No solo justicia

“Todos los Espíritus tienden a la perfección y Dios les provee los medios de obtenerla mediante las pruebas de la vida corporal. Pero, en su justicia, les reserva que cumplan en nuevas existencias lo que no pudieron hacer o perfeccionar en una primera prueba.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS (Comentarios de ALLAN KARDEC a la respuesta 171)

– “¡Valle de lágrimas!” – exclaman corazones en tormento.

– “¡Región de tinieblas y desespero!” – proponen sufridores de diversos matices.

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Sobre las sociedades espiritistas XXIII

El silencio y el recogimiento son condiciones esenciales para todas las comunicaciones formales. Nunca obtendréis esto de aquellos que solo sean atraídos a vuestras reuniones por la curiosidad: obligad, pues, a los curiosos que vayan a divertirse a otra parte, porque su distracción sería una causa de turbación.

No debéis tolerar ninguna conversación cuando se pregunta a los Espíritus. Algunas veces tenéis comunicaciones que existen réplicas formales por vuestra parte, y respuestas que no lo son menos de parte de los Espíritus evocados, que experimentan, creedlo bien, descontento por los cuchicheos continuos de ciertos asistentes; de aquí viene que nada hay completo ni verdaderamente formal; el médium que escribe, experimenta también distracciones muy perniciosas para su ministerio.

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Vida y valores (El tiempo libre que nos falta)

Hay una ley de la naturaleza que nos ajusta perfectamente en la relación con el trabajo. Esa ley se llama Ley del Reposo. Existe. Existe una ley del Reposo. Ley Divina. Una vez que Dios nos dio un cuerpo físico, capaz de sufrir con el pasar del tiempo, capaz de agotarse con nuestras actividades más densas, más rusticas, o con el pasar del tiempo, Él nos dotó de recursos de recomposición de ese cuerpo. Pero, para que esos recursos de recomposición se establezcan y den frutos, será necesario que colaboremos para eso.

La Ley del Reposo, que encontramos en un libro muy interesante, que es El libro de los Espíritus, de Allan Kardec, ese trabajo que Dios desea que realicemos, tiene como respaldo ese descanso que Él espera que tengamos. Todas las veces que trabajamos excesivamente o que trabajamos mucho, durante algún tiempo, el organismo va resintiéndose. El desgaste nos va llevando a un estado de cansancio, a veces de irritabilidad, que hace que se llama internacionalmente de estrés.

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En el tesoro de las horas

Amigos míos, en nuestras reuniones del Espiritismo Evangélico, no nos olvidemos de la buena voluntad y de la cooperación.

Quince minutos de amparo fraternal, a través de la conversación educativa, representa un valioso tiempo en la construcción del bien.

Los orientadores de la Vida Mayor no se expresan junto a nosotros exclusivamente a través de la máquina mediúmnica, especializada en sus funciones técnicas. Más que eso, se aproximan a nuestra expresión verbal y toman la palabra por hilo de transmisión de enseñanzas preciosas, o por vehículo de medicación eficiente a los que nos acompañan, deteniendo problemas más asfixiantes que los nuestros.

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Pesimismo nunca

Cuando iniciamos el día siempre tenemos que enfrentarnos a todo con ánimo. Observamos sin duda que cuando hay un carácter pesimista, todo cuesta mucho más de llevar, y eso sucede porque vamos cargados de pesimismo y de mala gana, y por esa razón todo cuesta mucho más. Y en el trascurso de nuestra vida, todo depende de nuestro ánimo, de nuestra forma de llevar las cosas, por eso es importante que seamos siempre optimistas y que cada día continuamos siempre con buen ánimo y confianza en el porvenir, refugiándonos en la oración elevada y con todo esto veremos que nuestra vida va en mejor rumbo.

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Extraño culto

– ¿Hola, paseando?

– Si, voy a visitar a mi hijo.

– ¡¿Cómo?! ¡Pero él no murió?!

– Voy al cementerio…

Este diálogo surrealista ocurre con frecuencia. Las personas se disponen a visitar a los muertos en el cementerio. Llevan flores y cuidan con mucho cariño de la tumba, la “última morada”.

Determinados cultos religiosos llegan a orientar a sus profesantes en el sentido de llevarles alimentos. Y hay la tradicional quema de velas, para “iluminar los caminos del más allá”.

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Los siete egos

En la hora más silente de la noche, mientras estaba yo acostado y dormitando, mis siete egos sentáronse en rueda a conversar en susurros, en estos términos:

Primer Ego: -He vivido aquí, en este loco, todos estos años, y no he hecho otra cosa que renovar sus penas de día y reavivar su tristeza de noche. No puedo soportar más mi destino, y me rebelo.

Segundo Ego: -Hermano, es mejor tu destino que el mío, pues me ha tocado ser el ego alegre de este loco. Río cuando está alegre y canto sus horas de dicha, y con pies alados danzo sus más alegres pensamientos. Soy yo quien se rebela contra tan fatigante existencia.

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Sobre las sociedades espiritistas XXII

Me habéis preguntado si la multiplicidad de grupos en una misma localidad, podría engendrar rivalidades sensibles para la doctrina. A esto os responderé que los están imbuidos de los verdaderos principios de esta doctrina, miran como hermanos a todos los espiritistas y no como rivales; los que mirasen a las otras reuniones con celos, probarían que hay entre ellos una segunda intención de interés o de amor propio, y que no están guiados por el amor a la verdad. Os aseguro que si estas personas estuviesen entre vosotros, pronto sembrarían la turbación y la desunión.

El verdadero Espiritismo tiene por divisa la benevolencia y la caridad; excluye toda rivalidad que no sea el bien que puede hacerse; todos los grupos que se inscriban bajo su estandarte podrán darse la mano como buenos vecinos, que no son menos amigos aun cuando no habiten una misma casa.

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Yo protesto

Lamentablemente, la libertad es una conquista que no todos los seres humanos comprenden. Algunos sectores de la sociedad la confunden con el libertinaje, el permiso que les da el derecho a la falta de respeto a todo cuanto les perturba o les impone disciplina moral. Cada día acompañamos la perversión de las costumbres y los atentados de variada orden, utilizados insensatamente por esos libertinos escudados en el derecho que niegan a los demás.

No hace mucho, en nombre de la cultura, vimos exhibirse desnudo a un hombre en el Museo de Arte Moderno de São Paulo, que se dispuso permitirse palpar por niños en nombre de la libertad. Otras exposiciones perversas fueron presentadas en Porto Alegre y en Belo Horizonte, en nombre del arte, en espectáculos obscenos y de bajo tenor moral, en una presentación psicopatológica, exaltada por los mismos representantes del llamado progreso cultural. Hace pocos días, en São Paulo, en el desfile de Carnaval, la Escuela de Samba Gaviões da Fiel exhibió un cuadro horripilante, ironizando a Jesús, que era presentado semidesnudo, golpeado por Satanás, que lo martirizaba con un tridente, matándolo, mientras calaveras bailaban samba a su alrededor.

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