A la memoria de alma buena

amaliaAlma buena,
noble y pura
que te alejas de mi lado:
este valle de amargura,
¡Feliz, tu!, que ya has dejado
A,D,Y S.

I

¡Supe tu muerte! Quise ver tu envoltura por ultima vez. ¡Corrí a tu casa…! Pregunte por tu cadáver. No me dejaron verte. Salí y pensé en ir al templo donde mas tarde te tributarían los últimos honores terrenales. Me arrepentí desistiendo de mi intento. ¿A que presenciar las farsas sociales, lo que llámanos en nuestra bandera el lema sacrosanto: Todo por la verdad?.

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Por la paz, por la justicia

amalia¡Qué bueno es amar! Me dicen los Espíritus que si aún permanezco en la Tierra, a pesar de mi avanzada edad, mis continuas dolencias y mi lucha incesante para poder vivir bajo techado y alimentar mi cuerpo enfermizo, es porque tengo que escribir mucho todavía para consolar y complacer a todos aquellos que me dirijan preguntas, en las cuales yo comprenda que tienen sed de verdad los que me piden consejos y luz espiritual. Hace algunos días que me escribió una señora espiritista, diciéndome lo siguiente:

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Preferencias

amaliadsNada hay más repulsivo que las preferencias inmerecidas: éstas me han separado desde mi niñez de la religión católica. Los llamados y los elegidos me hicieron dudar un día hasta de la existencia de Dios, pues mi espíritu se sublevaba ante los niños pordioseros que gemían y pasaban hambre y frío sin haber pecado.

Recuerdo a una pobre niña de nueve años, pálida y enfermiza, con una camisita de un blanco ceniciento y un refajillo de bayeta, amén de algún pañuelo desteñido, que completaba su mísero atavío. Sin medias ni zapatos, llevaba los pies sucios y ensangrentados, y la infeliz se los contemplaba a menudo, sin duda porque se hallaba rodeada de muchísimas niñas lujosamente vestidas: una de éstas era yo. No recuerdo qué título de Castilla había costeado una función religiosa, habiendo invitado a las directoras de los mejores colegios de Sevilla, que fueron con todas sus educandas.

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Presentimientos

amalia-domingo-soler-399Dijo no sé cuál poeta: «Está visto; no hay profeta como nuestro corazón». Y en verdad que estuvo en lo cierto el que tal cosa dijo; porque indudablemente muchas veces se tienen corazonadas, se siente una voz interior que nos advierte que tenemos un peligro cerca, pero no se hace caso en la mayoría de las ocasiones, no se atiende a esos avisos misteriosos que nos dan nuestros deudos de ultratumba: yo creo que nos hacemos los sordos, porque cuando debemos pasar por las horcas caudinas pasaremos, a pesar de todas las advertencias y de todos los avisos; y en prueba de ello copiaré algunos fragmentos, o mejor dicho, trataré de sintetizar la extensa carta que me envía un espiritista desde Minas (Montevideo), contándome la desastrosa muerte de su hija María, que desde muy joven tuvo el presentimiento de que su desencarnación sería dolorosísima.

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Prólogo de una historia

amaliaEn los dieciocho años que, día por día, hemos ido estudiando los fenómenos del Espiritismo, nos hemos  convencido, cien y cien veces, que la comunicación de los espíritus es una verdad innegable. Es la realidad más absoluta sin dejar lugar a la menor duda. Se podrá dudar de la identidad del espíritu que se comunica, pero no de que los espíritus nos hablan y nos cuentan sus impresiones en el espacio y las inquietudes que sufren cuando contemplan nuestra lucha por la existencia, lucha en la cual se da la vida por la vida.

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El espiritismo refutando los errores del catolicismo romano

amaliaComparaciones

El Diario de Barcelona correspondiente al 17 de agosto de 1877, copia un artículo del The Standard y se comprende que al copiarlo, se hace solidario de las ideas del colega británico. El artículo en cuestión lleva por epígrafe: El mundo de los espíritus, con una llamada que dice: Home, Luz y Sombra del Espiritismo, 1877.

No es nuestro ánimo hablar sobre el citado libro espiritista porque no lo hemos leído, únicamente haremos algunas reflexiones sobre uno de los últimos párrafos, escrito en sentido crítico, que es digno de ser leído y comentado. Dice así:

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Quien no siembra no recoge

amaliaEl pobre por regla general carece de educación, así es que manifiesta todos los defectos de su carácter y de sus inclinaciones, porque como no está educado no sabe reprimir los ímpetus de su genio, y cuando una enfermedad le molesta y le hace sufrir, entonces da rienda suelta a sus arrebatos, a sus exigencias, se presenta el Espíritu con toda su rudeza, y en muchas ocasiones con toda su malignidad, pues sabido es que, el que mucho paga muchísimo debe, y vivir cincuenta y cuatro años entre tantas miserias físicas y morales como vivió el Padre Olallo Valdés, se necesita haber progresado tanto, tantísimo… que estamos plenamente convencidos que si lográramos ver al virtuoso sacerdote, creeríamos que su envoltura fluídica, su resplandeciente periespíritu era uno de los muchos soles que giran en el espacio, ¡Tanta luz deberá irradiar su Espíritu!

