Una fortuna bien administrada

amaliaPaseándome un día con dos amigas por la hermosa playa del Grao de Valencia, tuve ocasión de conocer a una respetable señora, que además de su trato fino y sumamente cariñoso, estaba dotada de ese talento natural que tanto embellece al que lo posee, pues donde reside éste puede decirse que existe un fecundo manantial de ideas que se agitan, crecen, se dilatan, y cuando las unas están próximas a desaparecer, otras vienen a substituirlas para dar más desarrollo y alimento a las inteligencias indigentes, que tanto abundan en todas partes.

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Un año menos y un paso mas

amaliadsA mi querido hermano en creencias, Jerónimo Melero

I

Hermano mío: Cuando yo no era espiritista, cuando cruzaba el mundo poniendo en práctica la teoría de Volney, que se reduce a dudar de todo, el mes de Diciembre me impresionaba tristemente, o mejor dicho, acababa de hundirme en la más profunda melancolía, desaliento especial que se apoderaba de todo mi ser; cuando las hojas secas del otoño alfombraban los bosques; cuando por una transición violenta se suceden las sombras a la luz, y el crepúsculo vespertino es tan breve, como las horas felices de la vida; cuando las noches principian a ser húmedas, y las mañanas desapacibles, yo sentía un, dolor sin nombre, y el frío y la aparente destrucción de la naturaleza se comunicaban a mi pensamiento, y daban un adiós tristísimo a los lirios del valle a las frondosas enramadas, a las brisas primaverales, y a las ráfagas ardientes del estío, diciendo con amargura. ¡Quién sabe, sí cuando de nuevo florezcan los almendros habré yo dejado de existir…!. ¡Y nadie irá a dejar en mi tumba ni una lágrima, ni una flor….!

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Una pequeña historia

amalia-domingo-soler-399Dedicada a mi querido hermano Antonio del Espino.

Silvia era una mujer enamorada, (pero de su marido), el que a decir verdad no la adoraba, y sólo concedía al amor que su esposa le ofrecía, esa condescendencia que en lenguaje vulgar, la llama el mundo con sobrada razón indiferencia. Mas cuando la mujer está ofuscada por una de esas grandes afecciones, su ciego entendimiento no ve nada. ¡Feliz aquel que en su ilusión hermosa todo lo mira de color de rosa! Silvia era muy feliz, para ella el mundo era un vergel de purpurinas flores; entregada a su amor grande y profundo no sabía que existieran los dolores; y si bien en su esposo no encontraba más que un cariño indiferente y frío, como ella otra afección no recordaba, no podía comprender el gran vacío en que su amor inmenso fluctuaba, Silvia perdió a sus padres en la cuna, y su anciano tutor sin duda alguna para quitarse cargos de conciencia, decidió que la niña consagrara al Ser Omnipotente su existencia. Y a la huérfana bella en un convento la sepultó con el mejor intento, de que ignorando la mundana historia, en Dios cifrara su ilusión, su gloria.

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¡Ayer y hoy!

amaliaSiguiendo mis estudios en la gran Biblia de la humanidad, encuentro a veces seres que despiertan en mi un interés vivísimo; los miro, los contemplo, trato de intimar con ellos, hasta que consigo que me cuenten una parte de su historia, y digo entre mi: no me había engañado, este Ser es un volumen preciosísimo, se puede aprender escuchando sus relatos. En efecto, no hay mejor libro que el hombre, y quien dice el hombre dice la mujer, porque, como dijo no sé quien, la realidad supera a todas las ficciones de la fantasía; el mejor novelista no llegará nunca a despertar el interés que despierta un episodio de la vida real.

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Una tumba con antifaz

amalia-domingo-soler-399Ya pasó la fiesta de los muertos.
La fúnebre parodia.
El carnaval del sentimiento.

¡Qué dolor tan acomodaticio es el dolor de la generalidad!, tienen su día fijo, sus horas marcadas; el pesar, lo sujetes al número… ¡Y luego diremos que la humanidad no entiende de matemáticas…! !Cuánto deberán sufrir algunos espíritus contemplando tanta hipocresía y cuánta lástima le tendrán a los actores, que ejecutan la comedia! Yo he visitado bastantes cementerios, exactas fotografías de la ingratitud; porque si tan necesario encuentran los hombres adornar las tumbas, y en un día dado corren presurosos, con ramos de flores, coronas y lámparas, y hasta juguetes, para las sepulturas de los niños, como acostumbran poner en Madrid, ¿por qué luego ese abandono y ese ;olvido…? ¡Ay! si los que mueren no tuvieran más consuelo que el recuerdo de los de aquí! ¡Qué amarga sería la erraticidad…¡ Y ahora que de recuerdos hablamos, uno brota en mi mente, del que se puede escribir una historia, de la cual voy a trazar a grandes rasgos su epilogo, que en todos los dramas de la vida, la última escena es la de más efecto.

