Ciencia y espiritualidad en las curas de Jesús

andrei1. Para muchos, las curas de Jesús son consideradas como milagros. Pero si las leyes naturales las explican, entonces ellas dejan de ser milagrosas, ¿no es verdad?

A La luz de la doctrina espírita el milagro se transforma en ciencia. Desvelando la comprensión de las leyes naturales, el espiritismo, como ciencia del espíritu, nos explica los mecanismos de acción del magnetismo y del amor crístico, en la realización de autocuras de los enfermos de su época. Con el estudio de la fluidoterapia, de la fuerza de la mente y del sentimiento, educados para el amor, comprendemos cómo y porqué Jesús curaba, lo que no quita el carácter maravilloso de sus acciones, sólo lo sobrenatural. Sus curaciones recaen siempre dentro de las leyes naturales, y Jesús nos enseña lo que es posible para el corazón que ama, hecho confirmado por las curas realizadas por los apóstoles, más tarde, como un símbolo para la humanidad entera.

2. El Espiritismo nos dice que un día la Ciencia explicará todo el proceso por el cual se dieron esas curas de Jesús, ¿por qué eso es importante?

Porque nos hace comprender más perfectamente la sabiduría de Dios y el papel que nos compete en la cocreación, por la utilización del manantial gigantesco de recursos que la divindade nos dotó y a la naturaleza, para la plena ejecución de la voluntad del Padre. Cuando Jesús dijo, Vosotros sois dioses, reafirmando la ley antigua, y añadió: “podéis hacer lo que hago y mucho más”, estaba colocándonos en contacto con nuestra naturaleza divina, de espíritus perfectibles, creados a la imagen y semejanza de la sabiduría suprema del universo, fuente de toda bondad y perfección. Con eso, Jesús nos inducía a desarrollar los dones del espíritu en la conquista de las potencialidades infinitas de cura y autocura.

3. ¿Qué es lo que el médico espírita ya conoce sobre eso en los días de hoy?

El médico espírita está consciente de la ley de los fluidos y de la fuerza de la mente, del pensamiento y del sentimiento en la manipulación de los fluidos ambientes y el organismo humano. Sabe que el espíritu, manifestándose por medio del pensamiento, controla el cosmos orgánico por su fuerza mental y direcciona su funcionamiento físico, tanto en cuánto su comportamiento moral califica y determina el equilibrio o desequilibrio fisiopsíquico. Sabe que tanto la enfermedad como la cura es patrimonio del enfermo y que Jesús sólamente curó aquellos que se erigieron a un nivel superior por el buen aprovechamiento de su sufrimiento. Eso queda explícito en la cura del paralítico de la piscina de Betesda, cuando Jesús ordena al recién curado que tome su cama y camine, o sea, que lleve su equipaje, su historia y biografía, avanzando más allá porque había alcanzado un nuevo nivel de experiencia y ahora le cabía aprovechar al máximo su momento evolutivo por la madurez conquistada. Y cuando lo encuentra en el templo, local de adoración a Dios, Jesús le recuerda que no camine por las mismas elecciones y no errase nuevamente el blanco (sentido original de la palabra pecado– hamartia, del griego), tomando un rumbo superior para el caminar de sus piernas rehabilitadas hacia la cuesta de las lágrimas y la renuncia, gracias a la misericordia divina.

4. ¿Y la ciencia ortodoxa tiene algún interés sobre este asunto? ¿Tiene alguna explicación?

La ciencia camina a pasos lentos en la comprensión de esas cuestiones pues no admite la existencia del espíritu como principio inteligente viajero de la eternidad. Sin embargo,  muchas investigaciones ha sido hechas en el sentido de revelar el beneficio o no de la espiritualidad hacia la salud, siendo que la mayoría de las investigaciones hasta el momento, presentan datos positivos, llamando la atención de las empresas patrocinadoras de las investigaciones demostrandose la necesidad de invertir en ese sentido.

5. Por qué es importante para el médico espírita estudiar y conocer las curas de Jesús?

Por qué Jesús es el paradigma de la medicina espiritual, el médico por excelencia. Cuando Allan Kardec preguntó a los espíritus codificadores acerca de cuál había sido el mejor y mayor modelo dado por Dios a los hombres, la respuesta fue categórica: “Ved a Jesús”. Si observáramos la práctica del maestro veríamos que él individualizaba al enfermo, teniendo una postura terapéutica con cada uno diferente. A unos él los buscó, a otros los mandó venir. A aquel preguntó ¿qué quieres que te haga? a otro indagó ¿quieres quedar sano? A todos Jesús indujo a una autoanálisis y respuesta frente a la vida, y como pedagogo divino ejercitó a todos en el arte de pensar y llegar a sus propias conclusiones, sedimentando su cura en el movimiento interior de liberación y madurez espiritual. No curó a todos, supo evaluar el momento de cada uno. Suplió las deficiencias personales y ofreció la misericordia divina cuando faltaron fuerzas para el movimiento final de rehabilitación, pero no violentó ninguna conciencia y respetó el momento evolutivo de cada hijo de Dios, despertando la conciencia divina del hermano en camino. Por todo eso y sobre todo por la calidad del amor ofertado, de la renuncia y sacrificio, Jesús es el paradigma de la medicina espiritual que todos soñamos practicar y reproducir, aunque en escala infinitamente más pequeña, para la cura de nuestros hermanos y de nosotros mismos, en nuestra práctica profesional.

6. ¿Cómo el médico espírita debe desarrollar sus calidades de cura espiritual? ¿Cúal es la mejor manera de emplear el fluido magnético en favor de los pacientes?

Desarrollaremos la cualidad de cura espiritual en la misma medida en que aprendamos a amar con desinterés y abnegación. Mientras más tomemos conciencia que nuestros pacientes son nuestros médicos, ofreciéndonos la divina oportunidad de sensibilización, trabajo y aprendizaje, más nos esforzaremos por poseer virtudes que nos posibiliten  ofrecer más y mejor para cada uno de ellos. A medida que mejoremos como seres humanos y pasemos a expresar más intensamente la buena voluntad, cariño, a escucha atenta e inclusiva, con disponibilidad de tiempo y corazón, más nos habilitaremos a vibrar el amor, medicamento por excelencia, que podrá tocar el alma de nuestros hermanos incentivándoles a la autocura. El centro espírita es el lugar más adecuado para realizar las prácticas magnéticas, pero no debemos olvidarnos que por la mirada, el toque, las palabras e intenciones, estamos magnetizando diariamente a todos los que crucen por nuestro camino. Si utilizamos todo ese potencial con conciencia y compromiso por el bien, podremos auxiliar mucho, conforme nos enseñó Jesús, que curaba 24h por día. Debemos acordarnos que el médico (así como cualquier otro profesional de salud) es el primer medicamento ofertado al enfermo y muchas veces el único necesario para el estímulo curativo.

Andrei Moreira

Para saber más: Curar, curarse, autores diversos, ed. Cultrix Andrei Moreira es médico de familia, especializado en homeopatía y presidente de la Asociación Médico Espírita de Minas Gerais (Brasil)

Extraído de la revista espirita «El ángel del bien»

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