El adolescente y el suicidio

No consiguiendo la autoidentificación mediante el proceso de educación a que se encuentra sometido, o portador de un disturbio psicótico maniacodepresivo que no consiguió superar, o experimentando frustraciones derivado de conflictos íntimos, el adolescente inmaduro opta por la solución adversa del suicidio.

Sin estructura emocional para enfrentar los imperativos psicosociales, o incluso los desafíos de los relacionamientos interpersonales, o aturdido por las secuelas de las drogas adictivas, o empujado al plano secundario en el hogar, el adolescente parece no encontrar camino que deba ser recorrido, cayendo en el suicidio infame, de consecuencias,infelizmente imprevisibles y aterradoras.

Ignorando la realidad de la vida en su magnitud y profundidad, procura solucionar los problemas normales, pertinentes a su crecimiento, de la manera más absurda, que es la búsqueda de la muerte, en cuyo campo resurge vivo, ahora bajo la carga insoportable de la situación elegida para huir, del combate, que lo elevaría al estadio superior de conocimiento y de autorrealización.

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El adolescente y el peligro del SIDA

La adolescencia es la hermosa fase de la existencia física, en la cual el sueño y la fantasía se dan las manos, en la búsqueda delo fantástico y de lo maravilloso.  

Rica de inexperiencia, el suyo es el campo de la investigación, de la vivencia y mediante esos comportamientos el joven adquiere madurez, descubre el mundo y aprende a discernir entre aquello que debe o no hacer.

Cada error le enseña a corregirse y a adquirir capacidad para el futuro acierto, desde que se encuentre lleno de ideas de legítimo interés por el aprendizaje. Sus parámetros se renuevan con mucha frecuencia, porque la ilusión de un momento se transforma en realidad en otro, así impulsándolo a nuevas tentativas. Descubriendo la propia sexualidad y la de su prójimo, la curiosidad le puebla el universo de la mente y los deseos estallan en el cuerpo en forma de ansiedad, a veces mal contenida.

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El adolescente y el problema de las drogas

Entre los impedimentos para la autoidentificación, en el periodo de la adolescencia, se destaca el rechazo. Caracterizado por el abandono a que se siente relegado el joven en el hogar, ese estigma lo acompaña en la escuela, en el grupo social, en todas partes, volviéndolo amargado como infeliz. 

Sintiéndose imposibilitado de autorrealizarse, el adolescente, que viene de una infancia de desprecio, huye para dentro de si mismo, rebelándose contra la vida, que es la proyección inconsciente de la familia desestructurada, contra todos, lo que es una verdadera desdicha. De ahí al desequilibrio, en la desarmonía psicológica en que se encuentra, es un paso.

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El adolescente y los trastornos sexuales

En la fase del desarrollo orgánico del joven, la glándula hipofisiaria desempeña un papel preponderante a fin de que ocurra el crecimiento en la pubertad. Esa glándula se encuentra localizada en la base del cerebro, a él uniéndose por intermedio de fibras nerviosas.

Por ocasión de la madurez de las células que constituyen el hipotálamo, que es un centro nervioso regulador del equilibrio, señales específicas son dirigidas a la glándula hipofisiaria para que sean liberados las hormonas que se encuentran inhibidas. Esa liberación produce un inmediato efecto en la mayoría de las glándulas del sistema endocrino, tales la tiroides, la epífisis, la adrenal, los testículos, los ovarios, que se encargan de producir sus hormonas, tales los andrógenos, que son masculinizantes, los estrógenos, que son feminilizantes, las progestinas, específicas para proporcionar el embarazo, que desempeñan papel fundamental en el crecimiento y en el desarrollo del sexo.

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El embarazo en la adolescencia

El embarazo en la adolescencia es uno de los grandes problemas-desafío de la actualidad, debido al número creciente de jóvenes sin preparación para la maternidad, que se deparan en situación de veras perturbadora, generando grave compromiso social.

Dominados por la curiosidad y picados por una bien urdida estimulación precoz, que faculta la promiscuidad de los relacionamientos, los adolescentes fácilmente se entregan a las experiencias sexuales sin ninguna preparación psicológica, menos aun responsabilidad de naturaleza moral.

Desconocimiento de los factores propicios de la fecundación y sin ninguna orientación cultural en torno al intercambio sexual, se permiten el trato de esa naturaleza con ansiedad y bajo conflictos, teniendo que enfrentar el gravamen de la concepción fetal. Al darse cuenta de la ocurrencia inesperada, recorren a trabajos peligrosos, a personas inescrupulosas, casi siempre interesadas en la explotación de la ignorancia, y culminan en la ejecución del crimen cobarde del aborto clandestino, con todos los riesgos resultado de esa actitud cruel.

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El adolescente y los fenómenos psíquicos

En la infancia, porque aun en fase complementaria de la reencarnación, el Espíritu disfruta relativa libertad, que le permite más amplio contacto con la realidad causal, aquella al respecto del mundo de donde procede. Ese lugar permanece accesible a su tránsito, y las impresiones más fuertes que de él son llevadas se exteriorizan por el cuerpo físico.

