Necesidad de la vida social

766 – ¿La vida social está en la Naturaleza?

– Ciertamente. Dios ha hecho al hombre para vivir en sociedad. Dios no ha dado inútilmente la palabra y todas las otras facultades necesarias a la vida de relación.

767 – ¿El aislamiento absoluto es contrario a la ley natural?

– Sí, puesto que los hombres buscan por instinto la sociedad y puesto que todos deben concurrir al progreso ayudándose mutuamente.

768 – El hombre al buscar la sociedad, ¿obedece únicamente a un sentimiento personal, o bien tiene ese sentimiento un fin providencial más general?

Leer másNecesidad de la vida social

Influencia del centro

231. 1. ¿El centro en el cual se encuentra el médium, ejerce alguna influencia sobre las manifestaciones?

Todos los Espíritus que rodean al médium le ayudan, tanto en el bien como en el mal.

2. ¿Los Espíritus superiores no pueden triunfar de la mala voluntad del Espíritu encarnado que les sirve de intérprete y de los que le rodean?

Sí, cuando lo juzgan útil y según la intención de la persona que se les dirige. Ya lo hemos dicho: los Espíritus más elevados pueden algunas veces comunicarse por un favor especial a pesar de la imperfección del médium y del centro, pero entonces éstos permanecen allí como extraños.

Leer másInfluencia del centro

Los buenos espiritistas

4. El Espiritismo bien comprendido, pero, sobre todo, bien sentido, conduce forzosamente a los resultados expresados más arriba, que caracterizan al verdadero espiritista como al verdadero cristiano, siendo los dos una misma cosa. El espiritismo no viene a crear una moral nueva; facilita a los hombres la inteligencia y la práctica de la de Cristo, dando una fe sólida e ilustrada a los que dudan o vacilan. Pero muchos de los que creen en las manifestaciones no comprenden ni sus consecuencias, ni su objeto moral; o, si los comprenden, no se las aplican a sí mismos. ¿En qué consiste esto? ¿es un defecto de precisión de la doctrina? No, porque no contiene ni alegorías ni figuras que puedan dar lugar a falsas interpretaciones; su esencia es la misma caridad, y esto es lo que constituye su fuerza, porque se dirige a la inteligencia. Nada tiene de misterioso, y sus iniciados no están en posesión de ningún secreto oculto para el vulgo.

Para comprenderla, ¿es preciso una inteligencia privilegiada? No, porque se ven hombres de una capacidad notoria que no la comprenden, mientras que las inteligencias vulgares, y aun de jóvenes apenas salidos de la adolescencia, comprenden sus matices más delicados con admirable precisión. Esto depende de que la parte de algún modo “material” de la ciencia, sólo requiere vista para observar, mientras que la parte “esencial” requiere cierto grado de sensibilidad que se puede llamar la “madurez del sentido moral”, madurez independiente de la edad y del grado de instrucción, porque es inherente al desarrollo, en un sentido especial, del espíritu encarnado.

Leer másLos buenos espiritistas

Comunicaciones apócrifas XXXII

No, no se puede cambiar de religión cuando no hay una que pueda a la vez satisfacer el sentido común y la inteligencia que se tiene y que sobre todo pueda dar al hombre los consuelos presentes.

No, no se cambia de religión, se cae de la inepcia y de la dominación en la sabiduría y en la libertad.

¡Marchad, marchad, nuestro pequeño ejército! Marchad y no temáis a las balas enemigas: las que os deben matar, aun no se han hecho, si estáis siempre del fondo del corazón en el camino de Dios, es decir, si queréis siempre combatir pacífica y victoriosamente por la felicidad y la libertad.

Leer másComunicaciones apócrifas XXXII

Comunicaciones apócrifas XXXI

¡Vamos, hijos, unid vuestras filas! Quiere decir, que vuestra buena unión haga vuestra fuerza. ¡Vosotros que trabajáis en la fundación de un grande edificio, velad y trabajad siempre para consolidarlo por su base, y entonces podréis levantarlo bien alto, bien alto!

El progreso es inmenso sobre todo nuestro globo; una cantidad innumerable de prosélitos se forman bajo nuestra bandera; muchos escépticos y aun de los más incrédulos se acercan también.

¡Marchad, hijos, marchad con el corazón alto, lleno de fe, el camino que seguís es hermoso; no os paréis; seguid siempre la línea recta, servid de guías a aquellos que vienen después de vosotros, ellos serán felices, muy felices!

Leer másComunicaciones apócrifas XXXI

La verdadera propiedad

9. El hombre no posee en propiedad sino lo que puede llevarse de este mundo. Lo que encuentra cuando llega y lo que deja cuando se va, lo goza mientras permanece en él; pero puesto que está obligado a abandonarlo, sólo tiene el usufructo y no la posesión real. ¿Qué posee pues? nada de lo que puede ser de uso para el cuerpo, y si todo lo que es para uso del alma: la inteligencia, los conocimientos, las cualidades morales, esto es lo que trae y lo que se lleva, lo que ninguna persona puede quitarle, y lo que le servirá en el otro mundo más aún que en éste; de él depende el ser más rico cuando se va que cuando llega, porque de lo que haya adquirido en bien, depende su posición futura. Cuando un hombre va a un país lejano, arregla su pacotilla de los objetos que tienen salida en el país; pero no se carga con aquellos que le serían inútiles.

Leer másLa verdadera propiedad

Mundo normal primitivo

84 – ¿Los Espíritus constituyen un mundo aparte, fuera del que vemos?