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Historia curiosa: Explotación criminal

amaliaDurante algunos años ha estado vagando por las aldeas y campos del mediodía de Francia una cuadrilla de gitanos, viviendo de mostrar a las gentes un fenómeno muy raro. Metido en un cajón, y a través de un cristal, mostraban un muchacho salvaje, diciendo que carecía en absoluto de extremidades inferiores y que hablaba una lengua extraña y bárbara. Pero el muchacho no era ni monstruo ni salvaje, y la lengua que hablaba no era ni más ni menos que la que se usa en los campos de Galicia.

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Un voto de gracias

amaliaSr. D. Vicente Manterola.

La escuela filosófica espiritista debe dar a usted un voto de gracias por haberse convertido en propagandista de la religión del porvenir, puesto que en varias ocasiones convierte usted los púlpitos de las iglesias católicas, en cátedras del Espiritismo; y como su elevada inteligencia no ha desdeñado estudiar detenidamente las obras de Allan Kardec, resultando de este estudio que nos describe con minuciosos detalles las primeras nociones de la doctrina espirita.

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Utilidad de los desengaños

amalia-domingo-soler-399-¡Ay del que vive desengañado de todo! -me decía un amigo mío deshojando maquinalmente una bellísima rosa blanca-: en nada encuentra placer.

-Tienes razón, Ernesto; pero es necesario convenir en que los desengaños son los que nos impulsan al progreso.

-Tú deliras, Amalia; ¿cómo te atreves a decir semejante absurdo, si un hombre sin ilusiones es un ser inútil?… Cuando se confía, cuando se espera en algo, el ser más indolente se vuelve activo; en cambio, cuando todo se ve bajo el prisma de la más negra y desconsoladora realidad, el gigante se convierte en pigmeo. ¿Por qué fue grande el pintor cuyo pincel convertía en divinas las vírgenes humanas al trasladar sus imágenes al lienzo? Porque Rafael reposaba en el amor de la Fornarina. ¿Por qué el Dante y el Petrarca dejaron sus cantos inmortales? Porque confiaban el uno en su Beatriz, y el otro en su Laura. ¿Por qué Espronceda escribió su Diablo Mundo? Porque pensaba en su idolatrada Teresa.

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La honra

amaliaEn cierto día salieron juntas a pasear por un lugar donde se celebraba una hermosa fiesta la Ciencia, la Fortuna, la Resignación y la Honra. En el camino dijo la Ciencia:

– Amigas, como puede darse el caso de que nos perdamos en la fiesta entre nosotras, es bueno convenir el lugar donde podamos encontrarnos nuevamente; a mí podéis encontrarme en la biblioteca del sabio médico, el doctor X, que, como sabéis, es uno de mis viejos y mejores amigos.

La Fortuna dijo:

– Yo iré a esperarlas en el lujoso palacio de aquel poderoso millonario, a quien casi siempre acompaño.

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Valor del tiempo

amalia-domingo-soler-399Venimos a la Tierra con el deseo de progresar, con el firme propósito de trabajar y emplear el tiempo provechosamente; mas el orgullo nos estaciona, la indolencia nos hace huir del trabajo, y he aquí que pasamos toda una existencia sumidos en el error, envueltos en la ignorancia, consagrados a la superstición, o víctimas de cruel escepticismo.

Colocados en la escabrosa senda de la vida, no sabemos a dónde dirigir los pasos. Nuestra vida se extiende al infinito, como queriendo buscar un más allá; contemplamos el espacio indefinido y sonreímos: bajamos los ojos a la Tierra, y una nube de tristeza envuelve nuestro ser; la soledad nos aterra; el inmenso vacío que hallamos en derredor, nos aflige; el valor nos falta, y abandonándonos completamente, caemos desfallecidos bajo el peso de nuestra misma debilidad. Y entre tanto, ¿qué hemos hecho?

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Amor eterno

amalia¡Cuántos dolores se sufren en este mundo !… ¡Qué mansión tan sombría es la Tierra!… ¡Cuántos infortunados me hacen partícipes de sus cuitas!.

He aquí los fragmentos de una carta que acabo de recibir:

“Hace aproximadamente unos nueve años que existe recluida en el manicomio de esta capital una nieta mía. Cuenta a la sazón trece años, su estado es de lo más triste que la mente humana pueda concebir, ya es una verdadera autómata, imposibilitada de ambas extremidades, sorda y muda, sin conocimiento ni raciocinio de ningún género, y en ese estado allí permanece, pues mis recursos, por el momento, no me permiten tenerla a mi lado, como son mis vehementes deseos, pues siento un cariño y una afición tan inmensa por ella que, francamente, yo no me lo explico, y me hace sufrir horriblemente el hecho que al ir a visitarla le es completamente indiferente mi presencia, sufriendo mi Espíritu de una manera espantosa.”

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