Las nueve preguntas de un sabio

Tales de Mileto, filósofo griego, el más antiguo de los Siete Sabios de Grecia (640 a 550 d.C.), durante parte de su vida fue un buen comerciante. Después de enriquecerse, se retiró de los negocios y pudo dedicarse a los estudios, adquiriendo muchos conocimientos a través de viajes. Aprendió Geometría con sacerdotes egipcios, previó el primer eclipse solar en el año 500 a.C. y determinó la duración del año. Aun en vida, fue considerado el padre de la Astronomía, de la Geometría y de la Aritmética. En cierta ocasión, fue preguntado sobre 9 preguntas. He aquí, seguidas la respuesta de Tales:

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Palabras y palabras

“Jesús lo enseña, diciendo: No te preocupes del cuerpo, piensa antes en el espíritu; ve a enseñar el reino de Dios; ve a decir a los hombres que su Patria no es en la Tierra, sino en el Cielo, ya que solamente allí transcurre la verdadera vida.”

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO Capítulo 22º – Ítem 8.

Modulación inteligible es la palabra, el vehículo de comprensión entre los hombres.

Entretanto hay palabras que crean guerras hediondas y palabras portadoras de mensajes de paz, que amainan convulsiones interiores y serenan corazones en combates de exterminio.

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El alma después de la muerte; su individualidad. Vida eterna

149 ¿Qué sucede con el alma en el momento de la muerte?

«Vuelve a ser espíritu, es decir, entra de nuevo en el mundo de los espíritus que había abandonado temporalmente.»

150 ¿El alma conserva su individualidad después de la muerte?

«Sí, y no la pierde nunca. ¿Qué sería si no la conservase?»

– ¿Cómo manifiesta el alma su individualidad, careciendo del cuerpo material?

«Tiene un fluido que le es propio, que toma en la atmósfera de su planeta y que representa la apariencia de su última encarnación: su periespíritu.»

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Concentración mental

La noche del 24 de marzo de 1955, recogimos, de nuevo, la palabra de nuestro amigo espiritual André Luiz, que nos habló respecto a la concentración mental.

Amigos, mucho se habla en concentración mental. Círculos de fe se concentran en llamamientos intempestivos a Cristo. Se concentran compañeros de ideal con impecable silencio exterior, sustentando inadecuado alarido interno. Sin embargo, es forzoso indagar en nosotros mismos qué recursos estaremos reuniendo.

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¿Cómo adorar a Dios?

En todas las épocas, todos los pueblos practicaron, a su manera, actos de adoración a un Ente Supremo, lo que demuestra que la idea de Dios es innata y universal. En efecto, jamás hubo quien no reconociese íntimamente su flaqueza, y la consecuente necesidad de recurrir a Alguien, todopoderoso, buscando Su apoyo, el bienestar y la protección, en los trances más difíciles de esta tan atribulada existencia terrena.

Hubo tiempos en que cada familia, cada tribu, cada ciudad y cada raza tenían sus dioses particulares, en cuyo honor ardía el fuego divino constantemente en el hogar o en los altares de los templos que les eran dedicados.

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Extraña obsesión

Comúnmente, cuando se habla de obsesión, nos viene enseguida el siguiente concepto: Espíritu o Espíritus menos esclarecidos influenciando, perjudicialmente, la vida de los encarnados.

Casi nadie, o mejor, nadie advierte el lado inverso de la realidad, esto es, el encarnado influenciando, perjudicialmente, al desencarnado. Nadie se acuerda de ese extraño y aparentemente paradójico tipo de obsesión, en la que los “vivos” del mundo envuelven a los “muertos” en la imagen de sus pensamientos desequilibrados y enfermizos, ejerciendo sobre los que ya partieron hacia el Más Allá una terrible y compleja obsesión.

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Materialismo

147 ¿Por qué los anatómicos, los fisiólogos y en general los que profundizan las ciencias naturales se inclinan frecuentemente al materialismo?

«El fisiólogo lo refiere todo a lo que ve. Orgullo de los hombres que creen saberlo todo, y que no admiten que algo sea superior a su entendimiento. Su misma ciencia los hace presuntuosos y creen que nada puede ocultarles la naturaleza.»

148 ¿No es lamentable que el materialismo sea consecuencia de estudios que debieran, por el contrario, demostrar al hombre la superioridad de la inteligencia que gobierna al mundo? ¿Debe deducirse de esto que son peligrosos?

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Considerando la parábola del buen Samaritano

“Toda la moral de Jesús se resume en la caridad y la humildad, es decir, en las dos virtudes contrarias al egoísmo y al orgullo.”

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO Capítulo 15 -Ítem 3

Cuenta Lucas, en el versículo 25 y siguientes, del Capítulo 10, del Evangelio, que preguntando al Maestro por un doctor pusilánime que lo tentaba, al respecto de la herencia celeste, le narró el Señor, después de preguntarle sobre la Ley, la parábola del buen samaritano, a fin de informarle, en la aplicación del amor, quien sería el prójimo.

Sinteticemos la narrativa: “Asaltado por ladrones, un pobre hombre fue dejado al margen del camino que descendía de Jerusalén a Jericó.

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Cosecha de odio

-¡No! ¡No te quiero en mis brazos!- decía la joven madre, a quien la Ley del Señor confiriera la dulce misión de la maternidad, al hijo que le florecía en el seno,-¡No me robarás la belleza! Significas trabajo, renuncia, sufrimiento…

-¡Madre, déjame vivir!…- le suplicaba la criatura en el santuario de la conciencia -¡estamos juntos! ¡Dame la bendición del cuerpo! Debo luchar y regenerarme. Sorberé contigo la taza de sudor y lágrimas, procurando redimirme… Nos complementaremos. Dame abrigo y te daré alegría. Seré el retoño de tu amor, tanto como tú serás para mí el árbol de luz, en cuyas ramas tejeré mi nido de paz y esperanza…

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La voz de un Ángel

I

En un artículo dije que conocía a una pareja joven unida en matrimonio hacía algunos meses, que suspiraban por tener un hijo. Dije también que Elisa, al comprender que un nuevo ser se agitaba en sus entrañas, fue completamente dichosa, y que su dicha se veía aumentada con la delirante alegría de su esposo. Efectivamente, la alegría de Antonio era inmensa; compraba juguetes y chucherías para recibir con regalos al primogénito esperado con tanta ansia. Llegó el feliz momento, y Elisa dio a luz a un niño, al que pusieron por nombre Adolfo. Creció el niño entre las caricias de sus padres, que muchas veces le formaban una cuna con sus brazos, y en ella le mecían, cubriéndole de besos. Adolfo correspondía a tan amorosas demostraciones con sus infantiles caricias, y a los diez meses andaba ya solo y salía a recibir a su padre cuando éste volvía de la oficina: era la verdadera alegría de la casa.

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