Sin brazos y sin piernas

amaliaEn una de las oraciones que rezan los católicos romanos llaman a este mundo valle de lágrimas, y creo que es la mejor definición que se puede hacer de esta penitenciaría del Universo, porque en realidad, no hay un solo Ser que pueda vanagloriarse de decir: ¡soy feliz en toda la acepción de la palabra! La mayoría de los potentados suelen sufrir enfermedades incurables; hay millonarios en los Estados Unidos que sólo pueden alimentarse con copas de leche en muy corta cantidad; otros no pueden dormir porque se ahogan y tienen millones de renta que no les proporcionan el menor goce, con lo que descienden hasta los más pobres; si algunos son fuertes y robustos carecen de los más indispensable para sostener sus fuerzas vitales, viéndoselos decaer como lámpara que se apaga en el lleno de su juventud; por consiguiente, la felicidad es una nube de humo que se deshace al menor soplo de viento huracanado de la vida, como se deshace la niebla a los primeros rayos del sol; mas en medio de tantos dolores, los hay de distintos grados: los hay soportables y los hay irresistibles. Seguir leyendo “Sin brazos y sin piernas”

Sombra más sombra

amaliadsNo pasa un solo día que no reciba alguna carta contándome algún suceso doloroso y suplicándome que averigüe, si es posible, el porqué de un determinado acontecimiento. No siempre puedo complacer a mis hermanos, unas veces porque no tengo médiums disponibles o porque los espíritus se niegan a contestar categóricamente, respondiendo de un modo evasivo, incoherente, que deja lugar a la duda, y otras, porque no creen prudente ocuparse de historias terribles, y me dicen: “No te acerques demasiado al fuego, que puedes quemarte”. Y efectivamente, más de una vez me ha sucedido ponerme enferma escribiendo algunos relatos de crímenes cometidos en la noche del pasado. Hace algunos días me escribió un espiritista residente en una gran ciudad de la República Argentina, quien entre otras cosas me decía lo siguiente: “Vivían en esta población un matrimonio con tres hijos, el mayor de diez años, la esposa próxima a dar a luz su cuarto vástago y eran todos ellos, incluso la madre de ella, un modelo de buenas costumbres: todos se amaban entrañablemente”. Seguir leyendo “Sombra más sombra”

Sombras de ayer

amaliadsEntre los muchos seres que habitan en el mundo, la mayor parte viven la vida sensual; les es desconocido ese placer profundo que goza en su delirio el ser inmaterial. Su vida se reduce a hacer lo que otros hacen, pues ellos no conocen la propia inspiración; ni saben por qué mueren, ni saben por qué nacen y viven convencidos sin darse una razón. De especie tan extraña ningún naturalista su raza y procedencia la pudo definir; escuchan y no oyen, y son ante su vista iguales el pasado, presente y porvenir.

Tristísima influencia ejerce la ignorancia, fatales desaciertos su huella deja en pos; ¿por qué misterio extraño tomó preponderancia, sobre lo que hay perfecto, sobre la ley de Dios? ¿Por qué los siglos pasan y el fanatismo vive? ¿Por qué del Evangelio no irradia clara ya? Y el hombre, ¿por qué tiembla y la inquietud concibe? Seguir leyendo “Sombras de ayer”

Sr. D. Manuel Ausó

amaliaHermano mío.- Tú que has consagrado la mayor parte de tu vida al estudio, tú que comprendes toda la influencia que ha de ejercer en el adelanto, de la humanidad la doctrina o, escuela espiritista, apreciarás en su justo valor todos los medios que se emplean para que nuestras creencias se arraiguen en la cabeza y en el corazón; tú debes leer y juzgar tina nueva obra que hace poco tiempo publicaron nuestros hermanos Corchado y Benisia.

