El alma después de la muerte; su individualidad. Vida eterna

149 ¿Qué sucede con el alma en el momento de la muerte?

«Vuelve a ser espíritu, es decir, entra de nuevo en el mundo de los espíritus que había abandonado temporalmente.»

150 ¿El alma conserva su individualidad después de la muerte?

«Sí, y no la pierde nunca. ¿Qué sería si no la conservase?»

– ¿Cómo manifiesta el alma su individualidad, careciendo del cuerpo material?

«Tiene un fluido que le es propio, que toma en la atmósfera de su planeta y que representa la apariencia de su última encarnación: su periespíritu.»

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Materialismo

147 ¿Por qué los anatómicos, los fisiólogos y en general los que profundizan las ciencias naturales se inclinan frecuentemente al materialismo?

«El fisiólogo lo refiere todo a lo que ve. Orgullo de los hombres que creen saberlo todo, y que no admiten que algo sea superior a su entendimiento. Su misma ciencia los hace presuntuosos y creen que nada puede ocultarles la naturaleza.»

148 ¿No es lamentable que el materialismo sea consecuencia de estudios que debieran, por el contrario, demostrar al hombre la superioridad de la inteligencia que gobierna al mundo? ¿Debe deducirse de esto que son peligrosos?

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Del alma

134 ¿Qué es el alma?

«Un espíritu encarnado.»

– ¿Qué era el alma antes de unirse al cuerpo?

«Espíritu.»

– ¿Las almas y los espíritus son, pues, una misma cosa?

«Sí, puesto que las almas no son más que espíritus. Antes de unirse al cuerpo, el alma es uno de los seres inteligentes que pueblan el mundo invisible, y que toman temporalmente una envoltura carnal para purificarse e ilustrarse.»

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Objetivo de la encarnación

132 ¿Cuál es el objetivo de la encarnación de los espíritus?

«Dios se la impone con objeto de hacerles llegar a la perfección, y para unos es una expiación, y para otros una misión. Pero para llegar a la perfección, deben sufrir todas las vicisitudes de la existencia corporal. En esto consiste la expiación. La encarnación tiene también otro objeto, y es el de poner al espíritu en disposición de cumplir su tarea en la obra de la creación, para cuya realización toma en cada mundo un cuerpo en armonía con la materia esencial de aquél, y ejecutar, bajo este aspecto, las órdenes de Dios; de manera que, concurriendo a la obra general, el espíritu progrese también.»

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Ángeles y demonios

128 Los seres a quienes llamamos ángeles, arcángeles y serafines, ¿forman una categoría especial de diferente naturaleza que los otros espíritus?

«No; son espíritus puros, los que están en lo más alto de la escala y reúnen todas las perfecciones.»

La palabra ángel despierta generalmente la idea de perfección moral; pero se aplica a menudo a todos los seres buenos y malos que existen fuera de la humanidad. Así se dice: el ángel bueno y el ángel malo, ángel de la luz y ángel de las tinieblas, y en este caso, es sinónimo de espíritu o genio. Aquí tomamos la palabra en su acepción buena.

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Progresión de los espíritus

114 ¿Los espíritus son buenos o malos por su naturaleza, o bien se van mejorando?

«Los mismos espíritus van mejorándose, y al conseguirlo, pasan de un orden inferior a otro superior.»

115 ¿Hay espíritus que fueron creados buenos y otros malos?

«Dios creó a todos los espíritus sencillos e ignorantes, es decir, faltos de ciencia, y dio a cada uno de ellos una misión con objeto de ilustrarlos y de hacerles llegar progresivamente a la perfección por medio del conocimiento de la verdad, y aproximarse a él. La dicha eterna sin perturbación estriba para ellos en esa perfección. Los espíritus adquieren los conocimientos sufriendo las pruebas que Dios les impone, que unos aceptan con sumisión, llegando así más prontamente al objeto de su destino, y que otros sufren con desagrado, permaneciendo por culpa suya lejos de la perfección y de la dicha prometida.»

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Primer orden. – Espíritus puros

112 Caracteres generales. – Influencia de la materia, nula; superioridad intelectual y moral, absoluta con respecto a los espíritus de los otros órdenes.

