¿Por qué?

amaliadsHe aquí el gran problema, el misterioso problema de la vida; dos palabras que serían la desesperación de todos los que sufren, si en el fondo de todo sufrimiento no germinara alguna consoladora semilla de esperanza. Cierta noche, una amiga mía, Elena, entró en mi aposento envuelta con su largo manto de luto: dejóse caer en un sillón, cogió mi diestra entre sus pequeñas aristocráticas manos, y fijándose en mí su profunda y melancólica mirada, díjome con acento desfallecido:

-Amalia, ¿por qué seré tan profundamente desgraciada? Respóndeme, por piedad, ¿por qué?…

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En el campo

Amalia¡Qué bien me encuentro aquí! De mi existencia, de mi lucha tenaz cesa el estrago; y duerme mi cansada inteligencia sintiendo dulce y bienhechor halago.

¡Todo me encanta aquí! Purpúreas flores, verde follaje en la enramada umbría, y en el canto de los prados ruiseñores que no tiene rival su melodía!

¡Quién pudiera vivir con este sueño dulce, apacible, lánguido, tranquilo, sin la lucha tenaz y el rudo empeño por tener en la Tierra un pobre asilo! ¡Luchar por la existencia!

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El infierno

amaliaHa dicho un escritor, (no recuerdo cual) que por mucho que el hombre invente, la realidad supera a todos sus sueños y delirios, sean estos en sentido favorable o adverso, y es una gran verdad. Muchos tomos en folio se han escrito para pintar los horrores del infierno, y ha habido célebres poetas, que han tenido el mal gusto de describir el fondo de esos abismos, donde la eternidad del dolor era el único patrimonio de sus infortunados moradores. Recuerdo que en Toledo celebran en el mes de Noviembre, consagrado a las almas del purgatorio, espléndidas funciones religiosas, decorando las iglesias de un modo alegórico para impresionar a los fieles. 

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El amor propio

amalia-domingo-soler-399El hombre es un compuesto de substancias,
tiene de imperfecciones grande acopio;
y le vence en diversas circunstancias,
su genio tentador, el amor propio.

Sentimiento fatal que le domina,
enemigo que siempre le persigue,
y que causa del hombre la ruina
porque su envidia despertar consigue.

Las guerras desastrosas que pasaron,
y hundieron en el polvo a las naciones,
y las huellas sangrientas que dejaron
a su paso las mil generaciones.

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El oasis

amalia-domingo-soler-399No somos amigos de los pesimistas, porque todo lo ven bajo un negro crespón, ni tampoco de los optimistas porque todo lo contemplan tras de un prisma de color de rosas, y aunque estos últimos son felices, pues hay que atenerse a lo que dijo muy sabiamente Campoamor:  «En este mundo traidor nada hay verdad ni mentira, todo se ve del color del cristal donde se mira.» Sin embargo, sobre todos los pesimismos y optimismos, hay una sensación suprema que hace al hombre feliz, lo mismo en una choza de verde ramaje, que bajo el purpúreo dosel de un trono. Este es el sentimiento paternal; hace algunas horas que nos hemos convencido de lo que decimos.

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El Tiempo

amaliaEl tiempo es, en cierto modo el único tesoro del hombre. Todas las riquezas están expuestas a perderse; los honores, el vaivén de la fortuna los arrebata en brevísimos segundos; la libertad, el menor atropello puede destruirla; la salud, un cambio atmosférico la quebranta y la aniquila; si somos amados, la volubilidad o la ingratitud pueden desheredarnos y dejarnos solos sin una ilusión que sonría en nuestra mente; si grandes conocimientos científicos nos enorgullecen, un descubrimiento nuevo nos prueba que no sabíamos nada.

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El espiritismo

amaliadsEs el Espiritismo, el gran consuelo que los mortales hallan en la Tierra, sin el increíble limbo, sin el cielo, ni del infierno la espantosa guerra: el hombre encuentra en él, clara y sin velo, la lógica razón, donde se encierra la causa y el efecto del problema sin pecado de origen ni anatema.

Justa, evidente, fácil y sencilla se ostenta la verdad sin duda alguna; en él la preferencia a nadie humilla, ni existe preeminencias de fortuna; que en el Espiritismo sólo brilla la nobleza del alma y no la cuna, porque el espiritista es el obrero del único progreso verdadero.

Las religiones todas han pintado un Dios a su capricho y sus antojos; en todas les busqué, pero no he hallado quien calmara mi angustia y mis enojos; que el Dios que los mortales han formado le cercan de la duda los abrojos, y nada más horrible que la duda…

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El amor no es un mito

amalia-domingo-soler-399Era una noche hermosa de verano, cuando estábamos varios amigos reunidos en el Salón del Prado, en Madrid, junto a la fuente de las Cuatro Estaciones. No sé por qué, nos dio la humorada de hablar sobre el Espiritismo y el amor. La discusión era muy animada: casi todos se reían a costa del amor y del Espiritismo, echando a volar disparatadas ocurrencias y chistes graciosísimos, a que tanto se prestan las dos sublimidades, miradas a ras de tierra.

Nos llamó la atención la mudez de Leopoldo, el más dicharachero y el más elocuente de todos otras veces. Este joven es ilustrado y conocido escritor. Le preguntaron:

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El caminito del cielo

amalia-domingo-soler-399Cada cual tiene en este mundo un lugar predilecto, un sitio preferido. El mío es la orilla del mar. ¡Cuántas lágrimas se han derramado en el insondable océano! El otro día leí un soneto en donde al autor afirmaba que las aguas del mar son saladas porque eran las lágrimas de las esposas, de las madres, de las novias, de los hijos, de las familias de los náufragos. Pensando un día en las tragedias que se desarrollan en la superficie y en el fondo del mar, comprendí que un ser invisible me acompañaba; tomé la pluma para recoger cuidadosamente la inspiración que descendía sobre mí y que voy a trasladar ahora a este papel:

«Hace algunas horas que te envuelvo con mi fluido. Espíritus amigos me acompañan, entre ellos tu madre, a la cual me une una estrecha simpatía, porque las dos sentimos el amor de los amores, el amor maternal, que en toda su pureza, en toda su inmensidad, es un trasunto del amor divino. ¡Cuánto he sufrido por mis hijos! Mi amor a ellos me ha hecho retroceder, estacionarme y adelantar: ha sido siempre el foco luminoso en torno del cual han girado mis existencias.

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El egoísmo

amalia¿Por qué? Porque tú eres uno de los muchos egoístas que pululan en el mundo y justo es que conozcas lo que se dice de vosotros. Dices que yo soy egoísta, ¿Y por qué? ¡Porque me gusta divertirme y no me he fijado en nadie! ¡Qué quieres! Cada uno es como Dios le ha hecho. No creas que Dios se haya parado a modelar figuras tan defectuosas; somos nosotros los que nos revestimos de nuestras buenas o malas cualidades.

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El despertar de un Espíritu

amaliadsCuando voló mi espíritu, ¡qué hermoso
halló su despertar! Del infinito
la belleza admiró, y allí vio escrito
de su historia el gran libro misterioso.

Y allí leerlo, lloró, lloró, ¡Dios mío!;
lloró entregado a sin igual quebranto,
hasta que oyó decir: —Seca tu llanto!,
que ya hizo punto, tu vivir sombrío.

—¡Borrar!, borrar quisiera, ¡oh!, mensajero
de augurio celestial, tanta negrura,
trocándola en purísima blancura,
emblema de un espíritu sincero.

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