Paginas sangrientas lleva por título, con el apéndice de «escritas sobre episodios de la guerra civil»; es un libro que está llamado a ser uno de los mejores propagandistas de nuestra filosofía, por lo mismo que no dice una palabra de la «monomanía» que nos enloquece. Es el iniciador de una escuela y de tina literatura embrionaria hoy, pero que tomará forma mañana. Sencillo en su dicción y profundo en su idea, es un romancero popular que pinta con facilidad admirable los proezas y las derrotas de uno y otro bando. Seguir leyendo “Sr. D. Manuel Ausó”

Todo es justo

amaliaUn amigo nuestro que vive actualmente en Mérida de Yucatán, nos envió un pequeño artículo necrológico que nos impresionó tristemente, hasta el punto que preguntamos al Espíritu que generalmente nos guía en nuestros trabajos si podía decirnos algo sobre aquel Ser tan profundamente desgraciado, cuya existencia había sido tan horrible. Y nuestro amigo invisible, viendo que nuestra pregunta no llevaba otro móvil que el estudio y el deseo de dar una lección útil, nos dio algunos pormenores que transcribiremos a continuación del citado escrito, que dice así: Arcadio Góngora Seguir leyendo “Todo es justo”

Todo se paga

amaliaHace treinta años que conocí a Carlos y a Luisa; él era un joven pálido, enfermizo, de mirada dulce y melancólica; ella era casi una niña, aún no sabía llevar el vestido largo; parecía el símbolo de la modestia y de la humildad, y lo miraba fijamente al elegido de su corazón; me parece que aún los veo, ella sentada en un antiguo sofá y él sentado en una silla apoyado en el respaldo del canapé, es decir, en un brazo del mismo. Él la miraba fijamente, y ella con la cabeza inclinada y los ojos medio cerrados, parecía que estaba magnetizada; ni uno ni otro pronunciaba una palabra, pues cuando habla el corazón no hay intérpretes para ese lenguaje divino. Seguir leyendo “Todo se paga”

A los niños

amaliads¡Qué hermosos son los niños…!
Son mi embeleso;
cuando los niños besan
Dios nos da besos;
porque, los niños, son el raudal
precioso de su cariño.

Cuando los niños miran,
hablan sus ojos;
cuando la risa pliega
sus labios rojos,
¡Cuánta alegría!
¡La risa de los niños
es luz del día…! ¡Ya pueden venir
penas y sinsabores;
ya pueden aplastarnos
grandes dolores:
si un niño grita,
y va pidiendo
besos con su boquita! Seguir leyendo “A los niños”

Tras la tempestad, la calma

amaliaLa vida es un compuesto de goces y amarguras, de lágrimas y esperanzas, de risueñas ilusiones y de terribles desengaños. Ora vemos densos nubarrones que presagian horribles tempestades, ora vislumbramos bellísimos horizontes, que anuncian días alegres y tranquilos. Cuando entramos en el período de nuestras pruebas o expiaciones, presentimos, sin poderlo remediar, la horrísona tempestad de las vicisitudes que, más tarde, han de poner al espíritu en trance de zozobrar; y cuando la prueba termina, el espíritu ve brillar en lontananza un rayo de sol que le devuelve la tranquilidad perdida. Sin esa mezcla de flores y espinas, no sabríamos apreciar la existencia en su valor verdadero. De ese modo filosofábamos una hermosa tarde de estío por la orilla del mar, en unión de una amiga íntima. Seguir leyendo “Tras la tempestad, la calma”

Una historia más

amaliaLeyendo los artículos de los periódicos me fijé, muy especialmente, en los sueltos que a continuación
transcribo y que ¡a tantas consideraciones dan motivo!

El martirio de un niño

París 18. A las 19,40 en la morgue se ha efectuado una “confrontación” o careo de lo más horrible, aun en aquel recinto en que lo horrible es común. Tres personas han sido puestas delante del cadáver de un niño que fue encontrado tirado en la calle, el que murió victima de los tormentos que le prodigaba su propio padre. Seguir leyendo “Una historia más”

Treinta y dos años

amaliaHace algunos días que muchos periódicos publicaron sueltos referentes a un ataque de catalepsia, ataque prolongado que ha durado treinta y dos años, el sueño de la infeliz mujer que ha sufrido durante tanto tiempo un tormento, pues, según confesión de algunos desgraciados que han sido víctimas de tan horrible enfermedad, oyen perfectamente cuando se habla en su derredor y se enteran de todo cuanto dicen sus deudos y amigos, y algunos han sentido cuando los colocaban en el ataúd y se disponían a realizar el entierro del supuesto cadáver, hasta que con un esfuerzo sobrehumano han roto sus cadenas de inmovilidad. El suelto en cuestión decía así: Seguir leyendo “Treinta y dos años”

