Música para el alma

Se llama Jorge Bergero. Es un violoncelista de la orquesta del Teatro Colón, en Buenos Aires. Sin embargo, seguramente su más importante papel y la más extraordinaria lección que ofrece al mundo, es la que realiza como presidente de la Asociación Civil Música para el Alma.

Iniciada en Argentina, con solo diez músicos, hoy cuenta con más de dos mil quinientos y ha traspasado las fronteras del país. Ya ha alcanzado Uruguay, Bolivia, Chile,Perú, Paraguay, Ecuador, Italia, Francia e Israel. El propósito es tocar música clásica en hospitales y residencias de ancianos. El objetivo es llevar la música al que está lejos de ella y alegrar a todos.

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Jesús está presente

A veces parece que el mundo está al borde del caos y que ya no hay manera de arreglarlo. A veces se piensa que nada conseguirá revertir la confusión que se instaló.

Miseria, guerras, terrorismo, corrupción, violencia, dolor. Tal parece que no hay nada que esté bien. Pero el bien existe. No hace alarde, apenas acontece y se explaya.

El amor existe e impulsa a los seres humanos al progreso, a la búsqueda de su espiritualidad, a la caridad legítima y mantiene encendida la llama de la esperanza. Porque Jesús está presente. No se ausentó del mundo. Permanece e inspira al ser humano para que alcance su elevado destino.

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Silencio necesario

El silencio hace gran falta en la civilización contemporánea. Se habla en demasía, y por consiguiente, se habla de lo que no se debe, no se sabe. En la falta de un asunto edificante, o indiferentes para con el, las personas se sirven de temas negativos, perjudiciales o sórdidos, denegriendo la propia alma, insultando al prójimo y consumiendo valiosas energías. Hay una preocupación excesiva por hablar, opinar, aun mismo cuando se desconoce la cuestión. Parece que el referirse a todo con buenos modales, cuando estamos juntos, da respeto. Aumentan, así, la maledicencia, se confunden las opiniones, y se entorpecen los contenidos morales de las palabras. 

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Entendemos tan poco

Era una vez dos hermanos que pasaron la vida entera en la ciudad y nunca habían visto un campo o una pradera. Pero, un día, decidieron hacer un viaje para el interior. Mientras caminaban, vieron un labrador arando la tierra y se quedaron intrigados con lo que aquel hombre estaba haciendo. Ese sujeto está todo el día marchando hacia adelante y hacia atrás, excavando surcos profundos en la tierra. ¿Qué tipo de comportamiento es ése? ¿Por qué alguien destruiría una campiña tan hermosa? Preguntó uno de los hermanos.

Al atardecer, volvieron a pasar por el mismo lugar y vieron al labrador colocando las semillas en los hoyos. En esa oportunidad pensaron: ¿qué estará haciendo? Debe ser loco. Está tirando trigo bueno dentro de esas zanjas. El campo no es lugar para mí. La gente actúa como si fueran chiflados. Voy a volver para casa, dijo uno de los muchachos. Y realmente regresó para la ciudad. Pero el otro se quedó, y pocas semanas después comprobó un cambio maravilloso. Seguir leyendo “Entendemos tan poco”

La palabra que faltaba

Había una mujer que amaba las palabras. Desde la infancia, ellas ejercían sobre ella una gran fascinación. Tal vez por eso había aprendido a leer mucho desde temprano. Deseaba descifrar aquellas señales que rellenaban las páginas de los periódicos. Le gustaba de apreciar el sonido de las palabras. Unas suaves, otras más agresivas. Y de aprender el significado de cada una de ellas. Se encantaba en saber que las palabras tienen el poder de representar el pensamiento humano y establecer la comunicación entre las personas. Descubrió que existen palabras dulces y perfumadas, como flor, cariño, amistad, mejilla. Otras, tristes y angustiantes como lagrima, distancia, nostalgia. Algunas dolorosas como crimen, hambre, abandono, guerra. Algunas alegres y relajadas, como primavera, naturaleza, niños. Observó que existen palabras que suenan como una sentencia de muerte, como cáncer. ¿Da para imaginar el impacto que ese palabra es capaz de causar en los oídos de quien la oye? Seguir leyendo “La palabra que faltaba”

La espiritualidad de los animales

El médico veterinario paulista Marcel Benedetti, que desencarnó en el 2010, fue pionero en el atendimiento espiritual a los animales. Benedetti también fue uno de los idealizadores de ASSEAMA (Asociación Espirita Amigos de los Animales) que realiza trabajo relevante de concientización. Lea la entrevista exclusiva al portal Nova Era, realizado en el 2009.