Eclosionan, entonces, en esa oportunidad, los fenómenos paranormales, proporcionando las facultades de la clarividencia y de la clariaudiencia, particularmente, y, bajo más directa inducción de los Espíritus desencarnados, otras manifestaciones de naturaleza mediúmnica propiamente dichas.

No obstante, bajo la protección de los Guías Espirituales, el niño permanece vinculado a la vida plena, tornándose instrumento dócil de comunicaciones medianímicas, incluso que, de forma inconsciente, lo que le causa, en determinadas situaciones, recelos y desequilibrios comprensibles.

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El adolescente y la religión

La religión desempeña un papel importante en la formación moral y cultural del adolescente, por propiciarle la visión de la inmortalidad, dilatándole la comprensión en torno de la realidad de la vida y de sus objetivos esenciales.

La religión es portadora de significativa contribución ética y espiritual en el desarrollo del carácter y en la afirmación de la personalidad del joven en desarrollo. A través de sus postulados básicos, el alumno en ella aspira la consciencia de si y el comienzo de la madurez de los valores significativos, que se le incorporarán, en definitiva, estableciéndole paradigmas de comportamiento para toda la existencia. Incluso cuando, en la fase adulta, por esta o aquella razón, la religión es contestada, o colocada en un plano secundario, o incluso combatida, en las bases del inconsciente permanecen sus paradigmas que, de una u otra forma, conducen al individuo en los momentos de decisión significativa o cuando necesita cambiar de rumbo, resurgiendo informaciones archivadas que contribuirán para la decisión más feliz.

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El perdón en el proceso de evolución del adolescente

En la transición de la adolescencia, el joven saludable es muy susceptible de cambios de comportamientos y de actitudes mentales. Raramente los resentimientos se le hacen profundos, produciendo surcos perturbadores que se transforman en conflictos para el futuro, porque todo parece acontecer con rapidez, cediendo, un hecho, lugar a otro más reciente, de esa forma, no fijándose mucho las impresiones negativas, excepto aquellas que se repiten o que le causan choque, estupor o castración psicológica. De ese modo, las ocurrencias desagradables pueden ser superadas con relativa facilidad, desde que haya substitutos para las mismas, disminuyendo las impresiones de descontento y malestar.

Formando la personalidad y definiéndose en la elección de lo que le agrada aceptar o rechazar, el perdón asume un papel de importancia en su día a día, abriéndole posibilidades para los relacionamientos felices. Hay, naturalmente, excepciones, cuando se trata de personalidades psicópatas, temperamentos inestables y vengativos, que acumulan el residuo del resentimiento en vez de reunir las experiencias positivas y sustituir aquellos otros que son de naturaleza desagradable.

El perdón a los errores ajenos representa comienzo de madurez en el joven, que se revela tolerante, comprensivo, dando a los otros el derecho de equivocarse y abriendo espacio para el auto-perdón.

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El reconocimiento del amar al prójimo en la adolescencia

El despertar del sentimiento del amor en la adolescencia es siempre enriquecedor.

Una poesía nueva toma cuenta de la existencia y todas las cosas se tornan coloridas, ofreciendo impresiones antes no percibidas, que se transforman en fuente de inspiración para las definiciones de actitudes, y proseguimiento de aquellas que ya se incorporaron a su perfil humano y a su identidad con relación a la vida.

La aceptación por el grupo social, lo imita, para permanecer desarrollando sus tendencias, que son elegidas conforme la capacidad misma de amar al prójimo y sentir cuanto podrá contribuir en favor de mejores días, y más dignas realizaciones que estén a su alcance. En ese momento, hay el descubrimiento de la necesidad del inter-relacionamiento personal, escogiendo mejor los individuos con los cuales debe convivir y crecer, permitiéndose envolver por aquellos que provocan mayor empatía y se le tornan ejemplo por la riqueza de valores morales y culturales de que se hacen portadores.

El sexo experimenta más saludable orientación, dejando de ser dirigido por los impulsos del instinto, para ser imitado por el sentimiento de la afectividad. El prójimo ya no se le presenta como extraño, el ser distante, sino la persona más cerca de él sea por el sentimiento de fraternidad, sea por el compañerismo, volviéndose miembro de su clan, cuya presencia y afectividad lo compensan emocionalmente.

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Autorrealización del adolescente a través del amor

El amor es siempre el alimento esencial de la vida. En todos los periodos de la existencia física y espiritual de la criatura humana, constituye el estímulo y la sustentación de los objetivos ennoblecedores, facultando alegría y proponiendo metas elevadas para ser alcanzadas.

En la infancia y en la adolescencia, representa el más valioso vehículo de ayuda al desarrollo del ser en formación. Su poderoso impulso da la vida significado y, en ese periodo inicial de la existencia planetaria, es responsable por el equilibrio del desarrollo emocional y vital.

Aunque se sepa que en un cuerpo joven se encuentra un Espíritu maduro o iniciante en las actividades de la evolución, en cada reencarnación o adormecimiento de sus potencialidades psíquicas y emocionales le proporciona el despertar del Dios interno que en él tiene, bien como de los inagotables recursos que proceden del Creador y deben encontrar campo para desarrollarse.

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