El obsesado Gadareno

El mar era un espejo levemente ondulado, reflejando las partículas de luz del sol naciente y arrojando dardos de oro. (*)

El mes de Kislev (1), portador de las tempestades, es también el mensajero de la fertilidad, conductor de los vientos perfumados y suaves.

Se oía por los alrededores ruidos atenuados, y los peñascos tristes de Gergesa o Gerasa quedaban atrás.

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El Tabor y la planicie

Por la fuerza de su realidad podría ser considerado un díptico: las bendiciones de Dios en el monte y los conflictos del hombre en toda la pujanza de su gama, en la planicie (*).

Jesús, Pedro, Tiago y Juan descendían de lo alto del Tabor, donde habían comulgado con las excelsitudes de Dios, para ir al encuentro de la inferioridad espiritual de la criatura humana.

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Embajadores de la esperanza

Betabara o «Casa de Pasaje» se encontraba en un paraje del río Jordán, donde las caravanas se detenían para pernoctar, después de atravesar el río, antes de proseguir hacia las ciudades distantes. (*)

Las noticias que llegaban hasta aquella aldea crecían y alcanzaban sitios lejanos, conducidas por los viajeros presurosos que por allí pasaban. Allí había estado predicando Juan, exhortando a la penitencia, lavando simbólicamente los pecados y «abriendo los caminos para el Señor».

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La mujer de Samaria

Samaria ya no disfrutaba de las glorias que poseyera anteriormente, durante la época de esplendor y de crueldad de Acab y Jezabel. Destruida en el año 722 (A.C.) por Sargón II, hermano y sucesor de Salmanasar V, se habían instalado allí los asirios, pueblos exiliados de todas partes del Imperio, que se establecieron en una amalgama de razas y creencias generalizadas. (*)

Como la profunda separación que se había llevado a cabo en el año 925 (A.C.) perduraba en la época de Esdras, después de la muerte de Salomón, un sacerdote de Sión, desligado del Templo, irguió sobre el monte Garizín un fastuoso santuario, para rivalizar con el de Jerusalén.

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La suplicante cananea

Quien atravesara la frontera de Fenicia, en dirección de Tiro y Sidón, se encontraba en las antiguas tierras de los cananeos. (*)

En aquel territorio residían los descendientes cananitas, llamados también sirio-fenicios, para diferenciarlos de los fenicios de Tibia, ya que desde les días de Pompeyo, el triunfador, Fenicia había sido incorporada a Siria.

Con las constantes inmigraciones promovidas por los conquistadores desde los tiempos de los Macedonios, de los Ptolomeos y de los Lagides, los pueblos cananeos se mezclaron con los invasores, proliferando el culto a las diversas deidades que se agregaron a Moloc, Baal, Tanit… y los dioses del Egipto y de la Hélade.

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El paralítico de Cafarnaúm

La pequeña ciudad reposaba sobre el lado septentrional del lago de Genesaret. En sus alrededores, los cerros se extendían exuberantes de verdosos olivares y viñedos recostados sobre las tierras altas y los peñascos desnudos, con rocas sobresalientes. Los valles eran frescos, cruzados por arroyos de aguas cantarinas y cascadas blanquecinas. (*)

Sus playas y sus aguas, ricas en fauna marina, eran disputadas por los pescadores; las redes permanecían largas horas abiertas al sol y en las orillas de la playa, viejas higueras y palmeras de dátiles abrían sus brazos y abanicos balanceantes.

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El mancebo rico

El momento era de profunda significación. Sabía, por extraña intuición que un día enfrentaría la Realidad y la encontraba ahora. (*)

En el aire pesado del atardecer se iba serenando la Naturaleza.

Dulces aromas se desprendían de menudas flores diseminadas por los flancos de la cuesta. Las aguas transparentes cantaban nuevas melodías, a medida que se iban deslizando sobre su lecho pedregoso.

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Jesús y las agresiones del mundo

La figura de Jesús impresionaba por su porte y grandeza. De Él se irradiaba una fuerza extraordinaria, que penetraba a todos los que se le acercaban. Su presencia infundía respeto y ternura, incluso entre quienes, obstinados, se oponían a sus enseñanzas revolucionarias.

En aquellos días, la noticia de la conversión de la equivocada de Magdala corría de boca en boca, y los comentarios apasionados desvirtuaban el acontecimiento. Se comentaba, con cierta liviandad, si no con malicia, que ella se había dejado arrebatar por la personalidad carismática del Nazareno; algunos decían haber visto cuando Él expulsó a los demonios que la controlaban; otros advertían que no era nada de eso, sino la inmensa compasión con que Él la envolvió, incomodando a sus perseguidores, algunos de los cuales, como era sabido, frecuentaban su burdel…

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Las buenas nuevas

La inmersión de Jesús en los fluidos groseros del orbe terrestre es la historia de la redención de la propia humanidad que sale de las urnas del «yo», para elevarse a las altas cimas de la libertad.

Viviendo en la época de los reinados de Augusto y Tiberio, cuyas vidas quedaron marcadas con vigor inusido en la Historia, Su nacimiento y Su muerte marcaron los tiempos indeleblemente, constituyéndose en señal divisoria de la Civilización, como acontecimiento predominante en los hechos importantes de la vida humana.

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Angelical maternidad

Clasificándose los seres angelicales, se destaca el Ángel Maternal, que es una verdadera estrella inextinguible en la noche terrestre.

Ser madre es poder desplegarse del corazón amable todas las fibras con las cuales se involucra el hijo, que calienta en el seno dadivoso rico de ternura.

Cuando todas las alegrías se marchiten en la cara atormentada del ser humano, la sonrisa maternal, juvenil y que encanta, hablando sin palabras acerca de la esperanza, le devuelve la jovialidad perdida.

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