Cielo

Vencedor“El reino de Dios no vendrá con advertencia”

Son inconciliables los conceptos doctrinarios sobre el Cielo, aceptados y adoptados por el Espiritismo, con los pregonados y afirmados por algunas religiones. Para esas religiones, el Cielo es también, a la manera del Infierno, un lugar determinado, circunscrito, delimitado. Una zona geográfica, en la Espiritualidad, en donde la beatitud y la contemplación nos hablan de un dios comodista, para no decir prejuicioso. Tal concepto Teológico del Cielo, como se ve, es tan absurdo e inaceptable cuanto el del Infierno.

Entidades angélicas, a los sones de arpas quejumbrosas, distrayendo a aquellos que tuvieron medios y recursos para recibir en la Tierra, de manos no siempre puras, un pasaporte para las regiones inmaculadas del infinito…

Leer másCielo

Ante el futuro

jose-martins-peralva“En los últimos días sobrevendrán tiempos difíciles”

El mundo contemporáneo vive una de sus fases más amenazantes, confirmando, de esta forma, la palabra inspirada del enérgico Apóstol de los Gentiles, en su carta a Timoteo. El clima seductor en que se debate la humanidad confirma, de manera clara e insospechable la aseveración de Pablo.

Nubes sombrías, preanunciadoras de violentos temporales, desfilan en el espacio infinito. En los profundos océanos de la vida, agitados torbellinos indican la subversión de los valores morales en que se asientan la virtud y el bien, avasallados en cada instante, por el impetuoso torbellino de las legiones del mal.

Leer másAnte el futuro

Discernimiento

frutos“Por el fruto se conoce al árbol”

Las comunicaciones mediúmnicas, espontáneas o provocadas, no constituyen una invención del Espiritismo. Esas comunicaciones siempre existieron, en todos los tiempos y lugares. Le historia de todos los pueblos, occidentales y orientales, demuestra que el mundo espiritual nunca estuvo divorciado del mundo físico.

En la Antigüedad tales fenómenos no eran desconocidos, aunque permaneciesen limitados al recinto cerrado de los templos, monopolizados por los iniciados, que se interesaban en ocultarlos del pueblo, quien permanecía tan necesitado de él, como se demostraría en el futuro. En el tiempo de Jesús, los fenómenos se intensificaron.

Leer másDiscernimiento

Advertencia

jose-martins-peralva“Marchad en cuanto aún hay luz…”

La palabra del Maestro abarca una gran variedad de matices de la experiencia humana, compeliéndonos a razonamientos aparentemente simples, pero no obstante, profundos en la esfera del aprendizaje para la Vida Superior. Mientras andamos por el mundo, disfrutamos de excepcionales ventajas, que nos enriquecen la marcha liberadora. Los pies para la locomoción. Los brazos y las manos para el trabajo. La visión física integral. La facultad de oír, hablar, sentir, escribir…

La salud del cuerpo y la razón esclarecida proporcionando el equilibrio del binomio “alma cuerpo.” En torno de nuestros pasos, infinitas bendiciones se dilatan, colmadas y generosas, suaves y perfumadas. El encanto de las noches iluminadas por la luna. La belleza de los Cielos estrellados. El esplendor de la claridad solar. La opulencia de la Naturaleza, con la gracia de sus incomparables panoramas y el delicado aroma de sus flores, establecen de por sí, una bendición en nuestros caminos.

Leer másAdvertencia

Vigilancia

jose-martins-peralva“Ceñidos estén vuestros cuerpos y encendidas las candelas.”

Las condiciones en que despertaremos, en la espiritualidad, luego de la muerte corporal, depende, efectiva e inocultablemente, de nuestro estado evolutivo. Del rumbo que hubiéramos impreso a nuestros pasos. Del esfuerzo Evangélico emprendido. De la manera en que hayamos sabido emplear el tiempo. El Espiritismo teje, sobre este asunto, oportunas y valiosas consideraciones, aclarando así, el pensamiento del Maestro.

La situación del hombre, luego de la desencarnación, suscita el interés para los primeros instantes de la vida en la esfera subjetiva. En sí mismo el despertar, como fenómeno asombroso, es extraño, y sorprendentemente inesperado. La recuperación gradual de la memoria, en el periespíritu, con el consecuente recuerdo de sucesos que podrán darnos paz o desasosiego. El reencuentro con amigos y adversarios, en planos determinados por nuestro peso específico.

Leer másVigilancia