Inteligencia e instinto

71 – ¿La inteligencia es un atributo del principio vital?

– No, puesto que las plantas viven y no piensan; tan solo tienen vida orgánica. La inteligencia y la materia son independientes, pues un cuerpo puede vivir sin inteligencia; pero ésta sólo puede manifestarse por medio de los órganos materiales, y es necesaria la unión con el espíritu para dar inteligencia a la materia animalizada. Seguir leyendo “Inteligencia e instinto”

Se conoce al cristiano por sus obras

16. “Los que me dicen: Señor, Señor, no entrarán todos en el reino de los cielos, mas sólo aquel que hace la voluntad de mi padre, que está en los cielos”.

Escuchad estas palabras del Maestro, todos los que rechazáis la doctrina espiritista como una obra del demonio. Abrid vuestros oídos; el momento de escuchar ha llegado. ¿Basta llevar la librea del Señor para ser un fiel servidor? ¿Basta decir: “Soy cristiano”, para seguir a Cristo?

Buscad a los buenos cristianos y los encontraréis en sus obras. Seguir leyendo “Se conoce al cristiano por sus obras”

La vida y la muerte

68 – ¿Cuál es la causa de la muerte de los seres orgánicos?

– El agotamiento de los órganos.

– ¿Podría compararse la muerte a la cesación del movimiento de determinada máquina desorganizada?

– Sí; si la máquina está mal montada, la actividad cesa; y si está malo el cuerpo, la vida se extingue. Seguir leyendo “La vida y la muerte”

La muerte del justo

Enseguida de la primera evocación del Sr. Sanson, hecha en la sociedad de París, un espíritu dio, bajo este título, la comunicación siguiente:

“La muerte del hombre de quien os ocupáis en este momento, ha sido la del justo. Como el día sucede naturalmente al alba, la vida espiritual ha sucedido para él a la vida terrestre, sin sacudidas, sin amargura, y su último suspiro se ha exhalado en un himno de reconocimiento y de amor…  ¡Cuán pocos atraviesan así este rudo pasaje!, ¡Cuán pocos después de la embriaguez y las esperanzas perdidas de la vida, consiguen la paz del ritmo, armonioso de las esferas!.  Seguir leyendo “La muerte del justo”

La levadura de los fariseos

49. – Y pasando sus discípulos a la otra ribera, se olvidaron de llevar consigo los panes. – Jesús les dijo: Tened cuidado de guardaros de la levadura de los fariseos y de los saduceos. – Más ellos pensaban y decían entre sí: es porque no trajimos pan. Pero Jesús conociéndoles dijo: Hombres de poca fe, ¿por qué conversáis entre vosotros que no tenéis pan? ¿No comprendéis aún, ni os acordáis que cinco panes bastaron para cinco mil hombres y cuántas cestas recogisteis? – ¿Cómo es que no comprendéis que no era de pan que os hablaba, cuando os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces, ellos comprendieron que no había dicho que se guardasen de la levadura que se coloca en el pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. (San Mateo, Cap. XVI, v. del 5 al 12). Seguir leyendo “La levadura de los fariseos”

La nueva era

9. Dios es único, y Moisés el espíritu que Dios envió en misión para darle a conocer, no sólo a los hebreos sino a los pueblos paganos. El pueblo hebreo, fue el instrumento del que Dios se valió para hacer su revelación por medio de Moisés y los profetas, pues las vicisitudes de este pueblo eran a propósito para impresionar y rasgar el velo que ocultaba a  los hombres la divinidad.

Los mandamientos de Dios dados por Moisés envuelven el germen de la más alta moral cristiana; los comentarios de la Biblia restringían el sentido, porque puesta en obra en toda su pureza, no se hubiera comprendido; pero los diez mandamientos de Dios no dejaron por esto de ser el frontispicio brillante, como el faro que debía iluminar a la humanidad en el camino que tenía que recorrer. Seguir leyendo “La nueva era”

La justicia de las angustias

Solamente en la vida futura pueden efectuarse las compensaciones que Jesús promete a los afligidos de la Tierra. Sin la certeza del futuro, estas máximas serían un absurdo; mas todavía: serían un cebo.

A pesar de esa certeza, difícilmente se comprende la conveniencia de sufrir para ser feliz. ¡Eh!, dicen, para que se tenga mayor mérito. Pero, entonces, pregúntese: ¿por qué sufren unos más que otros? ¿Por qué nacen unos en la miseria y otros en la abundancia, sin haber hecho ninguna cosa que justifique esas posiciones? ¿Por qué unos no consiguen nada, mientras que a otros todo les parece sonreír? Seguir leyendo “La justicia de las angustias”

Facultades morales e intelectuales del hombre

361. ¿De dónde vienen al hombre las buenas o malas cualidades morales?

«Son las del espíritu que en él está encarnado. Mientras más puro es, más dado al bien es el hombre».

