La lección de la obediencia

chicoDe nuevo reunido la familia, Chico Xavier, sea por volver a la tranquilidad o porque iba a la escuela, no vio más al Espíritu de su madre desencarnada. Entre tanto, paso a tener sueños. A la noche, en el reposo, agitado, se levantaba de la cama, conversaba con interlocutores invisibles, y, muchas veces, se despertaba por la mañana, trayendo noticias de parientes muertos, contando peripecias o narrando sucesos que nadie podía comprender.

João Cándido Xavier, aconsejo a la segunda esposa, que se interesaba maternalmente por el niño, llevar a Chico al padre Sebastián Scarzelli, antiguo párroco de la ciudad de Matozinhos, en las cercanías de Pedro Leopoldo, que después de oír al niño, por algunas veces, en confesión, aconsejo a João Cándido a impedir que el muchachito leyese periódicos, libros o revistas.

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La historia de la llave

Chico_ediCon la salida del jefe de la casa y de los hijos más mayores para el trabajo y los niños en la escuela, Doña Cidália era obligada, a veces, a dejar la casa, a solas, porque debía buscar leña, lejos. Ahí comenzó una dificultad. Cierta vecina, viendo la casa cerrada, iba al huerto y cogía las verduras. La madrastra bondadosa se preocupo. Sin verduras no habría dinero para el servicio escolar.

Doña Cidália observo…Observo…Y supo que les quitaban los recursos de la huerta, entre tanto, le repugnaba la idea de ofender a una persona amiga por causa de repollos y lechugas.

-Hijo mío, dices que, a veces, encuentras al Espíritu de Doña María. Pídele un consejo. Nuestra huerta está desapareciendo y, sin ella, ¿Cómo mantener el servicio de la escuela?

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La Huerta educativa

chico-17anosCuando Doña Cidália reunió a los hijos menores de Doña María João de Deus, observo que ellos necesitaban del grupo escolar. El Sr Cándido Xavier, padre de la numerosa familia, fue consultado. Entre tanto, la situación era difícil.

En 1918, la época a que nos referimos, marco el pasaje de la gripe española. Todo era crisis, problemas. Y el salario, al final de mes, daba escasamente para lo necesario. No había dinero para cuadernos, lápices y libros.

La madrastra, alma generosa y amiga, llano al hijastro y recordó:

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El Ángel bueno

chico-jovenDos años de zurras incesantes. Dos años vivió Chico junto a la madrina. En una tarde muy fría, cuando entro en coloquio con Doña María João de Deus, Chico imploro:
-¿Mama, si vienes a verme, porque no me sacas de aquí?

El Espíritu cariñoso lo acaricio y pregunto:

-¿Por qué estas tan afligido? Todo, en el mundo, obedece a la voluntad de Dios.

-Pero tú sabes que haces mucha falta…

La madre lo consoló y explico:

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Consejo materno

chico-17anosD. Rita de Cássia criaba en su casa, como hijo adoptivo, un sobrino de nombre Moacir, un pequeño de once a doce años. Moacir tenía una larga herida en la pierna, cuando la dueña de la casa mando llamar a D. Ana Batista, antigua curandera de la localidad denominada Matuto, hoy Santo Antonio da Barra, en los alrededores de Pedro Leopoldo.

D. Ana examino la herida e informo:

-Aquí solo una “simpatía” dará resultado.

-¿Cuál? –pregunto la madrina de Chico.

-Un niño debe lamer la herida en tres viernes seguidos, por la mañana, en ayuno.

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El valor de la oración

xavier.La madrina de Chico, a veces, pasaba tiempo entregada a la obsesión. Así que, en esas fases, la exasperación de ella era más fuerte. En algunas ocasiones, por eso, condenaba al niño a varios días de hambre. Cierta vez, ya hacía tres días que el niño permanecía en completo ayuno. A la tarde, en la hora de la oración, encontró a la madre desencarnada que le pregunto el motivo de la tristeza que llevaba.

-Entonces, no lo sabes – explico Chico – he pasado mucha hambre.

-¡Ahora, estas reclamando mucho, hijo mío! – Dijo Doña María João de Deus – niño glotón tiene siempre indigestión.

