A un espíritu que huye de la luz

amaliaMujer, hace algún tiempo que perdiste a una hija adorada, pero su muerte no fue una muerte tranquila; no te puedes acostumbrar a la idea de perderla velándola en sus noches de insomnio y de fiebre. No; fue por el contrario una sorpresa horrible la que recibiste. La niña estaba ante ti risueña y confiada, sonriente como la inocencia, hermosa como la felicidad, cuando ese elemento voraz, esa llama abrasadora que tantas víctimas ha ocasionado en los pasados siglos, esas lenguas de fuego que destruyen cuanto tocan, envolvió a tu hija cuando menos lo esperabas, y en el breve plazo de cinco horas quedó extinguida la savia vital de aquella niña encantadora, que durante diez años fue tu delicia por su gracia, por su donaire y gentileza, por su cariño, por su bondad, por su despejada inteligencia, y sobre todo, por ser tu hija, porque para las madres todos los hijos son dechados de virtudes y modelos de hermosura. La impresión que debiste recibir fue tan dolorosa, que renunciamos a describirla, porque hay dolores que se profanan si se pretende trazar sus límites.

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Las muchas formas de alabar al Señor

jardinAlabar a Dios puede significar el acto de glorificar, adorar al Creador. También la demostración de reverencia y amor al Todopoderoso. En general, cuando se menciona la alabanza a Dios la mente nos lleva a religiosos enclaustrados en conventos y monasterios, que dedican su vida a cantar himnos, a la meditación y a las oraciones. Sin embargo, cuando nos referimos a la oración, encontramos que es alabanza, petición y agradecimiento.

¿Será posible al hombre común, con familia, profesión, tantos deberes que atender, externalizar alabanzas a su Creador?

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Los discípulos

Jesus_discipulosFrecuentemente, era en las proximidades de Cafarnaúm que el Maestro reunía a la gran comunidad de sus seguidores. Numerosas personas lo aguardaban a lo largo del camino, ansiosas por escuchar su instructiva palabra. Pero no tardó en componer su reducido colegio de discípulos. Después de una de sus predicaciones del nuevo reino, llamó a los doce compañeros que, desde entonces, serían los intérpretes de sus acciones y enseñanzas. Ellos eran los hombres más humildes y simples del lago de Genesaret.

Pedro, André y Felipe eran hijos de Bethsaida, de donde igualmente provenían Santiago y Juan, descendientes de Zebedeo. Leví, Tadeo y Santiago, hijos de Alfeo y su esposa Cleofas, pariente de María, eran nazarenos y amaban a Jesús desde la infancia, siendo muchas veces llamados «los hermanos del Señor», por sus profundas afinidades afectivas.

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Renacimiento de Cristo

JoannaLa irrefrenable ambición generada por el delirio de grandeza, es la responsable del desaliento de las multitudes arrojadas al sub-mundo de la miseria moderna, de donde procede el germen de la delincuencia que se esparce por los cuadrantes de la Tierra…

Y no es porque el psiquismo de Cristo se haya diluido en vano, a través de las páginas de la Historia; ni porque falten los testimonios grandilocuentes de la solidaridad y del amor, demostrando la sublime conducta de los mártires de la fe y de los misioneros de toda índole…

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La humanidad conoce la trayectoria de los verdaderos argonautas del bien, que se sacrifican en el testimonio de los ideales de ennoblecimiento, mediante los cuales demuestran que, verdaderamente, el triunfo es una conquista interior sobre los ímpetus y pasiones animalizantes y no el dominio de objetos y valores de legitimidad muy dudosa.

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