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Recuerda los consejos de tu madre

amaliaRecuerda los consejos de tu madre: no acostumbre a tus hijos a vivir en la miseria, porque los espíritus se hacen avaros si viven en mezquindad. Pero tan poco los dejes solazarse en la opulencia, pues se hacen indiferentes a las desgracias del prójimo, ya que no conocen el sufrimiento.

En un justo equilibrio consiste la virtud. Hazles amar la vida promocionándoles honesta y moderadas satisfacciones, hablales continuamente de los desgraciados y creales su caja de ahorro para que se acostumbre a una prudente economía, y así conseguirás llevar a tus hijos por el buen camino de la virtud y tu vivirás dichoso entre espíritus dóciles y humildes, única dicha que le es dado al hombre disfrutar en la tierra.

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Saldos de cuentas

amaliaContinuamente trae la prensa noticias aterradoras sobre muertes violentas, y no de un solo individuo, sino de familias enteras, dejando aparte los siniestros de incendios, terremotos, naufragios, explosiones en las minas y otras calamidades. Últimamente me llamó la atención que en distintas ciudades de España, en pocos días habían muerto asfixiados varios individuos, en un punto, tres hermanos jóvenes que vivían en una casucha ruinosa, en otro lugar dos mujeres ancianas, y en Madrid, cuatro personas, a quienes hallaron muertas por asfixia.

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Sin brazos y sin piernas

amaliaEn una de las oraciones que rezan los católicos romanos llaman a este mundo valle de lágrimas, y creo que es la mejor definición que se puede hacer de esta penitenciaría del Universo, porque en realidad, no hay un solo Ser que pueda vanagloriarse de decir: ¡soy feliz en toda la acepción de la palabra! La mayoría de los potentados suelen sufrir enfermedades incurables; hay millonarios en los Estados Unidos que sólo pueden alimentarse con copas de leche en muy corta cantidad; otros no pueden dormir porque se ahogan y tienen millones de renta que no les proporcionan el menor goce, con lo que descienden hasta los más pobres; si algunos son fuertes y robustos carecen de los más indispensable para sostener sus fuerzas vitales, viéndoselos decaer como lámpara que se apaga en el lleno de su juventud; por consiguiente, la felicidad es una nube de humo que se deshace al menor soplo de viento huracanado de la vida, como se deshace la niebla a los primeros rayos del sol; mas en medio de tantos dolores, los hay de distintos grados: los hay soportables y los hay irresistibles.

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Sombra más sombra

amaliadsNo pasa un solo día que no reciba alguna carta contándome algún suceso doloroso y suplicándome que averigüe, si es posible, el porqué de un determinado acontecimiento. No siempre puedo complacer a mis hermanos, unas veces porque no tengo médiums disponibles o porque los espíritus se niegan a contestar categóricamente, respondiendo de un modo evasivo, incoherente, que deja lugar a la duda, y otras, porque no creen prudente ocuparse de historias terribles, y me dicen: “No te acerques demasiado al fuego, que puedes quemarte”. Y efectivamente, más de una vez me ha sucedido ponerme enferma escribiendo algunos relatos de crímenes cometidos en la noche del pasado. Hace algunos días me escribió un espiritista residente en una gran ciudad de la República Argentina, quien entre otras cosas me decía lo siguiente: “Vivían en esta población un matrimonio con tres hijos, el mayor de diez años, la esposa próxima a dar a luz su cuarto vástago y eran todos ellos, incluso la madre de ella, un modelo de buenas costumbres: todos se amaban entrañablemente”.

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Sombras de ayer

amaliadsEntre los muchos seres que habitan en el mundo, la mayor parte viven la vida sensual; les es desconocido ese placer profundo que goza en su delirio el ser inmaterial. Su vida se reduce a hacer lo que otros hacen, pues ellos no conocen la propia inspiración; ni saben por qué mueren, ni saben por qué nacen y viven convencidos sin darse una razón. De especie tan extraña ningún naturalista su raza y procedencia la pudo definir; escuchan y no oyen, y son ante su vista iguales el pasado, presente y porvenir.

Tristísima influencia ejerce la ignorancia, fatales desaciertos su huella deja en pos; ¿por qué misterio extraño tomó preponderancia, sobre lo que hay perfecto, sobre la ley de Dios? ¿Por qué los siglos pasan y el fanatismo vive? ¿Por qué del Evangelio no irradia clara ya? Y el hombre, ¿por qué tiembla y la inquietud concibe?

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