A la memoria de alma buena

amaliadsAlma buena,
noble y pura
que te alejas de mi lado:
este valle de amargura,
¡Feliz, tu!, que ya has dejado
A,D,Y S.

I

¡Supe tu muerte! Quise ver tu envoltura por ultima vez. ¡Corrí a tu casa…! Pregunte por tu cadáver. No me dejaron verte. Salí y pensé en ir al templo donde mas tarde te tributarían los últimos honores terrenales. Me arrepentí desistiendo de mi intento.

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A donde vayáis ira la cruz

amalia¿Por qué con tanto afán buscáis en la tierra hora de calma y de paz?,¿No sabéis que no es morada paz sino de lucha?

Esperad siempre hora de prueba y de sufrimientos, pero esperadlas con animo sereno y con valor, y a si no os contrariaran tanto las luchas y pesares de la vida. Vosotros que amáis tanto al maestro,¿no sabéis que Él en la tierra no encontró ni una hora de paz?¿Por qué anheláis tanto lo que no es de ese mundo?.

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Una carta hermosísima de Amalia

amaliadsGracia, 28 de Junio , 1881

Señor Director de El Buen Sentido:

Querido hermano en creencias; uno de los sentimientos que deben engrandecer al Espíritu, es la gratitud, y profundísima gratitud guarda mi alma para el hombre generoso que inició una suscripción a mi favor, y para todos aquellos que han respondido a su humanitario llamamiento. Por razón natural, los que han llorado mucho son los que saben agradecer, porque es necesario vivir en la sombra para apreciar lo que vale la luz; es preciso haber visto la muerte de cerca, para conocer el inmenso valor de la vida.

El objetivo de esta carta es, como debe usted comprender, para dar mi voto de gracias a todos los espiritistas que han secundado los nobles deseos de usted, y además quiero hacer una aclaración: la suscripción iniciada a mi favor, ha producido como era lógico, encontrados pareceres; unos se han adherido al pensamiento de usted; otros lo han rechazado, y por si alguno ha podido creer que yo escribía defendiendo el Espiritismo porque buscaba en él la base de mi porvenir, justo es que yo deje la verdad en su lugar.

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Una de las grandes verdades

amaliadsDestinado el hombre a escudriñar hasta el último rincón de la Tierra para investigar la verdad, no debe jamás encerrarse en la ignorancia e ir acrecentando la duda; porque ésta; es imagen de la pereza, dogal de la humanidad y claro indicio del atraso del Espíritu. Cuando una nueva escuela abre sus puertas de par en par y les dice a los hermanos que vayan a beber en la fuente de su doctrina, porque ella es la regeneradora del Universo, no debe echarse en los brazos de la indolencia, ni mirarlo como cosa baladí, tampoco es conveniente aceptar lo que no se comprende, afirmando lo que otros dicen, porque sí, ni creer lo que no se ve, por más que quepa en lo posible; pero sí hay una gran necesidad de que, al presentarse una reforma, el hombre se dedique a una observación prudente y a un minucioso análisis, de todo cuanto encierre.

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Una fortuna bien administrada

amaliaPaseándome un día con dos amigas por la hermosa playa del Grao de Valencia, tuve ocasión de conocer a una respetable señora, que además de su trato fino y sumamente cariñoso, estaba dotada de ese talento natural que tanto embellece al que lo posee, pues donde reside éste puede decirse que existe un fecundo manantial de ideas que se agitan, crecen, se dilatan, y cuando las unas están próximas a desaparecer, otras vienen a substituirlas para dar más desarrollo y alimento a las inteligencias indigentes, que tanto abundan en todas partes.

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Un año menos y un paso mas

amaliadsA mi querido hermano en creencias, Jerónimo Melero

I

Hermano mío: Cuando yo no era espiritista, cuando cruzaba el mundo poniendo en práctica la teoría de Volney, que se reduce a dudar de todo, el mes de Diciembre me impresionaba tristemente, o mejor dicho, acababa de hundirme en la más profunda melancolía, desaliento especial que se apoderaba de todo mi ser; cuando las hojas secas del otoño alfombraban los bosques; cuando por una transición violenta se suceden las sombras a la luz, y el crepúsculo vespertino es tan breve, como las horas felices de la vida; cuando las noches principian a ser húmedas, y las mañanas desapacibles, yo sentía un, dolor sin nombre, y el frío y la aparente destrucción de la naturaleza se comunicaban a mi pensamiento, y daban un adiós tristísimo a los lirios del valle a las frondosas enramadas, a las brisas primaverales, y a las ráfagas ardientes del estío, diciendo con amargura. ¡Quién sabe, sí cuando de nuevo florezcan los almendros habré yo dejado de existir…!. ¡Y nadie irá a dejar en mi tumba ni una lágrima, ni una flor….!