-¿La iniciativa sufre o sufrió algún tipo de resistencia del movimiento espirita y/o de los espíritus y espiritualistas?

(…) Las personas contrarias a los tratamientos espirituales en animales no llevan en consideración los resultados ni el consuelo preconizado por el Espiritismo. Pues, aunque los animales no entiendan integralmente lo que les sucede, las personas que se preocupan con ellos se sientes aliviadas también cuando el sufrimiento de sus amigos animales aminora. Entre los espiritualista encontramos más apoyo que dentro del propio movimiento espirita. Seguir leyendo “La espiritualidad de los animales”

Los mundos habitados

Evidentemente, no podemos hacer una clasificación absoluta de las categorías de los mundos habitados, pero Kardec nos ofrece una que nos permite una clasificación general sobre el asunto:

1.- Mundos Primitivos:

Destinados a las primeras encarnaciones del alma humana, la vida es todo material, se limita a la lucha por la subsistencia, el sentido moral es casi nulo y por eso mismo las pasiones reinan soberanamente.

2.- Mundos de Expiación y Pruebas: Seguir leyendo “Los mundos habitados”

Cómo aminorar los males kármicos

La mejor manera de actuar sobre posibles males resultantes de faltas del pasado, consiste en mantener continuamente pensamientos positivos, palabras y acciones centradas en el Bien, a fin de crear nuevas modalidades de karma que puedan equilibrar posibles aspectos negativos del karma preexistente. Y, si estuviera marcado por el sufrimiento causado por los males kármicos, el ser humano cuenta con la Misericordia de Dios que le concede la oportunidad de encontrar el camino hacia la salud y para su equilibrio espiritual, a través de la práctica del Bien, de la oración, de la fe y por el amor ejemplificado a través de la caridad.

Jesús jamás condenó a alguien por causa de faltas cometidas, sino que dio esperanzas a los que lo buscaban trayendo enfermedades físicas o males del alma, diciéndoles “Tus pecados te son perdonados”, como está en Lucas, 5, 20. Y en el mismo instante de su martirio, tuvo la serenidad de pedir: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”. (Lucas, 23, 24). Seguir leyendo “Cómo aminorar los males kármicos”

La depresión en la visión Espirita

La depresión puede ser conceptuada como una alteración del estado de humor, una tristeza intensa, un abatimiento profundo, con desinterés por las cosas. Todo pierde la gracia, el mundo queda ceniciento, vivir se convierte en una tarea difícil, pesada, con ideas fijas y pesimistas. Podríamos considerarla como una emoción deteriorada. Las emociones naturales deben ser pasajeras, circular normalmente, sin desequilibrar el ser. La tristeza, por ejemplo, es una emoción natural, que nos lleva a entrar en contacto con nosotros, a la introspección y a la reflexión sobre nuestras actitudes. Ahora, una vez deteriorada, prolongada, acompañada de sentimiento de culpa, nos lleva a la depresión. Podemos dividir la “depresión” de tres formas, de acuerdo con el factor causal:

Depresión Relativa o Neurosis Depresiva: – esta depende de un factor externo desencadenante, generalmente pérdidas o frustraciones, tales como separación, pérdida de un ente querido, etc.

Depresión Secundaría y Dolencias orgánicas: accidente vascular cerebral (“Derrame”), tumor cerebral, dolencias del tiroides, etc. Seguir leyendo “La depresión en la visión Espirita”

Heroísmo maternal

Fue en diciembre de 1944 que todo empezó. Camiones llegaron al campo de concentración de Bergen-Belsen y desembarcaron 54 niños. El mayor tenía 14 años y había muchos bebecitos. En el alojamiento de las mujeres, Luba Gercak dormía. Despertó a su vecina de litera y le preguntó: ¿Estás escuchando? Es llanto de niños. La otra le dijo que volviera a dormirse. Ella debía estar soñando. Todos conocían la historia de Luba. Aún adolescente se casó con un carpintero y tuvieron un hijo, Isaac. Cuando llegó la guerra, los nazis le arrancaron de los brazos el hijo de tres años y lo pusieron en un camión, junto con otros niños y ancianos. Todos inútiles para el trabajo y, por lo tanto, con un destino cierto: la cámara de gas.

