Explicación del Maestro XVIII

ocultoEL MAESTRO Divino, entonces, comenzó a explicarle:

-Cuando te levantaste por la mañana, me acerqué a tu padre y te convidé al trabajo en tu propio beneficio, pero huiste, temiendo el esfuerzo a que te llamaba. Fue la primera señal.

Te acompañé y te hice sentir la súplica silenciosa de los naranjos tiernos atacados por las pobres hormigas inconscientes y esperé que tus manos me ayudasen en la obra del bien, para que el huerto de tu casa fuese enriquecido. No obstante, no aceptaste mi llamada y seguiste apresurado. Te conduje, entonces, a la vaca enferma, que muchas veces te atendió el hambre con la leche generosa, garantizando la abundancia del hogar paterno. No quisiste ayudarla, ni con una gota de agua. Luego, te llevé para ayudar a una pobre ave herida que, frecuentemente, ayudaba a tu padre en los trabajos de horticultura, consumiendo gusanos dañinos. Pero, lejos de ampararlo, le robaste la provechosa vida, necesaria a los hijitos. Más tarde, te guie a la presencia de un viejo servidor, cansado y enfermo, a fin de que lo ayudases a cargar una pesada carga. Entretanto, negaste auxilio al antiguo cooperador de tu prosperidad doméstica. Sin desanimar con tus negativas, mandé a un pobre niño a tu presencia, para rogarte un libro prestado, a fin de que adquirieses un amigo fiel. Sin embargo, lo expulsaste sin caridad. Después, te proporcioné una oportunidad de ser grato a Dios, ofreciéndote comida sustanciosa y sana, pero insultaste la mesa paternal, pronunciando palabras inconvenientes. En seguida, te aproximé a un modesto y enfermo barrendero de calle, para que demostrases respeto y amor al prójimo. Lo perseguiste a pedradas. Terminada esa experiencia infructífera, te acompañe hasta la profesora bondadosa, esperando que revelases una buena voluntad y reconocimiento. Preferiste, con todo, la perturbación y vagancia. En la escuela, había un humilde niño con hambre que conduje a tu presencia, a fin de que le dieses un poco del pan que te sobraba, pero le heriste con palabras de burla y negación. ¡Finalmente, a la noche, te di la oportunidad a la oración de reconciliación y agradecimiento… atacaste, pues, a tu madre con frases groseras y quejas interminables!…

Espíritu Veneranda
Médium Francisco Cándido Xavier
Extraído del libro “Camino Oculto”
Traducido por Jacob

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