El viejo servidor IX

ocultoProseguía en su caminada, cuando encontró a un antiguo servidor de la propiedad paterna.

El viejito, de cabellos blancos, seguía difícilmente, soportando un pequeño fardo en las espaldas.

¿Cómo no acordarse de él? Era Ricardo, precioso auxiliar en todos los trabajos domésticos. Demostraba cansancio y vejez, pero nunca le faltaba buena voluntad. En razón de eso, el papa de Leonardo aprovechaba sus servicios en actividades más leves.

En ese día, se mostraba más pálido, más trémulo, tropezando frecuentes veces.

Leonardo se acercó. Notando su presencia, el anciano rogó, con confianza:

– ¡Mi buen jovencito, ayúdame, por favor! Vengo del molino de tu padre, donde recibí el salvado que debo entregar al vecino… Creo, pues, que mi viejo cuerpo no está funcionando bien… La cabeza me da vueltas, tengo las piernas adoloridas, tengo miedo de caer en cualquier momento….

Hizo un pequeño intervalo y añadió, humilde:

– ¿Quieres ayudarme a llevar la carga? …

Su voz era triste y llorosa, pero el jovencito no se conmovió. Pensó consigo mismo que el viejo era un simple empleado y que no debía disminuirse, prestándole colaboración.
Dominado por esa idea, puso las manos en los bolsillos, dio una risotada y habló:

– ¿Crees que soy tu criado? Revienta como puedas.

La respuesta revelaba una dura ingratitud. El viejito, con todo, no dijo nada más y siguió en silencio.

Espíritu Veneranda
Médium Francisco Cándido Xavier
Extraído del libro “Camino Oculto”
Traducido por Jacob

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