Una deuda pagada por lo alto…

ChicoAkardecJosé, el hermano de Chico, que fue por mucho tiempo su orientador y dirigía las sesiones de “Luiz Gonzaga”, enferma gravemente, y, bajo la sorpresa de sus queridos entes familiares, desencarna, dejando al hermano al encargo de amparar a la familia.

Días después, Chico comprueba que José le dejo también una deuda, pues olvido de pagar la cuenta de la luz, en la suma de once cruceiros. Esto era mucho para el pobre médium, pues al fin de cada mes nada le sobraba de la paga. Pensativo, se sentó a la solera de la puerta de su casita rustica y bendecida.

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La luz sigue siempre

ChicoAkardec“Y sus palabras les parecían como desvarío, y no Las creyeron.” – (Lucas, 24:11)

La perplejidad surgida en el día de la Resurrección del Señor aún es la misma en los tiempos que pasan, siempre que la naturaleza divina e invisible a la mirada común de los hombres manifiesta sus gloriosos mensajes.

Las mujeres devotas, que se fueron en romería de amor a la tumba del Maestro, siempre encontraron sucesores. Sin embargo, son muy raros los Pedros que se disponen a levantarse para averiguar la verdad.

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La seguridad del trabajo

chico-felizAtendiendo a instrucciones de Emmanuel, Chico iniciaba los trabajos en el “Centro Espirita Luiz Gonzaga” a las ocho de la noche, encerándolos a las diez, mientras frecuento solo la institución.

Hacia la oración de abertura, oraba y, después, leía las páginas de “El Evangelio según el Espiritismo”, de Allan Kardec, comentándolas, en voz alta, para los desencarnados. Personas de la familia indagaban sobre aquella resolución de “hablar solo”, entre tanto, el médium explicaba:

-Hay muchos Espíritus frecuentando la casa. Llegan desconsolados y tristes y Emmanuel afirma que la obra de evangelización es necesaria para todos nosotros. No podemos parar…

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Soledad aparente

chico-jovenA mediados de 1932, el “Centro Espirita Luiz Gonzaga” estaba reducido a un cuadro de cinco personas, José Hermínio Perácio, D. Carmen Pena Perácio, José Xavier, D. Geni Pena Xavier y Chico.

Los enfermos y obsediados surgían siempre, pero, luego después de las primeras mejorías, desaparecían como por encanto. Perácio y señora, con todo, precisaban ir para Belo Horizonte por obligaciones de la vida familiar.

El grupo se quedo limitado a tres compañeros. D. Geni, la esposa de José Xavier, enfermó y la casa paso a contar apenas con los dos hermanos. José, sin embargo, era sillero y, en aquella ocasión, fue llamado por un acreedor que le vendía cueros, acreedor ese que insistía en recibirle los servicios nocturnos, en un taller de arreos, en forma de pago. Por eso, a pesar de su buena voluntad, necesitaba interrumpir la frecuencia al grupo, por lo menos, por algunos meses.

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La inolvidable pregunta

ChicoAkardecEl Parnaso más allá del túmulo, con cariñoso entusiasmo de Manoel Quintão, fue lanzado en julio del año 1932. Y en el mismo mes, el padre Julio María, de Manhumirim, en Minas, en su periódico “El luchador”, escribió una áspera critica, condenando el libro y al médium.

De entre otras cosas dice que Chico debía poseer una piel de rinoceronte para caber tantos Espíritus. Los comentarios irónicos y las acusaciones gratuitas eran tantos que el médium, inexperto y muy joven aun, se sentía demasiadamente chocado y fue abrumado a buscar cama.

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Historia de un soneto

Chico Xavier aos 17 anos de idadeEn 1931, desencarno un amigo de Chico, en Pedro Leopoldo. Caballero digno, católico, muy distinguido y padre de familia ejemplar. El médium acompaño el entierro. En la ciudad, de la iglesia al Cementerio, es largo el recorrido. Un padre presente se acerco al joven y le pregunto:

-Entonces, Chico, dicen que usted anda recibiendo mensajes del otro mundo….

-Es verdad, reverendo. Siento que alguien me ocupa el brazo y se sirve de mí para escribir…

-Tenga cuidado. Recuerde que el Espíritu de las Tinieblas tiene gran poder para el mal.

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El inesperado benefactor

Chico_ediEn la tienda de José Felizardo, donde Chico trabajaba, vivía repleta. Entre los que la frecuentaba había un hombre rudo, de nombre Honorato, que era experto en provocar antipatía a los otros. Decía palabrotas. Se embriagaba. Por cualquier cosa sin importancia sacaba el puñal.

Chico tampoco simpatizaba con él. Y cuando estaba al borde de una discusión desagradable con el pobre borrachín, se acordó de la oración y se cayó. En plena oración, vio a Doña María João de Deus, que lo aviso:

-Hijo mío, evita discusiones. Hoy ese hombre puede ser antipático a tus ojos. Mañana, tal vez podrá ser un benefactor en nuestras necesidades.

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A los discípulos

Emmanuel-chicoxavier“Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los griegos.” – Pablo (I Corintios, 1:23)

La vida moderna, con sus brillantes realidades, va enseñando a las comunidades religiosas del Cristianismo que predicar es revelar la grandeza de los principios de Jesús en las propias acciones diarias.

El hombre que se internó por el territorio extraño de los discursos, sin hechos correspondientes a la elevación de la palabra, se expone, cada vez más, al ridículo y a la negación. Desde hace muchos siglos que prevalece el movimiento de filosofías utilitaristas. Y, aún ahora, no escasean orientadores que piensan en la construcción de palacios egoístas a base del magnetismo personal y psicólogos que enseñan públicamente la sutil explotación de las masas.

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Una buena lección

chico_novoEnfermo uno de los hermanos del grupo. Reumatismo complicado y renitente. Un amigo enseño la aplicación de una hierba que solamente crece en cavernas del subsuelo.

Chico y José Xavier, teniendo por acompañante un bello perro que les pertenecía, de nombre Lord, fueron a una gran cueva, de las muchas que existen en las cercanías de Pedro Leopoldo; en el camino comenzaron a conversar.

Hablaban al respecto de ciertos amigos y comentaban:

-Beltrano no sirve.

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El caso de la Bestia

Chico Xavier aos 17 anos de idadeEn 1931, cuando Chico pasó a recibir las primeras poesías de Parnaso más allá del túmulo, un caballero de Pedro Leopoldo, muy impresionado con los versos, decidió presentar al Médium y a los poemas a cierto escritor minero, de paso por la ciudad.

El hijo de João Cândido vistió la mejor ropa que tenia y, con la cartera de mensajes debajo del brazo, fue al encuentro marcado. El conciudadano del médium, aunque católico romano, presento a Chico, entusiasmado:

-Este es el médium de quien te hable.

El escritor saludo al joven y se entrego a la lectura de los versos. Sonetos de Augusto dos Anjos, poemas de Casimira Cunha, cuarteto de João de Deus…

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