Zé Macaco XII

ocultoAcabado la comida, bajo la mirada materna, que revelaba enorme preocupación, Leonardo tomó la cartera de libros y cuadernos, poniéndose en camino para la escuela.

El lugar de sus padres se localizaba en las inmediaciones de una gran ciudad y nuestro amigo, durante el trayecto, en un kilómetro de camino marginado de grandes árboles, iba pensando consigo mismo:

– “¿Cómo recibiré las señales del camino para el Cielo?”

En breves minutos, entraba en las calles bien cuidadas, donde otros niños, no menos descuidados, se unieron a él, yendo para el grupo escolar.

Se aproximaba al establecimiento de enseñanza, junto a tres compañeros, cuando avistó un pobre hombre andrajoso, buscando papeles viejos.

– ¿Quién es aquel? Preguntó el menor de los compañeros.

Leonardo sonrió maliciosamente, dando a entender que había encontrado excelente motivo para la broma.

Silbó, fuertemente y respondió con voz gritando:

-¡¡¡Es Zé Macaco!!!

No contento con eso, se acercó al mendigo demente y exclamó de modo estridente:

– ¡Ma-ca-co! ¡Ma-ca-co!…

El infeliz intento reaccionar, espantando a los niños desocupados, pero Leonardo cogió una piedra y se la tiró a la cabeza, sin piedad. La victima gimió de dolor y se apartó de prisa para detener la sangre que corría, abundante, en la frente abierta.

Temiendo a los policías, Leonardo y los otros niños se recogieron cautelosamente para la escuela.

Espíritu Veneranda
Médium Francisco Cándido Xavier
Extraído del libro “Camino Oculto”
Traducido por Jacob

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