El ave dorada

aveMartín era un niño de 12 años que tenía una debilidad muy especial, era un fanático de los cuentos. Vivía en un pequeño pueblo de no más de 200 habitantes donde, como podrán imaginar no existían las palabras biblioteca ni librería. Así que Martín esperaba todos los veranos la llegada de los narradores de historias que venían junto con las ferias y los circos.

Un día llegó un narrador muy anciano. Martín, por supuesto, no quiso perderse ninguna función, así que estuvo en la función de la mañana, en la de la tarde y en la de la noche. Después de la última función el anciano se quedó mirando fijamente a los ojos de Martín y reconoció el brillo de quien lleva el espíritu de un narrador.

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El anillo

sabio-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro sin mirarlo, le dijo:

-Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizá después…- y haciendo una pausa agregó: si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

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Depende de la forma

burrodecarga4Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.

– ¡Qué desgracia Mi Señor! – exclamó el Sabio – ¡Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad!

-¡Qué insolencia! – gritó el Sultán enfurecido -Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

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De paso

arabeSe cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.

– ¿Dónde están sus muebles? – preguntó el turista.

Y el sabio, rápidamente, también preguntó:

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Doce años después

mas_allaEra un joven que había decidido seguir la vía de la evolución interior. Acudió a un maestro y le preguntó:

–Guruji, ¿qué instrucción debo seguir para hallar la verdad, para alcanzar la más alta sabiduría?

El maestro le dijo:

–He aquí, jovencito, todo lo que yo puedo decirte: todo es el Ser, la Conciencia Pura. De la misma manera que el agua se convierte en hielo, el Ser adopta todas las formas del universo. No hay nada excepto el Ser. Tú eres el Ser. Reconoce que eres el Ser y habrás alcanzado la verdad, la más alta sabiduría.

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La foto

abrazo–¡No es posible! ¡Otra vez aquí! ¡¿Ese mendigo no va a salir nunca del frente de nuestra casa?! –reclamó Arturo, al mismo tiempo que cerraba el vidrio del carro, sacándolo del garaje.

–¡Ah, querido! No hables así… es un señor de edad y…

–¡No importa! ¡¿Él resolvió morar al frente de nuestra casa ahora?! Dentro de poco, comenzará a traer otros mendigos, y esto aquí va a parecer un refugio hediondo. Por lo menos esta vez, no se levantó para intentar pedir algo.

–Lógico que no. Cerraste el vidrio del carro tan pronto como salimos. Cuando regresemos, voy a pedirle a María que traiga un plato de comida para él…

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Dar

sillasA un amigo mío llamado David, su hermano le dio un automóvil como regalo. Un día, cuando David salió de su oficina, un niño de la calle estaba caminando alrededor del brillante coche nuevo admirándolo.

-Señor, ¿este es su coche? ?preguntó.

David afirmó con la cabeza.

– Mi hermano me lo regaló.

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La hormiga

hormigaHace un tiempo me puse a observar detenidamente la vida de las hormigas, y confieso que quedé asombrado al verlas trabajar con tanto orden y empeño. Pero una hormiga en particular atrajo mi atención. Negra y de tamaño mediano, la hormiga llevaba como carga una pajita que era seis veces más larga que ella misma.

Después de avanzar casi un metro con semejante carga, llegó a una especie de grieta, estrecha pero profunda, formada entre dos grandes piedras. Probó cruzar de una manera y de otra, pero todo su esfuerzo fue en vano. Hasta que por fin la hormiguita hizo lo insólito con toda habilidad apoyó los extremos de la pajita en un borde y otro de la grieta, y así se construyó su propio puente, sobre el cual pudo atravesar el abismo. Al llegar al otro lado, tomó nuevamente su carga y continuó su esforzado viaje sin inconvenientes.

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Cosas que no se recuperan

galletasUna muchacha estaba aguardando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. Como debía esperar por muchas horas, decidió comprar un libro para matar el tiempo. También compró un paquete de galletas.

Se sentó en una poltrona en la sala VIP del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Al lado de la poltrona donde estaba la bolsa de galletas, se sentó un hombre que abrió una revista y comenzó a leer. Cuando ella tomó la primera galleta, el hombre también tomó una. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Apenas pensó: «Pero, que descarado». «Si yo estuviese más dispuesta le daría un golpe en el ojo para que nunca más se le olvide.» Cada vez que ella tomaba una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello la dejaba tan indignada que no conseguía reaccionar. Cuando quedaba apenas una galleta, pensó: «ah… ¿qué será lo que este abusador va a hacer ahora?»

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Hoy voy a marcar una diferencia

felizHoy haré una diferencia. Comenzaré controlando mis pensamientos. Una persona es producto de lo que piensa. Quiero ser feliz y tener esperanzas. Para ello, tendré pensamientos que sean felices y tengan esperanza.

Me niego a ser víctima de mis circunstancias. No permitiré que los inconvenientes triviales como semáforos, largas filas y aglomeraciones de tránsito me gobiernen. Evitaré el negativismo y las murmuraciones. El optimismo será mi compañero y la victoria será mi distintivo.

Hoy haré una diferencia. Estaré agradecido por las veinticuatro horas que tengo por delante. El tiempo es algo precioso. No permitiré contaminarme ni un ratito por compadecerme de mí mismo, estar ansioso o aburrido.

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Concentración

arcoDespués de ganar varios concursos de arquería, el joven y jactancioso campeón retó a un maestro Zen que era reconocido por su destreza como arquero. El joven demostró una notable técnica cuando le dio al ojo de un lejano toro en el primer intento, y luego partió esa flecha con el segundo tiro.

«Ahí está», le dijo al viejo, «¡a ver si puedes igualar eso!».

Inmutable, el maestro no desenfundo su arco, pero invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña. Curioso sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió hacia lo alto de la montaña hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un frágil y tembloroso tronco.

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Cómo nace un paradigma

mono«Es más fácil desintegrar un átomo que un preconcepto» Albert Einstein

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos.

Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo el nuevo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron.

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