes adonde he ido a calmar mi sed, se han agotado; que las almas buenas a quienes he pedido cariño, todas han sido ingratas para mí; pues bien, a pesar de tanta desventura, la felicidad me sonríe algunos momentos, cuando un desgraciado me dice:

Leer más¡Una madre!

¡Llorar por dejar la tierra!

Querida Prudencia: hace algún tiempo supe que un ser ignorante te había vaticinado tu desaparición de la Tierra dentro de un breve plazo, y tú que al recibir tal noticia lloraste amargamente pensando que pronto ibas a dejar tu envoltura material.

Hay un refrán que dice: “Ojos que no ven, corazón que no llora” y es verdad, yo escuché el relato de la predicación que te hicieron y del llanto que ésta te costó, y me sonreí, porque hay cosas que de oídas, sólo causan risa.

Leer más¡Llorar por dejar la tierra!

¡22 Años!

Dice un antiguo refrán que nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena; pues sabido es, según cuenta la tradición, que cuando la tempestad se desencadena, si evoca a dicha santa, el rayo se detiene en su carrera, y a pesar de hacer tan grandiosos beneficios, (según aseguran los creyentes) la humanidad se olvida de su consecuente protectora. Triste es decirlo, pero la raza humana es tan olvidadiza que todo lo relega al olvido; desde el milagro de la mística fábula, hasta los grandes principios de las escuelas filosóficas, en unión de sus innegables consuelos.

Nosotros somos los primeros que nos acostumbramos como los demás a vivir en medio de la luz, y no apreciamos como deberíamos, el inmenso bien que nos ha proporcionado el conocimiento del Espiritismo, y el que proporciona a los demás; necesitamos ver de muy cerca algún gran infortunio para apreciar todo el horror que hay en la sombra, y toda la felicidad que hay en la luz.

Leer más¡22 Años!

Flor de Lis

Conozco a una jovencita llamada Luisa, cuya historia es aún un libro en blanco. Hija de padres muy pobres, vive en medio de la más grande miseria; cinco hermanos menores la aturden a gritos, la molestan con sus exigencias y la hacen trabajar más de lo que puede.

Cuenta Luisa dieciséis años; trabaja en un taller de ropa blanca, ganando un escaso jornal, que lo entrega a sus padres, los que no pueden dar a su hija bonitos trajes y otras cosas que desea la niña para realzar las gracias de su juventud. Ayer me decía la madre de Luisa, casi llorando:

Leer másFlor de Lis

La unidad religiosa

(No hay más que un Dios)

Ha tiempo que he buscado con incesante anhelo
al Dios de la justicia, al Dios de la verdad;
al Ser Omnipotente, sin límite y sin velo,
aquel que fue increado, y que es la eternidad.

El alma de los mundos, el fuego de la idea,
la esencia de la vida, el germen del amor,
la fuente inagotable, la luminosa tea
que con su luz esparce eterno resplandor.

Leer másLa unidad religiosa

Los mundos habitados

¿Están habitados todos los mundos que circulan en el espacio?. ¡Sí! Y el hombre de la Tierra está muy lejos de ser el primero en inteligencia, en bondad y en perfección como él presume. Sin embargo hay hombres que se creen bastante autorizados para aseverar que este pequeño globo es el único que tiene el privilegio exclusivo de ser habitado por seres racionales. ¡Qué orgullo y qué vanidad! Creen que Dios ha creado el Universo para ellos solos.

Dios ha poblado los mundos de seres vivientes, que concurren todos al objeto final de la providencia. Creer que los seres vivientes están limitados al punto del Universo que habitamos, sería poner en duda la sabiduría de Dios que nada ha hecho inútil.

Leer másLos mundos habitados

La caridad

-¡Qué madrugador te has vuelto, muchacho! No dejas descansar a nadie en la casa. ¿No sabes que una de las obras de caridad es no molestar al que duerme?

-¡Ah! ¿También la caridad se mezcla en esas pequeñeces?

-No son tan pequeñeces como tú crees; ¿Te parece que es poco molesto quitarle a uno el sueño, sin necesidad? Se debe respetar el descanso de todos, y no porque tú te empeñes en madrugar, has de obligar a los demás a que abandonen su lecho antes de lo acostumbrado.

Leer másLa caridad

Gemidos y plegarias

Las promesas del mundo son vanas,
humo leve su gloria y placer,
olvidemos sus pompas livianas
y pensemos que Dios solo es fiel.

El amor de la tierra se pierde,
la amistad es mezquina interés,
¡oh mortal! Que tu mente recuerde siempre,
siempre, que Dios solo es fiel.

Solo en Dios hay piedad infinita,
solo en Dios hay verdad,
solo en Él, su palabra sublime es bendita,
alabemos a Dios siempre fiel.

Leer másGemidos y plegarias

El espiritismo racionalista

No nos cansaremos nunca de repetirlo: creemos que el Espiritismo racionalista es la escuela más adelantada de nuestros días; pero como no hay rosas sin espinas, el fanatismo, el formulismo y malhadadas preocupaciones, convierten en algunas localidades, nuestra hermosa y racional doctrina en una farsa ridícula; y por lo mismo que amamos el progreso, por lo muchísimo que deseamos el adelanto y el engrandecimiento del Espiritismo, ponemos el dedo en la llaga: denunciamos el hecho y reclamamos el correctivo. Los pequeños grupos pueden ser muy útiles si están bien dirigidos, pero inútiles y lo peor es perjudiciales si no tienen una dirección acertada.

Leer másEl espiritismo racionalista

¡No hay tiempo!

Aunque por esta vez no he podido crearme un hogar propio, mi misma soledad me ha obligado a formar parte sucesivamente de varias familias desheredadas, y sé cómo viven los esclavos de la desventura humana.

He visto a una niña, hija de una pobre viuda, guardar cuidadosamente una botitas que le regalaron, y no ponérselas más que los domingos, y cuando llegaba el día festivo, Lola se lavaba todo su cuerpecito con la más inocente alegría: se ponía unas medias muy finas y sus botitas de piel sin teñir, y era curioso ver cómo la niña se miraba los pies con la más profunda atención, andando muy despacio, y si alguien le preguntaba por qué no andaba más de prisa, contestaba sonriéndose que era por temor de romperse las botas y no poder ir con su mamá a la capilla. Esto, como es fácil comprender, revela una gran miseria.

Leer más¡No hay tiempo!

Los juguetes

¿Qué son los juguetes? Alhajillas curiosas y de poco valor, que sirven para entretenimiento de los niños. De este modo han calificado los hombres formales a esa caterva dé objetos que llenan los escaparates de las quincallerías; pues sabido es que en esas tiendas de gran lujo donde se encuentran maravillas del arte para adornar salones y gabinetes, hay también, en abundancia, toda clase de juguetes, colocados con gusto artístico en los aparadores, donde se ven casas en miniatura, desde la cocina hasta la alcoba, desde el comedor hasta el salón de recepciones, ocupando todas las piezas las muñecas correspondientes y los muebles propios de cada habitación.

Leer másLos juguetes