Despertando de nuevo XX

ocultoLEONARDO, abatido y humillado, levantó los ojos tristes y rogó:

– ¡Perdóname, Señor!…

En seguida exclamó, desalentado:

– ¿Qué será de mí? Perdí mi día, desprecié el camino para el Cielo y, sobretodo, hice el mal a mis semejantes….

En ese momento, notó que sombras espesas caían en el paisaje. No veía más los astros brillantes, ni las aguas, ni los árboles, ni los pájaros. Clavó los ojos en Jesús; entretanto, sentía también extremas dificultades para divisar al Maestro…

Quería prolongar indefinidamente aquellos minutos sublimes en la compañía del Celeste Amigo para saber más, mucho más. Percibiendo, pues, que el Cristo se apartaba, extendió los brazos en su dirección y preguntó, ansiosamente:

– ¿Qué será de mí, Señor?

Leonardo no consiguió más divisar al Maestro, pero escuchó su voz respondiendo:

-Esperaré por ti, mañana…

Deseo levantarse y correr para buscarlo…. Entretanto, no consiguió hacerlo. La sombra aumentaba, aumentaba siempre y una fuerza extraña e invencible que le sujetaba las rodillas al suelo en donde se encontraba arrodillado. Después de penosos minutos de aflicción, dentro de los cuales se sentía en una noche horrible de tinieblas, despertó, llorando intensamente…

Pero, en sus oídos de jovencito transformado, resonaban aun las palabras del Divino Maestro:

-Esperaré por ti, mañana…

Espíritu Veneranda
Médium Francisco Cándido Xavier
Extraído del libro “Camino Oculto”
Traducido por Jacob

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