Tristeza

amalia¡Cuánto pesa la vida algunas veces! ¡Qué frío se experimenta evocando las sombras del pasado! Cuando uno se detiene a deletrear en el alfabeto de una larga existencia, se llora sin derramar una lágrima, se llora por dentro; parece que plomo derretido o agua de nieve corre por nuestras venas, y es tan profundo el desconsuelo que se siente que ni se desea morir, temiendo encontrar más allá de la tumba la continuación de la historia comenzada aquí; cuando no se alimenta un deseo ni se posee una esperanza, ¡cuánto pesa la vida! … ¡Vivir sin esperar! … ¡no es vivir!… Vivir sin desear es morir sin agonía. Vivir, dominado por la indiferencia, es anticipar la crisis de la muerte, es abrirse uno mismo la fosa para en ella enterrar nuestro organismo: es convertirse en sepulturero. Seguir leyendo “Tristeza”

A la memoria de alma buena

amaliadsAlma buena,
noble y pura
que te alejas de mi lado:
este valle de amargura,
¡Feliz, tu!, que ya has dejado
A,D,Y S.

I

¡Supe tu muerte! Quise ver tu envoltura por ultima vez. ¡Corrí a tu casa…! Pregunte por tu cadáver. No me dejaron verte. Salí y pensé en ir al templo donde mas tarde te tributarían los últimos honores terrenales. Me arrepentí desistiendo de mi intento. Seguir leyendo “A la memoria de alma buena”

A donde vayáis ira la cruz

amalia¿Por qué con tanto afán buscáis en la tierra hora de calma y de paz?,¿No sabéis que no es morada paz sino de lucha?

Esperad siempre hora de prueba y de sufrimientos, pero esperadlas con animo sereno y con valor, y a si no os contrariaran tanto las luchas y pesares de la vida. Vosotros que amáis tanto al maestro,¿no sabéis que Él en la tierra no encontró ni una hora de paz?¿Por qué anheláis tanto lo que no es de ese mundo?. Seguir leyendo “A donde vayáis ira la cruz”

Una carta hermosísima de Amalia

amaliadsGracia, 28 de Junio , 1881

Señor Director de El Buen Sentido:

Querido hermano en creencias; uno de los sentimientos que deben engrandecer al Espíritu, es la gratitud, y profundísima gratitud guarda mi alma para el hombre generoso que inició una suscripción a mi favor, y para todos aquellos que han respondido a su humanitario llamamiento. Por razón natural, los que han llorado mucho son los que saben agradecer, porque es necesario vivir en la sombra para apreciar lo que vale la luz; es preciso haber visto la muerte de cerca, para conocer el inmenso valor de la vida.

El objetivo de esta carta es, como debe usted comprender, para dar mi voto de gracias a todos los espiritistas que han secundado los nobles deseos de usted, y además quiero hacer una aclaración: la suscripción iniciada a mi favor, ha producido como era lógico, encontrados pareceres; unos se han adherido al pensamiento de usted; otros lo han rechazado, y por si alguno ha podido creer que yo escribía defendiendo el Espiritismo porque buscaba en él la base de mi porvenir, justo es que yo deje la verdad en su lugar. Seguir leyendo “Una carta hermosísima de Amalia”

Una de las grandes verdades

amaliadsDestinado el hombre a escudriñar hasta el último rincón de la Tierra para investigar la verdad, no debe jamás encerrarse en la ignorancia e ir acrecentando la duda; porque ésta; es imagen de la pereza, dogal de la humanidad y claro indicio del atraso del Espíritu. Cuando una nueva escuela abre sus puertas de par en par y les dice a los hermanos que vayan a beber en la fuente de su doctrina, porque ella es la regeneradora del Universo, no debe echarse en los brazos de la indolencia, ni mirarlo como cosa baladí, tampoco es conveniente aceptar lo que no se comprende, afirmando lo que otros dicen, porque sí, ni creer lo que no se ve, por más que quepa en lo posible; pero sí hay una gran necesidad de que, al presentarse una reforma, el hombre se dedique a una observación prudente y a un minucioso análisis, de todo cuanto encierre. Seguir leyendo “Una de las grandes verdades”

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