La Pena de Talión

moisesA primera vista puede parecer que justicia y misericordia sean virtudes antagónicas, que se excluyan recíprocamente. De ahí la razón de que muchos no comprenden cómo puede Dios ejercerlas, sin que una precise ser anulada para que la otra prevalezca. Todo, entretanto, se esclarece cuando nos acordamos de que las buenas cualidades morales son hijas del Amor y que este sentimiento sublime siempre encuentra medios de armonizarlas. Si no, veamos: La Justicia exige que toda infracción a la Ley sea castigada, y desde el origen de los tiempos eso ha ocurrido, infaliblemente. Además, todos los grandes misioneros religiosos que han venido a la Tierra, inspirados por lo Alto, establecieron en sus códigos la pena de talión, es decir, castigo igual a la culpa.

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Heliotropismo Espiritual

mas_allaComo se sabe, los grandes exponentes de las artes jamás se dieron por satisfechos con aquello que consiguieron realizar, aunque, no obstante, sus producciones fuesen verdaderas obras primas; los científicos, de la misma forma, realizaron permanentemente renovados esfuerzos para perfeccionar todo cuanto existe al servicio del confort y del bienestar de la Humanidad, fenómeno ese que prueba la insaciedad del espíritu en sus anhelos de gloria y de progreso. Incluso ente las criaturas comunes, que nada tienen de geniales, ¿existirá quien no sienta, latente, dentro de sí, ese deseo, siempre insatisfecho, de aprender, de conocer cosas nuevas, de ampliar la esfera de sus conocimientos, de dominar los misterios de la naturaleza, de recorrer, uno por uno, todos los ángulos de las artes y de las ciencias?

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El Asesinato

moisesEn pleno siglo XX, existen hombres que aún defienden con ardor la pena capital para ciertos criminales y, en varios casos, el derecho de matar. Normalmente, argumentan que el sexto mandamiento no puede ser interpretado en sentido absoluto, ya que el mismo Dios habría constituido una serie de circunstancias y de motivos en que el asesinato sería no solamente lícito, sino hasta aconsejable o necesario. Surgen, entonces, citaciones del Antiguo Testamento, como las siguientes: “Si algún buey cornea a un hombre o a una mujer, y mueren, el buey será sacrificado, y no se comerán sus carnes; el dueño del buey, con todo, será inocente. Pero si el dueño era conocedor de eso y no lo encerró, matando a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado y también su dueño morirá.”

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La Ley de destrucción

tumuloAunque nos cueste comprenderlo, la destrucción también es una ley de la naturaleza, cumpliendo un sabio designio providencial. Ya fue dicho que la vida orgánica es indispensable para la evolución de los seres, y de ahí haber establecido Dios las leyes de reproducción y de conservación con el fin de, por medio de ellas, asegurar el desarrollo del principio inteligente que en ellos se procesa. Pues bien, la ley de destrucción es, por así decirlo, el complemento del proceso evolutivo, ya que es preciso morir para renacer y pasar por millares de metamorfosis, animando formas corporales gradualmente más perfeccionadas, y es de ese modo que, paralelamente, los seres van pasando por estados de conciencia cada vez más lúcidos, hasta alcanzar, en la especie humana, el reinado de la Razón. De este modo, en último análisis, “la destrucción no es más que una transformación que tiene por finalidad la renovación y la mejoría de los seres vivos.”

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La Búsqueda del Bienestar

inmoralPregunta nº 719 de “El Libro de los Espíritus”, de Kardec: “¿Es reprobable que el hombre busque su bienestar? Respuesta de las voces de lo Alto: “El bienestar es un deseo natural. Dios sólo prohíbe el abuso, porque este es contrario a la conservación. Él no considera que sea un delito buscar el bienestar, si este bienestar no se adquiere a expensas de otros y si no debilita ni vuestras energías morales ni vuestras fuerzas físicas.”

Esta es una enseñanza que contesta fundamentalmente a la concepción absurda y hasta cierto punto blasfema, que corre en ciertos medios religiosos, de que, “el hombre nace en este mundo para sufrir, a fin de hacerse merecedor de suaves recompensas en el cielo.”

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La Ley de Conservación

rodolfoEl instinto de conservación, por ser una de las manifestaciones de la ley natural, es inherente a todos los seres vivos. Siendo maquinal entre los especimenes situados en los primeros peldaños de la escala evolutiva, se va desarrollando a medida que los seres animan organismos más complejos y mejor dotados, volviéndose en el reino hominal, inteligente y con razonamiento.

Siendo la vida orgánica absolutamente necesaria para el perfeccionamiento de los seres, Dios siempre les facilitó los medios de conservarla, haciendo que la tierra produjese cuanto fuese suficiente para el mantenimiento de todos los que la habitan. Siendo, entretanto, que, si las criaturas tuviesen que usar los frutos de la tierra sólo en función de su utilidad, la ley de conservación no se cumpliría, Dios tuvo a bien imprimir en ese acto el atractivo del placer, dando a cada cosa un sabor especial que les estimulase el apetito.