Un poco más tarde, ella pudo ver otro camión arrastrando el cuerpo, sin vida, del marido. En el primer momento, había desistido de vivir. Después la fe le visitó el alma y Luba vislumbró que Dios esperaba mucho más de ella. Entonces, pasó a ser voluntaria en las enfermerías. Ahora, Luba oía el llanto de niños. ¿Quiénes serían? Abrió la puerta del alojamiento y vio niños, niñas, bebecitos apiñados, llorando en medio del campo. Seguir leyendo “Heroísmo maternal”

Hay niños que tienen miedos inexplicables

Sin que nadie los haya asustado con figuras monstruosas, con la oscuridad o con que se ahogan, ellas demuestran temer la oscuridad, el mar, el río, las armas. Se les ponen los pelos de punta y corren a la falda de los padres, o se quedan paradas, llorando alto, frente a determinadas situaciones. Hay incluso bebitos que duermen tranquilos en la falda materna. La madre los acuesta en la cunita, los besa dulcemente y los cubre, llena de cariño. Sin embargo, cuando se retira de la habitación y apaga a luz, ellos se despiertan gritando, con tremendo pavor, y demoran para calmarse posteriormente.

Algunos niños tienen dificultades con la oscuridad. No consiguen entrar en un lugar que esté oscuro, incluso acompañados. Registran su desagrado agarrándose a las manos de quien esté con ellos y así mismo, lloran, y piden con insistencia para que enciendan la luz. Algunos padres, con el deseo que sus hijos crezcan sin miedos, los obligan a enfrentar tales situaciones, llamándolos de maricas, bobos y otros adjetivos aún más infelices. Obligan al hijo a entrar en una habitación oscura para buscar y recoger algún objeto, adrede, y se enfurecen si el niño llora, grita y no hace lo que le han pedido. Seguir leyendo “Hay niños que tienen miedos inexplicables”

¿Filosofía o religión?

Como toda filosofía, el espiritismo marcha sobre terrenos comunes con la religión (la cuestión del bien y el mal, el sentido de la vida…) y se encuentra en una posición delicada: expresar ideas nuevas a partir de términos antiguos, apreciados de diferente manera y a menudo caricaturizados. Y si bien es cierto que a veces la literatura espírita “clásica” puede revestirse con atavíos religiosos, es cuestión de ubicarla en su contexto histórico; una particularidad de la comunicación espírita es que el espíritu que se manifiesta obtiene sus medios de expresión del medio en el seno del cual se manifiesta. Las relaciones ambiguas que han existido entre filosofía y religión en el transcurso de la historia, plantean el tema del posicionamiento espírita y remiten a la difícil cuestión de su definición, siempre imprecisa.

No obstante parece que se puede distinguir a primera vista, por un lado la filosofía, disciplina que impulsa al individuo a pensar por sí mismo, de la religión que impone dogmas, afirmaciones que no necesitan ser justificadas. Pero entonces, ¿por qué el espiritismo es asociado con la religión? La sociología nos da elementos de respuesta. En efecto, a pesar de la diversidad de sus teorías, todos los padres fundadores de la sociología, Weber, Durkheim, Simmel o Marx han otorgado un lugar central a la religión y han coincidido en un punto: el rechazo a la religión como factor determinante en la construcción de nuestra modernidad. Ese rechazo, acompañado por el desarrollo de la racionalidad instrumental, de las ciencias y de las técnicas, el “desencantamiento del mundo”, según la fórmula consagrada por Max Weber, es un factor cultural que ha forjado para alguna parte nuestras estructuras mentales. Seguir leyendo “¿Filosofía o religión?”

Fidelidad e intereses

Era una vez un joven que recibió del rey la tarea de llevar un mensaje y algunos diamantes a otro rey de una tierra lejana. Recibió también el mejor caballo del reino para transportarlo en la jornada. ¡Cuida de lo más importante y cumplirás la misión! Dijo el soberano al despedirse. Así el joven preparó sus alforjas. Escondió el mensaje en el dobladillo de los pantalones y puso las piedras en un bolso de cuero atado a la cintura, debajo de su vestimenta. Por la mañana bien temprano, desapareció en el horizonte. Y ni siquiera pensaba en fallar. Quería que todo el reino supiera que era un joven noble y valiente, listo para desposar a la princesa. A decir verdad, ese era su sueño y parecía que la princesa alentaba sus esperanzas.

Para cumplir rápidamente su tarea, muchas veces dejaba el camino y cortaba por atajos que sacrificaban a su cabalgadura. De esa forma, exigía el animal a lo máximo. Cuando se detenía en algún parador, dejaba el caballo a la intemperie, no le quitaba la silla ni la carga, tampoco se preocupaba en darle agua o comida. De esta manera joven, terminarás perdiendo el animal, alguien le dijo. Seguir leyendo “Fidelidad e intereses”

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