Definiendo rumbos

Afirmas, amigo mío, que desearías colaborar en los trabajos del Espiritismo Cristiano, seducido por la belleza de la doctrina consoladora, pero añades que la complejidad del asunto acobarda tu corazón. Encontré — dices aterrado — las más extrañas manifestaciones, desde el médium que se encuadró en el Evangelio cual sacerdote, al profeta grosero que maneja el puñal en ritos misteriosos, haciendo cabriolas en el suelo como el viejo capoeira carioca. Hay grupos que se dicen orientados por Espíritus de filósofos y otros que se afirman dirigidos por el caboclo Manasés, o por Pai Mateus, antiguo esclavo de remota provincia del Brasil imperial. En ciertas casas se enseña a cultivar la plegaria improvisada, con los valores espontáneos del corazón; en otras, se preconiza la repetición de determinado número de padre nuestros.

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Paralelismo Neuropsicofísico

Se habla que el siglo XXI será el siglo del cerebro, con la utilización de modernos instrumentos de investigación, como la resonancia magnética y la tomografía computarizada, que permiten una visión amplia de la masa encefálica. Con base en esos recursos, está de moda, en los medios científicos, el principio del Paralelismo Neuropsicofísico, según lo cual el histórico del individuo, con sus tendencias, aptitudes, fragilidades, limitaciones, dolencias y deficiencias, está subordinadas a las disposiciones de la masa cerebral. Pesquisidores avanzan en ese paralelismo. A todo momento, estamos viendo en los medios destacar situaciones y tendencias de comportamiento, que serían origen de la disposición de las células en la cavidad craneal.

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Desengaños. Ingratitud. Afectos contrarios

937 Los desengaños que nos hacen experimentar la ingratitud y la fragilidad de los lazos de la amistad, ¿no son también para el hombre de corazón origen de amargura?

«Sí; pero os enseñamos a compadecer a los ingratos y a los amigos infieles, que serán más desgraciados que vosotros. La ingratitud es hija del egoísmo, y el egoísta encontrará más tarde corazones insensibles como lo fue él. Pensad en todos aquellos que han hecho más bien que vosotros, que valían más y a quienes se ha pagado con ingratitud. Pensad que el mismo Jesús fue escarnecido y despreciado durante su vida, tratado de embaucador y de impostor, y no os admiréis de que os suceda lo mismo. Sea vuestra recompensa en el mundo el bien que habéis hecho, y no miréis lo que dicen aquellos que lo han recibido. La ingratitud es una prueba de vuestra persistencia en hacer bien, os será tomada en cuenta, y los que os han desconocido serán tanto más castigados cuanto más grande haya sido su ingratitud.»

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Dios te bendiga

Inmediatamente después de fundar el Hogar «Amalia Franco» en la ciudad de San Manuel, en el Estado de San Pablo, Doña Clélia Rocha se vio en serias dificultades para mantenerlo. Con el propósito de recaudar fondos para socorro, la abnegada señora iba con los niños de acá para allá en sencillas actividades artísticas. Despertaba almas. Conmovía corazones. Y sostenía el laborioso período inicial de la obra.

Una noche arribó a una pequeña ciudad donde fue el blanco de una injusta manifestación en contra del Espiritismo.

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Discípulos del cristo

Somos discípulos del Cristo, pero al repetir junto con Él la sublime expresión:

-«Padre nuestro que estás en el cielo»-, esperamos que Dios se transforme en un esclavo personal, atento a nuestras ilusiones y caprichos.

Somos discípulos del Cristo. Sin embargo, reiteramos sus inolvidables palabras de sumisión al Creador: «Sea hecha vuestra voluntad», semejantes a volcanes de intemperancia mental, que vomitamos el humo de la rebeldía y la lava de las maldiciones cada vez que nos sentimos contrariados en la satisfacción de mínimos deseos.

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La olla de barro

Era un lechero acaudalado y que contaba con varios trabajadores en su lechería. Llamó a uno de ellos, Ashok, y le entregó una olla llena de mantequilla para que la llevase a un cliente de un pueblo cercano. A cambio le prometió algunas rupias extras. Ashok, muy contento, colocó la olla sobre su cabeza y se puso en marcha, en tanto se decía para sí:

– Voy a ganar dos rupias. ¡Qué bien! Con ellas compraré gallinas, éstas pronto se multiplicarán y llegaré a tener nada menos que diez mil. Luego las venderé y compraré cabras. Se reproducirán, venderé parte de ellas y compraré una granja.

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