– Sí, el mundo de los Espíritus o de las inteligencias incorporales.

85 – En el orden de las cosas, ¿cuál de los dos es el principal, el mundo de los Espíritus o el mundo corporal?

– El mundo espírita, que preexiste y sobrevive a todo.

86 – ¿Podría dejar de existir o no haber existido nunca el mundo corporal, sin que se alterase la esencia del mundo espírita?

Leer másMundo normal primitivo

Influencia del organismo

367 – El Espíritu uniéndose al cuerpo, ¿se identifica con la materia?

–La materia no es más que una envoltura del Espíritu, como el vestido es la envoltura del cuerpo. El Espíritu, uniéndose al cuerpo, conserva los atributos de su naturaleza espiritual.

–El ejercicio de las facultades depende de los órganos que le sirven de instrumento y están debilitadas por la rudeza de la materia.

368– ¿Ejerce el Espíritu con toda libertad sus facultades después de su unión con el cuerpo?

–Según esto, la envoltura material, ¿sería un obstáculo a la libre manifestación de las facultades del Espíritu, como un vidrio opaco se opone a la libre emisión de la luz?

Leer másInfluencia del organismo

Libertad de conciencia

835 – ¿La libertad de conciencia es una consecuencia de la libertad de pensamiento?

– La conciencia es un pensamiento íntimo que pertenece al hombre, como todos los otros pensamientos.

836 – ¿Tiene el hombre derecho a poner trabas a la libertad de conciencia?

– No más que a la libertad de pensar, porque sólo a Dios pertenece el derecho de juzgar la conciencia. Si el hombre con sus leyes regula las relaciones de los hombres entre sí, Dios con las leyes de la Naturaleza, regula las relaciones del hombre con Dios.

837 – ¿Cuál es el resultado de las trabas puestas a la libertad de conciencia?

– Obligar a los hombres a actuar de un modo contrario a lo que piensan, hacerlos hipócritas. La libertad de conciencia es uno de los caracteres de la verdadera civilización y del progreso.

Leer másLibertad de conciencia

Espíritus que se pueden evocar

274. Se pueden evocar todos los Espíritus a cualquier grado de la escala a la que pertenezcan; lo mismo los buenos que los malos; tanto los que hace poco que murieron como los que vivieron en los tiempos más remotos, a los hombres ilustres como a los más obscuros, a nuestros parientes, a nuestros amigos, lo mismo que a aquellos que nos son indiferentes; pero no se dice por esto que quieran o puedan venir siempre a nuestro llamamiento; independientemente de su propia voluntad o del permiso que puede serles negado por un poder superior, pueden estar impedidos por motivos que no siempre nos está permitido penetrar. Queremos decir que no hay impedimento absoluto que se oponga a las comunicaciones, salvo el que se dirá después; los obstáculos que pueden impedir a un Espíritu el manifestarse, casi siempre son individuales y dependen a menudo de las circunstancias.

275. Entre las causas que pueden oponerse a la manifestación de un Espíritu, las unas les son personales y las otras les son extrañas. Es menester colocar entre las primeras sus ocupaciones o las misiones que cumple y de las que no puede separarse para ceder a nuestros deseos; en este caso, su visita sólo queda aplazada. Hay, además, su propia situación. Bien que el estado de encarnación no sea un obstáculo absoluto, puede ser un impedimento en ciertos momentos dados, sobre todo cuando la encarnación tiene lugar en mundos inferiores y cuando el mismo Espíritu está poco desmaterializado.

Leer másEspíritus que se pueden evocar

Pérdida de las personas queridas

934. La pérdida de las personas que nos son queridas, ¿no es una de esas que nos causan un pesar tanto más legítimo en cuanto a esa pérdida es irreparable e independiente de nuestra voluntad?

«Esta causa de pesar alcanza así al rico, como al pobre; es una prueba o una expiación, es la ley común. Pero es un consuelo poder comunicar con vuestros amigos por los medios que tenéis, hasta tanto que tengáis otros más directos y más accesibles a vuestros sentidos».

935. ¿Qué debe pensarse de las personas que miran las comunicaciones de ultratumba como una profanación?

«No puede existir profanación cuando hay recogimiento, y cuando se hace la evocación con respeto y dignamente. Y es prueba de ello que los espíritus que os aprecian vienen con placer; son felices a consecuencia de vuestro recuerdo y hablando con vosotros. Profanación habría, haciéndolo con ligereza».

Leer másPérdida de las personas queridas

Pluralidad de mundos

¿Quién no se preguntó, considerando la Luna y otros astros, si estos globos estaban habitados? Antes de que la ciencia nos hubiera iniciado en la naturaleza de estos astros, no podíamos fiarnos de ello; hoy, en el estado actual de nuestros conocimientos, existe por lo menos la probabilidad; pero hacemos a esta idea, verdaderamente seductora, objeciones efectuadas por misma ciencia.

La Luna, decimos, parece no tener atmósfera, y posiblemente nada de agua. En Mercurio, vista su proximidad al sol, la temperatura media debe ser la del plomo derretido, de modo que, si hay plomo, debe fluir como el agua de nuestros ríos. En Saturno, es todo lo contrario; no tenemos punto de comparación con el frío que debe reinar allí; la luz del Sol debe ser muy débil, a pesar de la reflexión de sus siete lunas y de su anillo, porque a esta distancia el Sol debe aparecer sólo como una estrella de primer tamaño. En tales condiciones, nos preguntamos si sería posible vivir.

Leer másPluralidad de mundos