Instrumentos de la obsesión

bezerraHijos, no os olvidéis de que, sin vigilancia, vosotros mismos podréis transformaros en instrumentos de perturbación espiritual unos para los otros.

Los espíritus obsesores, interesados en minaros la resistencia moral, más allá de asediaros directamente, os asedian indirectamente a través de aquellos que no suponen estar sirviéndoles de intermediarios para sustraeros la paz.

La obsesión, casi siempre, es construida sobre el miedo y sobre la falta de confianza que su víctima demuestra con referencia a la bondad de Dios, que no relega a nadie al abandono. Vuestros adversarios invisibles se esmeran en la técnica de induciros al desequilibrio, llegando, inclusive, a suscitaros ideas renitentes de dolencias que os atemorizan y os implantan en la mente pensamientos nocivos que pasáis a calentar prolongadamente.

Inspirando personas que conviven con vosotros, algunas más íntimas, otras no, les colocan palabras – llaves en los labios -, palabras que se les transforman en puntos de sintonía mental, para la persecución sin tregua con que vuestros desafectos del pasado pretenden llevaros a la locura o a actitudes de extremo desespero.

Cuando os observéis padeciendo el asedio sin pausa de ideas que repercutan negativamente en vuestro organismo físico, obligándoos al insomnio y a la inapetencia, a la irritabilidad y a la apatía, considerad la hipótesis de obsesión por causa determinante del proceso que se instala. Procurad en el trabajo vuestro refugio y no cedáis espacio mental para las sugestiones infelices que tienden a ocuparos el espacio íntimo.

Hijos, orad con redoblado fervor y no os apartéis de la serenidad, pero también esforzaos para no perder el autodominio. Fijaros para las palabras de ánimo y de coraje que, por otro lado, oiréis de la boca de aquellos que el Señor inspira a fin de fortaleceros en la caminada. No ignoréis los instrumentos del Bien que, en el cuerpo y fuera de él, permanecen luchando con vosotros para que alcancéis definitiva victoria sobre vuestros propios desajustes.

Por el Espíritu Bezerra de Menezes
Psicografiado Por Carlos A Bacelli
Extraído del libro “El coraje de la fe”
Traducido por Jacob

 

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