-Pero, hoy bien que quería comer alguna cosa…

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¡Ten paciencia, hijo mío!

chicoCuando Doña María João de Deus desencarno, el 29 de septiembre de 1915, Chico Xavier, uno de sus nueve hijos, fue entregado a los cuidados de Doña Rita de Cássia, vieja amiga y madrina del niño.

Doña Rita, pues, era obsediada y, por cualquier futilidad, se descontrolaba irritada. Así es que Chico paso a soportar, por día, varias zurras de varas de membrillo, recibiendo, aun, pinchazos con el tenedor en el vientre, porque la neurasténica y perversa señora invento ese extraño proceso de torturar. El jovencito lloraba mucho, permaneciendo horas y horas, con los tenedores colgados en la carne sangrienta y corría para el patio, a fin de desahogarse y, porque la madrina repetía, nerviosa:

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El arma infalible

XavierCierto día, un hombre insubordinado creó un poderoso y largo pensamiento de odio, lo colocó en una carta ruda y malcriada, y lo mandó al jefe del taller del que fuera despedido. El pensamiento estaba basado en la forma de amenazas crueles. Y cuando el director del servicio leyó las frases ingratas con las que se expresaba, las acogió, desprevenidamente, en su propio corazón, y se puso furioso sin saber por qué.

Encontró, de inmediato, al subdirector del taller, y con el pretexto de encontrar una pequeña pieza quebrada, dirigió sobre él la bomba mental que traía consigo. Fue la vez del subdirector tornarse neurasténico, sin dar motivo. Guardó la proyección maléfica en el sentimiento, permaneció enfadado varias horas, y en el instante del almuerzo, en vez de alimentarse, descargó en la esposa el peligroso dardo intangible. Tan solo por ver un zapato mal engrasado, profirió decenas de palabras feas; se sintió aliviado y la mujer pasó a guardar en el pecho la odiosa vibración, en forma de cólera inexplicable.

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La lección inolvidable

ChicoAkardecHilda, niña rica, diariamente dirigía malas palabras a la pequeña vendedora de dulces que le tocaba humildemente a la puerta de la casa.

– ¡Qué vergüenza! ¡Con esa bandeja, de esquina a esquina! ¡Vete de aquí! – Gritaba, sin razón.

La humilde niña se ponía pálida y trémula. Mientras tanto, la dueña de la casa, tratando de educar su hija, venía al encuentro de la pequeña humillada y le decía, bondadosa:

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Voluntad

chico-felizCompararemos a la mente humana – el espejo viviente de la conciencia lúcida – con una gran oficina subdividida en diversas secciones de servicio.

Allí está el Departamento del Deseo, donde actúan los propósitos y las aspiraciones, que acicatean los impulsos al trabajo; el Departamento de la Inteligencia, que amplía el patrimonio de la evolución y la cultura; el Departamento de la Imaginación, que atesora las riquezas de los ideales y de la sensibilidad; el Departamento de la Memoria, que archiva el cúmulo de las experiencias; y algunos otros, que definen los anhelos del alma.

Por encima de ellos, sin embargo, aparece el Despacho de la Voluntad. La Voluntad es una gerencia esclarecida y vigilante que gobierna a cada uno de los sectores de la acción mental. La Divina Providencia concedió al raciocinio la Voluntad, como una aureola luminosa, al cabo del laborioso y multimilenario viaje del ser por las oscuras provincias del instinto. Para valorar su importancia, basta con recordar que la Voluntad es el timón de todas las categorías de fuerzas incorporadas a nuestro conocimiento.

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Merecimiento

Chico_dibujoSaturnino Pereira era francamente de los mejores hombres: padre amoroso y dedicado, colaborador de los humildes. La caridad en persona. Donde hubiese dolor a consolar, ahí estaba él dispuesto. No solo eso, en el trabajo, era cumplidor fiel del horario y compañero optimista y honesto.

En las mayores dificultades, tenía una sonrisa generosa, pareciendo un rayo de sol disipando las sombras. Por eso mismo, cuando fue vista su mano sangrando, junto a la máquina de la que era su operador, todas las atenciones se volcaron hacia él, entre el susto y la amargura.

¡Saturnino herido! ¡Qué pena! ¡Saturnino, el amigo de todos!…

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