– ¿Parece que resulta de esto que el hombre de bien es la encarnación de un espíritu bueno, y la de uno malo el hombre vicioso?

«Sí; pero di mejor un espíritu imperfecto, pues de otro modo podría creerse en espíritus que son siempre malos, a los que vosotros llamáis demonios». Seguir leyendo “Facultades morales e intelectuales del hombre”

Juan Reynaud

Sociedad Espiritista de París. Comunicación espontánea.

“Amigos míos, ¡qué magnífica es esta nueva vida!, ¡Semejante a un torrente luminoso, lo infinito arrastra en su curso inmenso a las almas embriagadas!. Después de la ruptura de los lazos carnales, mis ojos han abrazado los nuevos horizontes que me rodean, gozo de las espléndidas maravillas de lo infinito. He pasado de las sombras de la materia a la aurora resplandeciente que anuncia al Todopoderoso. Me he salvado, no por el mérito de mis obras, sino por el conocimiento del principio eterno que me ha hecho evitar los lunares, impresos por la ignorancia a la pobre Humanidad. Seguir leyendo “Juan Reynaud”

La Srta. Emma

Fue ésta una joven que murió a consecuencia de un accidente causado por el fuego, y después de crueles sufrimientos. Alguien se propuso pedir su evocación a la Sociedad Espiritista de París, cuando se presentó espontáneamente el 31 de julio de 1863, poco tiempo después de su muerte.

“Heme aquí, pues, todavía en el teatro del mundo, a mí, que me creía enterrada para siempre con mi velo de inocencia y de juventud. El fuego de la Tierra me salvaba del fuego del infierno. Así pensaba en mi fe católica. Seguir leyendo “La Srta. Emma”

El mayor mandamiento

1. Más los fariseos cuando oyeron que había hecho callar a los Saduceos, se juntaron en consejo. – Y le preguntó uno de ellos que era doctor de la ley, tentándole: Maestro: ¿Cuál es el grande mandamiento en la ley? – Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo corazón, y de toda tu alma y de todo tu entendimiento. – Este es el mayor y el primer mandamiento.-Y el segundo, semejante es a éste. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (San Mateo, cap. XXIII, v. 34 a 40). Seguir leyendo “El mayor mandamiento”

Igualdad natural

803 – ¿Todos los hombres son iguales ante Dios?

– Sí; todos tienden a un mismo fin, y Dios ha hecho sus leyes para todos. Con frecuencia, decís: El sol sale para todos. Con eso decís una verdad más grande y general de lo que creéis.

Todos los hombres están sometidos a las mismas leyes de la Naturaleza. Todos nacen con la misma debilidad y están sujetos a los mismos dolores, y el cuerpo del rico se destruye lo mismo que el del pobre. Seguir leyendo “Igualdad natural”

La existencia previa del alma

Sin la existencia previa del alma, la doctrina del pecado original no sería solamente inconciliable con la justicia de Dios, que tornaría a todos los hombres responsables por la falta de uno solo, sería también un disparate, y tan menos justificable como, según esa doctrina, el alma no existía en la época a que se pretende hacer que su responsabilidad se remonte.

Con la existencia previa, el hombre trae, al renacer, el embrión de sus imperfecciones, de los defectos de que no se corrigió y que se traducen por los instintos naturales y por las inclinaciones para tal o cual vicio. Seguir leyendo “La existencia previa del alma”

Fernando Bertin

Un médium, habitante en El Havre, evocó el espíritu de una persona que le era conocida. Este espíritu respondió:

“Quiero comunicarme, pero no puedo vencer el obstáculo que hay entre nosotros. Me veo obligado a dejar que se os acerquen esos desgraciados que sufren.”

Recibió entonces espontáneamente la comunicación siguiente:

“¡Estoy en un horroroso abismo! Ayudadme… ¡Oh, Dios mío! ¿Quién me sacará de esta sima?… ¿Quién alargará una mano caritativa al desgraciado que ha sido tragado por el mar?… La noche es tan negra, que tengo miedo… Seguir leyendo “Fernando Bertin”

Los obreros del señor

5. Tocáis el tiempo del cumplimiento de las cosas anunciadas para la transformación de la humanidad; ¡felices serán los que hayan trabajado en el campo del Señor con desinterés y sin otro móvil que la caridad! Los jornales de trabajo serán pagados al céntuplo de lo que hayan esperado. ¡Felices los que habrán dicho a sus hermanos: “Hermanos, trabajemos juntos y unamos nuestros esfuerzos, a fin de que el Señor, cuando llegue, encuentre la obra concluida”, porque el Señor Les dirá: “Venid a mí, vosotros que sois buenos servidores, vosotros que habéis hecho callar vuestros celos y vuestras discordias para no dejar la obra en sufrimiento!” Seguir leyendo “Los obreros del señor”

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