El libro prestado X

ocultoPASADOS algunos minutos, el insensible jovencito se encontraba, de nuevo, a las puertas de casa, y contempló el firmamento, donde el Sol iba muy alto, dando la impresión de que viajaba en el dorso blanco de las nubes.

Parado en la observación de lo alto, se preguntó a sí mismo:

– ¿En qué momento vendrá Jesús a enseñarme el camino para el Cielo?

El viento pasaba, levemente, pareciendo recomendarle calma y esperanza…

Se disponía ahora a entrar en el interior doméstico, cuando fue llamado por Antoñito, inteligente sobrino del vaquero, el cual, de pies descalzos y camisa en remiendos, le pedía un libro prestado.

El compañero pobre permanecía con respeto, retraído. Los ojos tímidos mostraban expresión de súplica.

Leonardo supuso que el compañero talvez hubiese venido por consejo del tío Manuel, que lo asistía cariñosamente en las lecciones, y disfrutó el placer de exhibir la posesión.

Se enderezó y le recibió el saludo con los humos de la superioridad mentirosa.

Antoñito se explicó humildemente, alegando que debía presentar las lecciones preparadas, lo que se tornaba difícil por faltarle el libro de Historia Natural.

Leonardo escuchó todo, de cabeza alta, y respondió, inflexible:

– ¿El qué? ¿dejarte mi libro? ¡de ninguna manera! Si quieres estudiar, gástate tu propio dinero.

El compañero insistió en la solicitación, pero nuestro jovencito se adelantó:

– ¡No! ¡No y no!…

Antoñito se retiró abatido, procurando reprimir las lágrimas.

Espíritu Veneranda
Médium Francisco Cándido Xavier
Extraído del libro “Camino Oculto”
Traducido por Jacob

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