La merienda XIV

ocultoA LA SALIDA de la escuela, mostró dos grandes rebanadas de pan con manteca y queso fresco, que le sobraron de la merienda, se aproximó Orlandiño, el hijo de una lavandera pobre, que le habló, avergonzado:

-Leonardo, hoy aun no comí cosa alguna…

Tuvo miedo de quedar atrasado en las lecciones y no quiso perder la clase, aunque vino con bastante hambre…

Torcía las manos, tímido por pedir. Y porque el compañero clavó sus ojos con frialdad, prosiguió explicando:

– “Tu” Januário no me pagó los trabajos que hice en tu casa, la semana pasado, y, por eso, como mama está enferma, no nos fue posible comprar ni café…

Leonardo no respondía, pero Orlandiño, muy colorado de vergüenza, pasó al pedido directo, después de una pausa más larga:

¿En vista de nuestras dificultades, quien sabe si tu querrás darme, por favor, la merienda que te sobró del recreo?

En ese punto del pedido, los ojos de Orlandiño estaban llenos de lágrimas. Con voz más triste aun, concluyó:

-Me gustaría llevar algún alimento para mi mama…

Leonardo, sin embargo, rompiendo el silencio en que se cerró, exclamó:

¡Ahora! ¿Tú crees que yo soy una panadería? ¡Sigue adelante! ¡No doy merienda a compañeros vagos!
Orlandiño lloró, porque, de hecho, sentía hambre, pero Leonardo fue insensible.

-Si quieres comer – acrecentó – ¡vete a trabajar!

Espíritu Veneranda
Médium Francisco Cándido Xavier
Extraído del libro “Camino Oculto”
Traducido por Jacob

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