Con la conducta de Cristo

Cualquiera puede comprobar con la simple lectura de los versículos evangélicos, que en los 3 años de su vida mesiánica Jesús:

En ningún momento dudó del Padre;

En ninguna oportunidad actuó en provecho propio;

No rechazó la colaboración de nadie en ninguna circunstancia y por insignificante que ella fuese;

Jamás dejó de atender las solicitudes que le hacían, como tampoco llegó a mencionar las exigencias irreflexivas que le dirigían;

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Los espíritus durante las batallas

541 ¿En una batalla hay espíritus que asisten a ella y sostienen a cada bando?

«Si, y estimulan su valor.»

Así en otros tiempos nos representaban los antiguos a los dioses tomando parte a favor de tal o cual pueblo. Estos dioses no eran más que espíritus bajo figuras alegóricas.

542 En una guerra siempre está la justicia de parte de uno de los beligerantes, ¿cómo los espíritus se interesan por el que no tiene razón?

«Ya sabes perfectamente que hay espíritus que solo procuran la discordia y la destrucción. Para ellos la guerra es la guerra, y poco se cuidan de la justicia de la causa.»

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He aquí el hombre

Su presencia molestaba. Su pureza y el absoluto desinterés por las nimiedades humanas, Lo habían tornado antipático a los poderosos, y Su autoridad moral aterraba a los débiles que se habían investido de falsa fuerza. A medida que crecía Su realidad entre las personas, más aumentaba la ola de odios y resentimientos contra Él. No se sometía a los dominadores de Roma y de Jerusalén, y no los respetaba porque conocía sus miserias, pero no los combatía. Ellos eran necesarios para sus contemporáneos, que se les asemejaban. Sería breve el curso de Su realización, y Él lo sabía. Por eso, no se detenía ante nada, dando la impresión de que quería que todo sucediera para que llegase Su Muerte, a fin de que triunfase la Vida.

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Muchas moradas

Dijo Jesús (Juan, 14:1-3): No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay…

Comenta Kardec, en El Evangelio según el Espiritismo (capítulo III, ítem 2): La casa es el Universo. Las diferentes moradas son los mundos que circulan en el espacio infinito y ofrecen, a los Espíritus que en ellos encarnan, moradas correspondientes al adelantamiento de los mismos Espíritus.

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Dolor

239. Entre el dolor físico y el dolor moral, ¿cuál de los dos hace vibrar más profundamente el Espíritu humano?

Podemos calificar al sufrimiento del Espíritu como «dolor-realidad», y al tormento físico, sea cual fuere su naturaleza, como «dolor-ilusión». En rigor, todo padecimiento físico tiene en vista el despertar del alma a sus grandiosos deberes, ahora como expresión expiatoria, ahora como consecuencia de los abusos humanos, o bien con el carácter de advertencia hecha por la naturaleza material al poseedor de un organismo viviente. Pero todo dolor físico es un fenómeno, al paso que el sufrimiento moral constituye una esencia. De ahí que el primero de ellos venga y pase, aun cuando acarree las transiciones de la muerte de los órganos materiales, y sólo el dolor espiritual sea lo bastante intenso y hondo para promover el luminoso trabajo del perfeccionamiento y de la redención.

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Ante los días tormentosos…

Cuando nos llegan problemas, ¿cómo actuamos? ¿O cómo reaccionamos?

Nuestro país vive días de gran complejidad. Mientras en algunos puntos la violencia va más allá de lo imaginable, llegando a los niños en las escuelas, a los hombres comunes en su camino al trabajo, a las dueñas de casa en la fila del supermercado; mientras la prensa informa, a través de todos los medios, la corrupción que anda suelta, cada día mostrando a otro político, a un alto ejecutivo, a un industrial, a un comerciante; mientras se hacen huelgas de gremios aquí y allá, ¿cómo nos comportamos? ¿Somos de aquellos que adhieren a la ola de desánimo y nos quejamos de todo, en la fila del banco, del mercado, en la estación de servicio? ¿Gritamos, engrosamos la lista de los insatisfechos, llenando las calles de protestas ¿Aumentamos la ola de intranquilidad enviando noticias no siempre verdaderas, a través de las redes sociales, empapando el día con nubes oscuras?

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Reencarnación

“Nacer, vivir, morir, volver a nacer y progresar siempre, tal es la ley” (Kardec)

Hace casi dos mil años cuando Jesús vivía en Judea predicando el Evangelio y curando enfermos, cierto día un “Doctor de la Ley” llamado Nicodemo lo buscó para preguntarle:

– ¿Maestro, que necesito hacer para merecer el Reino del Cielo?

– Es necesario que nazcas de nuevo –respondió Jesús.

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Acción de los espíritus en los fenómenos de la naturaleza

536 Los grandes fenómenos de la naturaleza, los que se consideran como una perturbación de los elementos, ¿se deben a causas fortuitas o tienen un objeto providencial?

«Todo tiene su razón de ser, y nada acontece sin permiso de Dios.»

– ¿Estos fenómenos tienen siempre al hombre por objeto?

«A veces tienen una razón directa de ser para el hombre, pero a menudo no tienen otro objeto que el restablecimiento del equilibrio y de la armonía de las fuerzas físicas de la naturaleza.»

– Concebimos perfectamente que la voluntad de Dios sea la causa primera en esto como en todas las cosas; pero, ¿cómo sabemos que los espíritus tienen acción en la materia y que son agentes de la voluntad de Dios, preguntamos si algunos de ellos ejercen una influencia determinada en los elementos para agitarlos, calmarlos o dirigirlos?

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