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Una pequeña historia

amalia-domingo-soler-399Dedicada a mi querido hermano Antonio del Espino.

Silvia era una mujer enamorada, (pero de su marido), el que a decir verdad no la adoraba, y sólo concedía al amor que su esposa le ofrecía, esa condescendencia que en lenguaje vulgar, la llama el mundo con sobrada razón indiferencia. Mas cuando la mujer está ofuscada por una de esas grandes afecciones, su ciego entendimiento no ve nada. ¡Feliz aquel que en su ilusión hermosa todo lo mira de color de rosa! Silvia era muy feliz, para ella el mundo era un vergel de purpurinas flores; entregada a su amor grande y profundo no sabía que existieran los dolores; y si bien en su esposo no encontraba más que un cariño indiferente y frío, como ella otra afección no recordaba, no podía comprender el gran vacío en que su amor inmenso fluctuaba, Silvia perdió a sus padres en la cuna, y su anciano tutor sin duda alguna para quitarse cargos de conciencia, decidió que la niña consagrara al Ser Omnipotente su existencia. Y a la huérfana bella en un convento la sepultó con el mejor intento, de que ignorando la mundana historia, en Dios cifrara su ilusión, su gloria.

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¡Ayer y hoy!

amaliaSiguiendo mis estudios en la gran Biblia de la humanidad, encuentro a veces seres que despiertan en mi un interés vivísimo; los miro, los contemplo, trato de intimar con ellos, hasta que consigo que me cuenten una parte de su historia, y digo entre mi: no me había engañado, este Ser es un volumen preciosísimo, se puede aprender escuchando sus relatos. En efecto, no hay mejor libro que el hombre, y quien dice el hombre dice la mujer, porque, como dijo no sé quien, la realidad supera a todas las ficciones de la fantasía; el mejor novelista no llegará nunca a despertar el interés que despierta un episodio de la vida real.

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Una tumba con antifaz

amalia-domingo-soler-399Ya pasó la fiesta de los muertos.
La fúnebre parodia.
El carnaval del sentimiento.

¡Qué dolor tan acomodaticio es el dolor de la generalidad!, tienen su día fijo, sus horas marcadas; el pesar, lo sujetes al número… ¡Y luego diremos que la humanidad no entiende de matemáticas…! !Cuánto deberán sufrir algunos espíritus contemplando tanta hipocresía y cuánta lástima le tendrán a los actores, que ejecutan la comedia! Yo he visitado bastantes cementerios, exactas fotografías de la ingratitud; porque si tan necesario encuentran los hombres adornar las tumbas, y en un día dado corren presurosos, con ramos de flores, coronas y lámparas, y hasta juguetes, para las sepulturas de los niños, como acostumbran poner en Madrid, ¿por qué luego ese abandono y ese ;olvido…? ¡Ay! si los que mueren no tuvieran más consuelo que el recuerdo de los de aquí! ¡Qué amarga sería la erraticidad…¡ Y ahora que de recuerdos hablamos, uno brota en mi mente, del que se puede escribir una historia, de la cual voy a trazar a grandes rasgos su epilogo, que en todos los dramas de la vida, la última escena es la de más efecto.

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Historia curiosa: Explotación criminal

amaliaDurante algunos años ha estado vagando por las aldeas y campos del mediodía de Francia una cuadrilla de gitanos, viviendo de mostrar a las gentes un fenómeno muy raro. Metido en un cajón, y a través de un cristal, mostraban un muchacho salvaje, diciendo que carecía en absoluto de extremidades inferiores y que hablaba una lengua extraña y bárbara. Pero el muchacho no era ni monstruo ni salvaje, y la lengua que hablaba no era ni más ni menos que la que se usa en los campos de Galicia.

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Un voto de gracias

amaliaSr. D. Vicente Manterola.

La escuela filosófica espiritista debe dar a usted un voto de gracias por haberse convertido en propagandista de la religión del porvenir, puesto que en varias ocasiones convierte usted los púlpitos de las iglesias católicas, en cátedras del Espiritismo; y como su elevada inteligencia no ha desdeñado estudiar detenidamente las obras de Allan Kardec, resultando de este estudio que nos describe con minuciosos detalles las primeras nociones de la doctrina espirita.

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