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Celibato, Poligamia y Matrimonio Monógamo

Salud_sexual¿Cuál de esos tres estados es el más conforme con la Ley de Dios? A la luz del Espiritismo, si se adopta para escapar a las fatigas y responsabilidades de la familia, el celibato la contraría totalmente, pues revela un gran egoísmo. En cuanto al celibato de religiosos (practicado, además, desde la más remota antigüedad, entre persas y babilónicos, monjes budistas e iniciados esenios, etc.), conservado en nuestros días como una disciplina en el seno de la Iglesia Católica Romana, tanto en sus órdenes masculinas como femeninas, no hay cómo dejar de reconocer que fue, es y será, siempre, muy meritorio, siempre que, renunciando a las satisfacciones y al bienestar doméstico, la soltería alimente el sincero propósito de servir mejor a la colectividad.

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El Aborto

rodolfoConforme dejamos expuesto en el capítulo anterior, existen razones que justifican o hacen aconsejables, si no obligatoria, la limitación de los hijos. Conviene exponer, entretanto, que, incluso en los casos en que el control de la natalidad se imponga como absolutamente necesario, sólo son excusables los usos que tengan por objetivo impedir la concepción, como la abstinencia del acto sexual en los períodos fecundos de la mujer, u otro proceso anticonceptivo que la Ciencia descubra, siempre que sea reconocido inofensivo para la salud; nunca la interrupción de la gravidez, pues, salvo una única hipótesis, esto constituye un crimen, y de los más nefastos, por no dar a la víctima ninguna posibilidad de defenderse.

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La Ley de Reproducción

verdadero-amigoLa ordenación bíblica – “creced y multiplicaos” – no ha sido, hasta hoy, bien comprendida por todos. Los que se detengan en la letra de las Escrituras, sin penetrar en su esencia, ven en esas palabras una ley divina, estableciendo que la reproducción de las especies, inclusive la humana, deba ser libre e ilimitada, y que obstaculizarla sería un grave pecado. Sin duda, la reproducción de los seres vivos es ley de la naturaleza y cumple una necesidad en el mecanismo de la Evolución; eso no quiere decir, entretanto, que le sea prohibido al hombre adoptar ciertas medidas para regularla.  Todo depende de la finalidad con que se haga. Dado, por ejemplo, que el desarrollo excesivo de determinadas plantas o animales se revele nocivo y peligroso, se puede perfectamente impedir su reproducción, pues “la acción inteligente del hombre es un contrapeso que Dios dispone para restablecer el equilibrio entre las fuerzas de la naturaleza” tal es la enseñanza que nos llega a través de Kardec.

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El descanso

rodolfoEn las respuestas que dieron a las preguntas núms. 682 y 684, de, El libro de los Espíritus, formuladas por Kardec, nuestros amigos espirituales nos esclarecen que “el descanso es una ley de la naturaleza, siendo una necesidad para todo aquel que trabaja”, y más: que “oprimir a alguien con el trabajo excesivo es una de las peores acciones”, siendo, incluso, una grave infracción del Código Divino.

En efecto, el 4º mandamiento ordena: “Acuérdate del día de sábado, para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todas tus obras, mas el séptimo día es el sábado, es decir, el día de descanso del Señor tu Dios. En ese día no harás obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu animal, ni el peregrino que vive de tus puertas para dentro.”

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Límite del Trabajo

abueloA la pregunta (núm. 683, Libro de los Espíritus), del Codificador: “¿cuál es el límite del trabajo?”, los mentores espirituales encargados de dictarle las bases de la nueva Revelación, respondieron: “el de las fuerzas”. Eso deja claro que, siendo, como es, fuente de equilibrio físico y moral, el trabajo debe ser ejercido por tanto tiempo como nos mantengamos útiles.

Existen naciones, inclusive Brasil, donde se considera una conquista social la divulgación de leyes previsoras que permiten al hombre cruzarse de brazos con menos de cincuenta años de edad. Creemos que se trata de un gran error, pues no hay sistema económico que resista a esa aberración de millones y millones de hombres, llenos de vitalidad, ganar sin producir.

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La Ley de Trabajo

trabajoEl trabajo es una ley de la naturaleza al que nadie se puede esquivar, sin perjudicarse, pues es por medio del trabajo que el hombre desarrolla su inteligencia y perfecciona sus facultades. El trabajo honesto le fortalece el sentimiento de dignidad personal, se hace respetar por la comunidad en la que vive, y, cuando es bien realizado, contribuye para darle la sensación de seguridad, tres cosas fundamentales que todos buscamos. Para que el hombre tenga éxito en el trabajo, y como tal debe entenderse no necesariamente el ganar mucho dinero, sino una constante satisfacción íntima, se hace menester que cada cual se dedique a un tipo de actividad de acuerdo con sus aptitudes y preferencias, sin dejarse influenciar por la victoria de otro en esta o en aquella carrera, porque cada arte, oficio o profesión exige determinadas cualidades que no todos poseen.

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