113 Primera y única clase. – Han recorrido todos los grados de la escala y se han despojado de todas las impurezas de la materia. Habiendo alcanzado la suma de perfección de que es susceptible la criatura, no han de sufrir pruebas ni expiaciones, y no están obligados a la reencarnación en cuerpos perecederos, viven en la vida eterna en el seno de Dios.

Gozan de una dicha inalterable, porque no sienten las necesidades ni están expuestos a las vicisitudes de la vida material; pero aquella dicha no consiste en la ociosidad monótona de una contemplación perpetua.

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Segundo orden. – Espíritus buenos

107 Caracteres generales. – Predominio del espíritu sobre la materia y deseo de hacer el bien. Sus cualidades y poder para practicarlo están en proporción del grado a que han llegado, poseyendo unos la ciencia, otros la prudencia y la bondad, y reuniendo los más adelantados el saber y las cualidades morales. No estando aun completamente desmaterializados, conservan más o menos, según su jerarquía, los vestigios de la existencia corporal, ora en la forma de lenguaje, ora en sus costumbres, en las que se llega a descubrir algunas de sus manías, y a no ser así, serían espíritus perfectos. Comprenden a Dios y el infinito, y gozan ya de la felicidad de los buenos; son dichosos cuando hacen el bien e impiden el mal, y el amor que los une es para ellos origen de una dicha inefable no alterada por la envidia, por los remordimientos, ni por ninguna de las malas pasiones, que atormentan a los espíritus imperfectos; pero todos han de sufrir pruebas hasta que alcancen la perfección absoluta.

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106 Sexta clase. ESPÍRITUS GOLPEADORES Y PERTURBADORES.

-Propiamente hablando, no forman una clase distinta, si se toman en consideración sus cualidades personales, y pueden pertenecer a todas las clases del tercer orden. A menudo anuncian su presencia por efectos sensibles y físicos, como golpes, movimiento y desarreglo anormal de los cuerpos sólidos, agitación del aire, etc. Parece que están más apegados a la materia que los otros y que son los principales agentes de las vicisitudes de los elementos del globo, ya obren en el aire, en el agua, en el fuego, ya en los cuerpos duros, ya en las entrañas de la tierra. Cuando estos fenómenos tienen un carácter intencional e inteligente, se conoce que no son debidos a una causa fortuita y física. Todos los espíritus pueden producirlos; pero los elevados los confían por punto general a los espíritus subalternos, más aptos para las cosas materiales que para las inteligentes, y cuando los primeros creen oportunas las manifestaciones de este género, se sirven de los segundos como de auxiliares.

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105 Séptima clase. ESPÍRITUS NEUTROS.

– No son ni bastante bueno para practicar el bien, ni bastante malos para hacer el mal; se inclinan igualmente al uno y al otro, y no se sobreponen a la condición vulgar de la humanidad, ni moral ni intelectualmente. Tienen apego a las cosas de este mundo, cuyas alegrías groseras echan de menos.

Allan Kardec

Traducido por José María Fernández Colavida
Extraído del “Libro de los Espíritus”

104 Octava clase. ESPÍRITUS DE FALSA INSTRUCCIÓN.

– Tienen conocimientos bastante vastos; pero creen saber más de lo que realmente saben. Habiendo progresado algo en diversos sentidos, su lenguaje tiene cierto carácter grave que puede engañar acerca de su capacidad y ciencia; pero no pasa de ser, con frecuencia, reflejo de las preocupaciones y de las ideas sistemáticas de la vida terrestre, una mezcla de verdades y errores absurdos, a cuyo través se descubren la presunción, el orgullo, los celos y la terquedad de que no han podido emanciparse.

Allan Kardec

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103 Novena clase. ESPÍRITUS LIGEROS.

– Son ignorantes, malignos, inconsecuentes y burlones, y en todo se entrometen, y responden pequeños pesares y alegrías, en chismear, en inducir maliciosamente al error por medio de engaños y de hacer travesuras. A esta clase pertenecen los espíritus llamados vulgarmente duendes, trasgos, gnomos y diablillos, todos los cuales dependen de los espíritus superiores, que frecuentemente les ocupan, como nosotros a nuestros criados.

En las comunicaciones con los hombres, su lenguaje es a veces ingenioso, y chistoso, pero casi siempre superficial, y aprovechan las extravagancias y las ridiculeces que exponen en frases mordaces y satíricas. Cuando usurpan algún nombre, lo hacen más por malicia que por perversidad.

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