Charco de lodo

verdadero-amigoCuando veo dientes de león, veo hierba dañina invadiendo mi patio. Mis hijos ven flores para la madre y soplan la pelusa blanca pensando en un deseo.

Cuando veo un mendigo que me sonríe, veo a una persona sucia que probablemente quiere que le de dinero y eso me pone molesto. Mis hijos ven a alguien que les sonríe y ellos responden con otra sonrisa.

Cuando oigo una música, me gusta. Pero no sé cantar y no tengo ritmo; entonces me siento y escucho. Mis hijos sienten el ritmo y bailan. Cantan y si no saben la letra, crean la suya propia.

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Cajita de besitos

cajitaLa historia cuenta que hace algún tiempo un hombre castigó a sus hijita de 5 años por desperdiciar un rollo de papel dorado para envolver regalos. Estaban apretados de dinero y se molestó mucho cuando la niña pegó todo el papel dorado en una cajita que puso debajo del árbol de Navidad. Sin embargo, la mañana de Navidad, la niña le trajo la cajita envuelta con el papel dorado a su papá: «esto es para ti papá».

El papá se sintió avergonzado por haberse molestado tanto la noche anterior, pero su molestia resurgió de nuevo cuando comprobó que la caja estaba vacía y le dijo en tono molesto: «¿que no sabe usted señorita que cuando uno da un regalo debe haber algo dentro del paquete? » La niña volteó a verlo con lágrimas en sus ojitos y le dice: » Pero papi, no está vacía. Le puse besitos hasta que se llenó «.

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Así es mi naturaleza

escorpionUn maestro oriental que vio cómo un escorpión se estaba ahogando decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el escorpión lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, el animal cayó al agua y de nuevo empezó a ahogarse. El maestro intentó sacarlo otra vez y otra vez el escorpión lo picó…

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

– ¡Perdone, ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua, el escorpión lo picará?

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Autobiografía en cinco capítulos

agujero1
Bajo por la calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Me caigo dentro, estoy perdido… impotente.
No es culpa mía.
Me tardo una eternidad en salir de allí.

2
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Hago como que no lo veo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en ese mismo lugar.
Pero no es culpa mía.
Todavía me tardo mucho tiempo en salir de allí.

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Buscando a Buda

634735544526218485_bor_intervju_jorge_bucay_005Buda peregrinaba por el mundo para encontrarse con aquellos que se decían sus discípulos y hablarles acerca de la Verdad. A su paso, la gente que creía en sus decires venía por cientos para escuchar su palabra, tocarlo o verlo, seguramente por única vez en sus vidas. Cuatro monjes que se enteraron de que Buda estaría en la ciudad de Vaali, cargaron sus cosas en sus mulas y emprendieron el viaje que llevaría, si todo iba bien, varias semanas. Uno de ellos conocía menos la ruta a Vaali y seguía a los otros en el camino.

Después de tres días de marcha, una gran tormenta los sorprendió. Los monjes apuraron el paso y llegaron al pueblo, donde buscaron refugio hasta que pasara la tormenta. Pero el último no llegó al poblado y debió pedir refugio en casa de un pastor, en las afueras. El pastor le dio abrigo, techo y comida para pasar la noche.

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Ahora

felizNos convencemos a nosotros mismos que la vida será mejor después que nos casemos. Después lo importante es tener un hijo. Y después tener otro. Entonces, nos sentimos frustrados de que los hijos no son lo suficientemente grandes, que nos dan trabajo y que seremos más felices cuando lleguen a adultos. Después de eso, nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar). Ciertamente seremos más felices cuando salgan de esa etapa.

También podemos decirnos que nuestra vida estará completa cuando a nuestra pareja le vaya mejor, cuando tengamos un mejor auto o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados…

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Abandona toda esperanza de resultados

VencedorUn hombre estaba muy interesado en conocerse a sí mismo, en iluminarse. Toda su vida había buscado un maestro que le enseñara la meditación. Había ido de maestro en maestro, pero no sucedía nada. Pasaron los años, y estaba ya cansado, exhausto. Entonces alguien le dijo:

– Si de verdad quieres encontrar a un maestro tendrás que ir al Himalaya. Allí vive uno, pero tendrás que buscarle. Una cosa es cierta, el maestro se encuentra allí. Nadie sabe exactamente dónde, pero cuando alguien llega a dar con su paradero, él se adentra todavía más en las cordilleras Himalayas.

El hombre se estaba haciendo viejo, pero hizo acopio de valor. Durante dos años trabajó para ganar el dinero del viaje y se puso en camino; se trata de una vieja historia. Así que tuvo que viajar en camellos, en caballos y después seguir a pie hasta alcanzar el Himalaya. La gente le decía:

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Cuento árabe

arabeHabía una vez un anciano muy sabio, tan sabio era que todos decían que en su cara se podía ver la sabiduría. Un buen día ese hombre sabio decidió hacer un viaje en barco, y en ese mismo viaje iba un joven estudiante. El joven estudiante era arrogante y entró en el barco dándose aires de importancia, mientras que el anciano sabio se limitó a sentarse en la proa de barco a contemplar el paisaje y cómo los marineros trabajaban. Al poco el estudiante tuvo noticia de que en el barco se encontraba un hombre sabio y fue a sentarse junto a él. El anciano sabio permanecía en silencio, así que el joven estudiante decidió sacar conversación:

– ¿Ha viajado mucho usted?- A lo que el anciano respondió:

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El sufrimiento de Kisgotami

kisagotamiEn tiempos de Buda, murió el único hijo de una mujer llamada Kisagotami. Incapaz de soporta siquiera la idea de no volver a verlo, la mujer dejó el cadáver de su hijo en la cama y durante muchos días lloró y lloró implorando a los dioses que le permitieran morir a su vez.

Como no encontraba consuelo, empezó a correr de una persona a otra en busca de una medicina que le ayudara a seguir viviendo sin su hijo o, de lo contrario, a morir como él. Le dijeron que Buda la tenía:

Kisagotami fue a ver a buda, le rindió homenaje y le preguntó:

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